El domingo día 6 Madrid, Barcelona, Valencia y casi todas las grandes ciudades amanecieron llenas de banderas republicanas, respondiendo a la llamada de los Partidos y las Plataformas que ya se habían manifestado a favor de la República. Puestos todos de acuerdo habían convocado una manifestación a las 12 de la mañana y coincidentes en todas las ciudades. El recorrido fijado en Madrid arrancaba en la Plaza de la Cibeles y terminaba en la Puerta del Sol. Pero las previsiones se rompieron por el abrumador número de personas que se fueron acumulando y provenientes de todos los barrios de la capital. Al final tanto los organizadores como la Policía coincidieron en que a la manifestación había acudido más de un millón de personas y cada una portando una bandera republicana. Además del recorrido oficial el Paseo del Prado, el de Recoletos, la Carrera de San Jerónimo y la Gran Vía eran un hormiguero de manifestantes. Sólo decir que la gran pancarta que encabezaba la comitiva iba portada hombro con hombro con políticos tan dispares como Felipe González, José María Aznar, Rosa Díez, Cayo Lara, Rubalcaba, Federico Trillo, Álvarez Cascos, José Blanco y otros muchos más de todos los Partidos (algo que recordó aquella gigante manifestación del día siguiente al 23-F). En la Puerta del Sol y sobre el escenario que se había montado para los oradores había un enorme cartel en el que estaba escrito con letras rojas y grandes: ¡DELENDA EST MONARCHIA! ¡VIVA LA REPÚBLICA!

El lunes día 7 “El Mundo” publicaba en portada a seis columnas un titular que decía: DELENDA EST MONARCHIA. Y resumía con algunas frases el famoso artículo que Ortega y Gasset había publicado en el “Sol” el 15 de noviembre de 1930 y que fue la puntilla a la Monarquía y al Rey Alfonso XIII.

  • El Estado tradicional es decir, la Monarquía, se ha equivocado y esta vez pagará caro el error Berenguer.
  • Y como es irremediablemente un error somos nosotros los que tenemos que decir: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruirlo! ¡Delenda est Monarchia!

(Ver texto integro del artículo de Ortega al final de este capítulo).

El martes día 8, en el espacio que Televisión Española estaba concediendo a los grupos políticos de la Asamblea Nacional, el catedrático Fuster, miembro del Partido UPyD, aprovechó su tiempo para leer unas paginas del “Diario de Sesiones” de un día del mes de mayo del año 1869 en las Cortes Constituyentes salidas tras la revolución “Gloriosa” que se había cargado la Monarquía tradicional y expulsado de España a la Reina Isabel II. Aunque antes el profesor dijo estas palabras:

“Dicen, y yo también lo digo, que la Historia no se repite. Sin embargo, la historia de España parece una repetición permanente. Estamos hoy hablando y debatiendo sobre Monarquía o República, y eso fue precisamente lo que se discutía aquel año de 1869: ¿Monarquía, República o Regencia? Pero como no quiero decir ni una palabra más mía os invito a que escuchéis las palabras de aquellos grandes oradores, el primero de todos Don Emilio Castelar.

(La acción transcurre en el Salón de Sesiones del Congreso un día de mayo de 1869. Están en escena todos los personajes importantes y algunos diputados con vivas muestras de preocupación en el rostro. En las tribunas reservadas al público no cabe ni una aguja. Una gran impaciencia se respira en el ambiente. Los ujieres entran y salen todavía dando los últimos recados. Algo importante va a pasar, pues al señor Castelar le tiemblan las manos y ha cambiado de color... De pronto, alguien se levanta y lee entre un gran silencio: “Artículo 33. La forma de Gobierno de la Nación española es la Monarquía”. Amplios murmullos y movimientos de cabeza. Suena una campanilla y una voz que dice:

Señor Presidente. -El señor Romero Girón tiene la palabra.

