Memorables hechos jalonan

mis visitas a Barcelona.

Allí siendo adolescente

en un viaje de fin de curso

me cogí mi primera borrachera

saltando de bar en bar

por Las Ramblas hasta el puerto

con mi cuadrilla de amigos.

Allí citas de amor

tuve con varias mujeres.

Allí presenté mi libro

Pintadas contra Zapatero

dejando la impronta indeleble

de mi poema «Estic fart».

Allí tuve el alto honor

en el alto de Montjuic

de dar vivas a España y a Cristo Rey

subido al estrado en un mitin

el Día de la Hispanidad

y de defender la unidad de nuestra Patria

otros Doce de Octubre

rodeado de un mar de banderas rojigualdas

en la Plaza de Cataluña.

Allí me encontré con mi padre

para juntos embarcar rumbo a Buenos Aires

de regreso a nuestro pasado.

Allí presenté mis Escritos

de un contrarrevolucionario

y allí voy a presentar ahora

El año del coronavirus.

Barcelona, hermosa ciudad condal,

tanto más catalana

cuanto más española.