Señorita:

La diosa fortuna es muy caprichosa y abandona a veces a quienes más han soñado con ella, cual puede ser su caso. En la lotería del amor, son realmente pocos los afortunados y muchos los participantes.

La mayoría se queda en un punto intermedio que es esa esperanza que poco a poco se va haciendo vieja, y ya no importa. No está su infortunio, aunque le parezca así, entre la excepción que confirma la regla, si no entre la generalidad que conforma la sociedad, pese a que de nada le sirva ese mal de muchos, del que se dice, consuelo de tontos, por lo lejos que queda usted de esas circunstancias.

Está en medio de una sociedad enferma, en claro desamor, desorientada y en proceso de autodestrucción, adonde, lejos de conformar esa generalidad vacía, es en ella una excepción. Veo en usted la flor del desamor, pero adornada por sus bellos pétalos en los que destellan, como rubíes orientales, cualidades, principios y virtudes, que escaseen hoy en cualquier joven de su edad. El amor saldrá a buscarla nuevamente en su camino y se saludará con él como con un viejo conocido. Con la confianza que da la experiencia. No están los baches de la senda solo para caerse en ellos, si no para ofrecer lecciones desconocidas de sabiduría y nuevo modo de actuar.

La bella condición de la humildad que le adorna, no será hueca semilla sembrada en su vida, sino que hará germinar la flor de nuevas esperanzas.

Su pretendiente se paró a pensar si la quería, y en ese momento, por detenerse en la duda, la dejó de querer para siempre.

Por ello usted quedó con su corazón roto, que puede volverse frío, mientras no aparezca otra alma gemela capaz de calentarlo. El amor es la frágil flor que si no se cuida se marchita. El abandono está en relación con el desamparo, y esa dura sensación de abatimiento que con su fría sombra de tinieblas intenta manchar su alma; no se cura con lo del dicho popular que canta; "la mancha de una mora, con otra verde se quita", porque si bien es cierto que se quita, sería el recurso de la venganza, y empecería otra vez por el camino equivocado. Ese vacío de su corazón, espera otra semilla que germinará donde yace la flor muerta.

Solo deberá poner en práctica la lección aprendida de no volverse a enamorar de un enmadrado, porque en la vida de ese hombre, sólo cabrá una mujer que será excluyente de las demás, y esa única mujer, será su madre.

La soledad conveniente enseña más que cualquier compañía. Fije ahora sus ojos hacia adelante, en lo que puede hacer, no hacia atrás en lo que no pudo cambiar. Su estado civil será el de enamorada de la vida, divorciada de las tristezas, casada con la felicidad y amante de la alegría. El grado de madurez alcanzado, le permitirá iniciar nuevos y más seguros caminos.

Y mientras tanto podrá seguir contemplando la vida pasar como cualquier mortal, o jugar en ella con esa única lotería pedestre que nos dice que boda y mortaja, del cielo baja. Sabe Dios si su destino será finalmente realizado, y sus sueños se verán cumplidos.

Seguro que su buena fe la conducirá por los mejores derroteros.

"Mejor haber amado y haber perdido, que nunca haber amado". ADIÓS: "no te preocupes por pedir perdón, no volveré, ya te di el tiempo suficiente, y no me valoraste, éste es el último y el definitivo, suerte, que encuentres a alguien mejor que yo"

- Solicito Cupido nuevo y responsable, el mío se droga.

- No llores por alguien que en estos momentos está sonriendo con alguien más.

- No soy quien da su amor para que lo pisen… ni voy coleccionando cicatrices.

- "Bendito sea el desamor que te libera de la persona que te amarga la vida. Bendito sea el desamor que te suelta,  y te permite ser tu mismo"