Señor Romero Girón.- (Indeciso) Señores diputados, en presencia de esta llamada por algunos pavorosa cuestión de Monarquía o República, que verdaderamente ha alarmado los intereses del país en muy diversos sentidos, no temáis que yo penetre en el terreno estéril de la personalidad y que venga aquí a levantar ninguna tempestad de esta especie. Creo que la cuestión sale de la esfera estrechísima, aunque respetable, de la persona, para convertirse en una cuestión de más alta importancia para el progreso y la cultura de la nación, y sobre todo, de más importancia para asegurar la revolución, y más que la revolución, la libertad y la justicia... Por eso os quiero advertir de algo que me parece fundamental, y fuera de toda discusión: la clase política de un país, la diversidad de criterios a la hora de afrontar unos mismos problemas, las rivalidades de cuantos quieren gobernar... exigen que por encima de todos exista un Poder moderador, un Poder que sirva de contrapeso a un lado y a otro y nivele las ansias de reforma a los criterios demasiado conservadores. Y yo os digo que ese Poder moderador no puede ser otro que el Poder del Rey. Es decir, de ese ser que no está ni con éstos ni con aquéllos, sino con el pueblo. Por eso defiendo la Monarquía... Porque la Monarquía es...

Señor Pi y Margall. -(Impetuoso, cortando las palabras del señor Romero Girón.) ¡Lo que yo digo es que si concedéis que la Monarquía ha de ser un Poder moderador de la libertad le dais derecho o facultad para que limite esa libertad con arreglo a las situaciones por que vaya pasando el país! Es decir, que si mañana las exigencias del orden hacen comprender a ese poder que necesita limitar esa libertad y aún destruirla, le concedéis la facultad de limitar y destruir la libertad...

Señor Castelar. -(Se levanta como un rayo y con voz potente y nerviosa casi grita). La Monarquía es para mí la injusticia social y para mi Patria la reacción política. Pero, señores diputados, la Monarquía va a vencer. En cambio, la República (cambia el tono de su voz) -perdonadme que no pueda pronunciar esta palabra sin conmoverme profundamente- es para mí la justicia social y para mi Patria la libertad política. (Aplausos y gritos en contra). Sin embargo, la República va a ser vencida... (Gritos de ¡no!, ¡no!, y de ¡sí!, ¡sí!...)

(Tras una pausa). Ahora bien: descended de las abstracciones al terreno político, y decidme: ¿Qué es la democracia?...Y yo os digo: la democracia es el poder de todos. (¡Muy bien!) Decidme ahora: ¿Qué es la Monarquía?... (pausa). Y yo os digo: la Monarquía es el privilegio de uno..., solamente, lo reconozco, ha admitido dentro de sí el privilegio de algunos. Pero decidme, señorías, ¿qué quiere decir el privilegio de uno, o el privilegio de algunos, sino que no ha llegado la hora del derecho de todos?... ¿Qué quiere decir vuestra Monarquía, sino que no ha llegado la hora de nuestra democracia?... (Rumores en el salón y en las tribunas del público).

Yo, entre las ventajas que encuentro en la República, la principal es lo mucho que educa y moraliza al pueblo. (¡Eso! ¡Eso es!).

Yo, entre las grandes desventajas que encuentro en la Monarquía, la principal es lo mucho que envilece al pueblo...(¡Mentira! ¡No es verdad!)... Permitidme, señorías, que diga aún más: todas las Monarquías concluyen lo mismo, absolutamente lo mismo, todas acaban en la corrupción... (¡Falso, Castelar!)... (Tras una pausa). El Imperio Romano terminó en el corral de Augústulo. La Monarquía gótica, la monarquía electiva, en el carro de Don Rodrigo. La Monarquía fundada por Pelayo -semielectiva y semihereditaria-, en el lodazal donde se arrastró Doña Urraca; la Monarquía semifeudal-semipopular iniciada por Alfonso VII, en las sangrientas orgías de Don Pedro el Cruel; la Monarquía señorial de los Trastámaras, en la corte de Don Enrique IV el Impotente; la gran Monarquía fundada por los Reyes Católicos, en los hechizos de Carlos II; la Monarquía civil, representada por la casa de Borbón, en brazos de María Luisa; la ilustre Monarquía constitucional creada por nuestros padres en Cádiz, a los pies de sor Patrocinio, del padre Claret y de Marfori... (Aplausos generales). Señores diputados (pausa), la verdad es que yo no conozco principio más erróneo que el principio de entregar la sociedad a la fatalidad, a la casualidad y a la herencia... ¿Acaso no sabéis que si Alfonso VI no hubiera tenido dos hijas no hubiera desmembrado Portugal para dárselo en dote a una de ellas, sobreponiendo su amor de padre a la satisfacción de las necesidades del Estado? ¿No sería, sin esto, nuestro hoy Portugal?... ¡Y todavía queréis exponer a la sociedad moderna a todos los caprichos y a todas las casualidades de la herencia! (¡Muy bien! ¡No es eso! ¡No es eso! ¡Claro!).

