Ya está aquí, de repente ha llegado.
Entre aplausos de la dócil
y amedrentada ciudadanía
nos lo han implantado.
¡Es el Estado, el Estado policial!
El ojo del Gran Hermano
a todos nos vigila.
A cualquier hora del día
o de la noche puede irrumpir
en nuestras casas la policía.
Cualquier conciudadano
delatarnos podría.
¡Cuidado con nuestros vecinos!
¡Cuidado con salir
en horas no permitidas!
¡Cuidado con recibir
visitas de personas queridas!
Ya está aquí, de repente ha llegado.
El virus totalitario
entre nosotros se ha infiltrado.