Hay veces que la vida te golpea

tan fuerte que te deja trastocado

y aún antes de que hayas reaccionado

otro golpe te da que te noquea.

 

La cosa siendo así se pone fea

y el porvenir muy negro y muy cerrado

con tus ojos lo ves atribulado

y tu alma, temerosa, se bloquea.

 

Pero no, no te rindas, y que sea

el tiempo para ti tu gran aliado

mientras tu alma se calma y desbloquea.

 

Después respira hondo, resetea,

y en estando a Dios bien encomendado

levántate y prosigue la pelea.