Ese mismo día, por fin, lanzó un comunicado el Partido Popular. Decía así:

“Ante la inminencia del Referéndum que va a celebrarse el próximo domingo el Partido Popular quiere dejar bien claro que, siguiendo la orientación de la Asamblea Nacional Constituyente, el Gobierno que respalda el Partido se mantendrá totalmente neutral, así como todos los miembros del mismo que ocupen cargos institucionales.

Pero, también deja claro que ha dado plena libertad a sus militantes, siempre que sus palabras o sus actos lo hagan a titulo personal.”

El miércoles día 9 fue el día de las Encuestas. Porque, como puestos de acuerdo, los cuatro periódicos madrileños dedicaban las portadas y grandes espacios en su interior a sendas encuestas.

ABC titulaba: GANA LA MONARQUÍA.

El País: EMPATE TÉCNICO.

(Y publicaba en primera pagina un explosivo artículo a favor de la República y firmado por Juan Luis Cebrián).

La Razón: GANA LA ABSTENCIÓN.

El Mundo: GANA LA DEMOCRACIA.

O sea, que ninguna de las encuestas coincidían y qué según los datos que aportaban la pelota seguía estando en el tejado. ABC destacaba que su encuesta la había realizado la empresa americana “Epson Liberty”, por considerarla más imparcial, y puntualizaba que el tamaño de la muestra había sido de 10.000 entrevistas telefónicas, entre los días 2, 3, 4, 5 y 6. Para La Razón la había realizado su habitual “NC Report”. Lo más destacado de esta encuesta es que la abstención sería de un 52,3%.

Para El Mundo la había realizado “Sigma Dos” y llamaba la atención por el elevado número de jóvenes que habían participado.

El jueves y el viernes, días 10 y 11, fueron dedicados a los mítines. Durante el viernes sobre todo, España entera pareció una fiesta y si el resultado dependiera del número de banderas republicanas seguro que ganaba por goleada la República.

La tarde del viernes sorprendió un Comunicado proveniente de la Zarzuela y firmado por el Príncipe de Asturias, que decía:

“El grave estado de mi padre, el Rey, me ha impedido estar presente en esta hora decisiva que vive España. Pero no quiero dejar de señalar mi postura en el Referéndum del domingo. Naturalmente, Yo y la Princesa vamos a votar por la Monarquía. Soy el heredero Constitucional de la Corona y sería absurdo que yo votase por la República.

Sin embargo, recomiendo a todos los españoles que se sientan monárquicos que están en libertad plena de votar lo que sus conciencias les dicten.

Firmado Felipe de Borbón y Grecia.

Príncipe de Asturias.

La jornada de reflexión, el sábado día 12, se transformó en una jornada deportiva triunfal. Porque ese día se celebraban y se celebraron con buenos resultados para los españoles dos grandes partidos de Fútbol de la Liga Europea (que se había iniciado ese mismo año): un Madrid-Liverpool y un Barcelona-Milán. El primero, que seguía entrenado por Mouriño y la gran estrella sigue siendo Cristiano Ronaldo, y el segundo con otro doble aliciente, que lo entrenaba Fabio Capello y traía como estrella al ya menos niño Fernando Torres. El partido se celebró en el Bernabéu y terminó con un resultado espectacular, 6-3 (y lo más curioso: que los tres goles del equipo inglés los marcó el español Torres). En el Nou-Camp el Barça, que seguía entrenado por Guardiola y con el grandísimo Messi como estrella consagrada, y el Milán, que lo entrenaba el español Rafa Benítez. También este resultado puso en pie a los 100.000 espectadores que habían llenado el campo azulgrana: 4-0.

En la Liga Nacional también se celebraron dos partidos del máximo interés. En el Sánchez Pijuán un Sevilla-Valencia y en San Mamés, un Athletic-Atlético de Madrid. O sea, los cuatro que encabezaban la clasificación española. En Sevilla el equipo local ganó 3-2 y en Bilbao se produjo un empate 3-3 (que satisfizo a todos).

