Algunos se sorprenderán por el título de esta columna pero es lo que ayer soportamos  quienes en aras de "eliminar los delitos de odio" somos censurados por quien los permite a diario, Twitter.

Fue otro denigrante episodio del sectarismo manifiesto con el que Twitter asalta la libertad permitiendo el acoso y el señalamiento si se ejercen contra la derecha desde cuentas fake o de personajes políticos conocidos que expresan su odio con total impunidad judicial y criminal contra el pensamiento libre o sociedades libres como el estado de israel cuando esta democracia se defiende del último ataque a su población civil, una sociedad  pequeña y diversa donde conviven en paz homosexuales, heterosexuales y ortodoxos, judíos árabes y cristianos en una simbiosis próspera de multiculturalidad, ese pervertido mantra progre que venden quienes desde twitter proclaman que les quieren convertidos en cenizas metidas en un cenicero y en número de 6 millones (Podemos), una exterminadora cifra que coincide con el número de judíos que conforman israel, el resto son árabes (2.5 millones) y otras etnias y confesiones.

En otro macabro hashtag que hoy excusan alegando que se inició como un juego, el trending topic "Matar a Abascal"  batía récords en una cascada de mensajes de odio contra quien desde su infancia creció y sufrió en primera persona el odio, la violencia, el señalamiento, el  acoso y el intento de asesinato de los comunistas de ETA. cuyos defensores hoy gobiernan España desde el consejo de ministros.

Las gentes de VOX son acusados a diario por tel mainstream periodístico de homófobos, racistas, fascistas y mil lindezas más, a pesar de haber homosexuales o inmigrantes en sus filas, por defender cosas tan simples de comprender cómo el concepto de familia tradicional, una inmigración regulada, la defensa de nuestras fronteras, de la constitución y de la unidad de España, causas legítimas, legales y constitucionales, motivo del odio de una izquierda golpista e intolerante que defendía ayer perseguir "el vicio burgués" o los golpes de estado de hoy, postulados incompatibles con la constitución, la libertad de pensamiento y expresión, asaltados como en 1936.

El último rizo en esa mordaza a la libertad lo ejercen quienes imponen el pensamiento único desde el cainita odio entre géneros que difunde el marxismo cultural, persiguiendo el amor romántico por machista, empleando el término heteropatriarcado para señalar a cualquier hombre heterosexual que defienda la familia y no se pliegue a la izquierda. 

Es la inventada lucha de sexos que soportamos también en redes sociales con la amordazadora cobertura de las mal llamadas agencias certificadoras, órganos de propaganda y censura comunista dirigidas por comisarios políticos que de la mano de los programadores de FaceBook y Twitter, confeccionan los algoritmos de mordaza, suspendiendo a diario cientos de cuentas que delatan la violencia verbal y física que esa izquierda promueve en redes.

Nadie está a salvo en Twitter si se opone al discurso oficial sobre inmigración ilegal o colectivos LGTB, apenas un 4% de la población que domina por completo los informativos, las redes sociales y los medios de comunicación, donde vomitan a diario cualquier tipo de exabrupto en un obsceno ejercicio erróneo de libertad de expresión que niegan a quienes se oponen.

La última becerrada de estos comisarios la protagonizó un presentador televisivo que censuró a un contertulio de VOX mientras afirmaba en directo que su programa era  "para rojos y maricones". 

La cómplice mordaza contra el discurso de odio de izquizadas y señalamiento en Twitter que aquí denuncio es algo vivido en persona. Cuentas como @verdadesofenden se suspenden por responder a quienes llaman violadores y pederastas al clero en total libertad con datos estadísticos que sitúan esa pederastia que reprochan a la iglesia en la homosexualidad entre un 60% al 80%, pero si lo argumentas estas vendido: Twitter suspenderá tu cuenta  acusado de difundir mensajes de odio y homófobo, y la justicia les apoya.

Pero la culpa es nuestra. Apagar los televisores cuando un presentador desnuda su trasero en directo debería ser un acto cívico de higiene mental, y quienes se anuncian en esa basura televisiva no gastar 1 euro en publicidad como consecuencia natural y no por una protesta cívica, que por supuesto ese autodefinido "maricon" califica de acoso y censura a los gays, pues no faltaría más.

Ya están tardando ingenieros informáticos independientes  en crear una red paralela a Twitter donde la libertad de expresión se defienda con el mismo rigor que perseguir la incitación al crimen, y no por ideologizados programadores "lefties" metidos a comisarios a sueldo o en connivencia con el PSOE  y el CEO de Twitter, un tal Jack, verdadero destripador de la libertad de expresión y pensamiento.

O "matamos" a Twitter o este matara algo más que la libertad de expresión.

"Un sistema de poder despótico moderno se construye sobre la inducción de modos de pensar" Montesquieu