Pero, si el mundo del fútbol se acostó esa noche gozoso más lo hizo la afición del tenis. Porque en Málaga (Pabellón de las Naciones) se celebraba ese año la Copa Master del mundo y jugaba la final el campeonísimo Rafa Nadal (ese año el español había ganado ya los cuatro grandes torneos de la temporada). El resultado también fue espectacular: Rafa Nadal venció a su rival eterno Federer por 3 set a 2, con lo cual el español ya no era el número 1 del mundo, sino el número 1 de la Historia. A sus 28 años Nadal tenía ya en su palmarés 8 Roland Garros, 4 Winbledon, 3 Abiertos de USA y 3 de Australia. 2 Medallas Olímpicas y 4 Copas Davis. ¡Increíble!

Fue la jornada de reflexión más alegre que había vivido la Democracia española.

Y amaneció el domingo día 13 de diciembre. El día, tal vez, más decisivo en la Historia de España. Porque ese día, como venimos diciendo, se celebraba el Referéndum de la Forma del Estado que los españoles iban a darse a sí mismos: Monarquía o República. El ABC echó el resto con una portada sibilina: dos fotos grandes, verticales, del Príncipe Felipe y de la Princesa Doña Letizia y un gran titular abajo que decía “ELLOS TAMBIÉN SON MONÁRQUICOS”.

Y la jornada no pudo comenzar mejor, por lo que se refiere al tiempo. En toda España lucía un sol espléndido, aunque de invierno, y sólo se habían anunciado ligeras lluvias en Galicia y Asturias. Quizás por ello cuando los Colegios electorales abrieron sus puertas a las 9 horas en muchos ya había colas. Lo cual daba a entender que la participación iba a ser buena. Y así fue. Porque a las 11 horas ya había votado el 28% de los 35.255.770 que tenían derecho a voto, y a las 15 horas ya había votado el 58%. Lo cual ya se cargaba una de las encuestas publicadas el miércoles que decía que iba a ganar la abstención. A las 20 horas cuando se cerraron los Colegios había votado el 91%. ¡Algo insólito en la Democracia! (sólo el Referéndum franquista de 1966 lo superó con una participación del 99,7%). Por tanto había habido una abstención del 9%.

A las 21 horas aparecieron los primeros resultados ya oficiales. Escrutado el 18% se conocieron estos datos:

A favor de la República: 9.290.503

A favor de la Monarquía: 3.244.302

Votos nulos: 589.873

(Estos resultados ya se cargaban otras dos de las encuestas, la del Empate Técnico de “El País” y la de ABC)

Pero, fue a las 23 horas, cuando apareció en todas las pantallas de televisión el Ministro del Interior, Pío García Escudero, cuando ya se vio claro quién iba a ser el ganador. Porque escrutado el 60% los datos eran muy significativos:

Votos a favor de la República: 17.696.197

A favor de la Monarquía: 4.424.059

Votos nulos: 1.474.683

Lo que ya era casi un resultado definitivo. Y ello provocó que las calles de España se llenarán de banderas republicanas y que hasta en el mismo Palacio de las Cortes cantasen victoria los allí presentes. Sin embargo, tanto el Ministro, como el Presidente del Gobierno, como los Señores Regentes, recomendaron esperar hasta los resultados totales definitivos. Cosa que ocurrió justo a las 24 horas, cuando en los paneles surgieron los datos completos del Referéndum:

Población española a la fecha 13 de diciembre de 2015:

47.200.737

Con derecho a voto: 36.867.077

Censo residentes en España: 35.255.770

Censo residentes Extranjero: 1.612.000

Resultados definitivos Referéndum:

(A falta del voto por correo)

Votos a favor de la República: 26.170.880

A favor de la Monarquía: 6.603.795

Votos nulos: 769.619

También aparecieron en los paneles los resultados del Referéndum por Autonomías. Que eran estos:

A favor de la República

Aragón -  67, 02%. Cataluña -  81, 5. Euskadi -  78, 7. Valencia -  52, 8. Andalucía -  38, 9. Galicia -  23, 6. Madrid -  62, 3. Castilla-León -  21, 3. Castilla-La Mancha -  20, 02. Extremadura - 16, 7. Murcia - 18, 0. Asturias -  22, 0. Navarra -  14, 0. Canarias - 33, 0. Baleares -  12, 0. La Rioja -  14, 9. Cantabria -  16, 0. Ceuta -  11, 0. Melilla -  12, 0.

A esa hora, y en cuanto se supieron los resultados oficiales definitivos, los tres Regentes, señores Solana, Rato y Duran i Lleida, acompañados a ambos lados por el Presidente de la Asamblea Nacional y por el Presidente del Gobierno, dieron una rueda de prensa sin preguntas. Por edad le correspondió al Regente Don Javier Solana decir unas breves palabras:

“Españoles, celebrado el Referéndum por la Forma del Estado, la Regencia quiere hacer hincapié en tres cosas: 1) Que ha sido una jornada sin incidente alguno y con el máximo respeto de todos. 2) Que la participación ha sido tan espectacular que sólo un pueblo tan demócrata como el español puede hacerlo. Y 3) Que damos las gracias a los Observadores de la Unión Europea y de las Naciones Unidas por haber supervisado y aplaudido las formas correctas y democráticas con que se ha desarrollado la votación y el recuento de los votos.

Dicho esto, ya sólo nos queda decir que ESPAÑA YA ES UNA REPÚBLICA.

(En este momento se produce un gran aplauso de todos los presentes y más de un grito de ¡Viva la República!)

Una última cosa, la proclamación oficial se hará mañana a las 12 horas en un Pleno Especial de la Asamblea Nacional.

Buenas noches a todos y que la nueva etapa que hoy inicia España sirva para unir más a los españoles.”

¡Viva España! -gritaron unos.

¡Viva la República! - gritaron todos.

Al marcharse los periodistas y quedarse solos los Regentes y los dos presidentes (el de la Asamblea Nacional y el del Gobierno) mantuvieron una reunión informal en los despachos de la Regencia y se produjo un diálogo de antología.

  • Joder, joder, joder, la que hemos armado en pocos días. ¿Y ahora que coño hacemos? -dijo el Regente Rato.
  • Pues, macho, tienes razón –replicó el Regente Solana-. Esto es una vorágine. Son demasiadas cosas y demasiados frentes los que ahora se nos abren. Cambiar en 24 horas de la Monarquía a la República no va a ser cosa fácil. Habrá que cambiar muchas cosas.
  • Bueno, pero al menos ya sabemos a lo que nos enfrentamos – aclaró el Regente Duran i Lleida - . En mi criterio hay que poner en marcha una reorganización del Estado y para ello tenemos que contar con la Asamblea Nacional. Yo creo que mañana mismo debe ponerse en marcha o debe actuar a fondo la Comisión que se creó para el supuesto de que ganase la República. No debemos improvisar, eso sería lo peor. Es preferible estudiar y medir cada paso. Los españoles se han manifestado, y como hemos visto, masivamente a favor de la República, pero el pueblo no sabe que un cambio de Régimen no es tarea fácil.
  • ¿Y por dónde empezamos? -preguntó el Presidente Rajoy-. Se ha dado el primer paso y ya tenemos la República, ahora tendremos que pensar qué tipo de República y cómo elegimos al Presidente.
  • Es verdad –interviene de nuevo el Regente Duran i Lleida-. Tenemos que concretar el orden prioritario de los pasos a seguir. ¿Elegimos primero al Presidente de la República o antes convocamos las elecciones generales Constituyentes? En mi criterio deberíamos elegir primero al Presidente de la República, pero ¿cómo? ¿quién puede presentarse o aspirar a ser Presidente de la República? ¿Será a través de los partidos actuales o dejamos las puertas abiertas para que se presenten los candidatos que lo deseen?
  • Yo creo –dice pausadamente el Regente Rato– que lo mejor será actuar con calma y sin precipitaciones. Yo creo que lo primero que debemos hacer es acordar, y eso debe ser tarea de la Asamblea Nacional, qué tipo de República queremos o qué poderes se le van a otorgar al Presidente de la República... Y como veo que esta es una tarea ardua lo mejor que podemos hacer esta noche es irnos a dormir con Franco al Pardo y mañana comenzar de nuevo, ya como republicanos de toda la vida.
  • Un momento –interviene el Presidente de la Asamblea Nacional-. Un momento. Hemos anunciado que mañana a las doce horas habrá un pleno especial para proclamar oficialmente la República. Me gustaría saber con qué orden del día abro yo mañana la sesión de la Asamblea.
  • Mañana, con el mayor aparato de protocolo, y eso es cosa tuya Mariano, debemos montar como una gran fiesta nacional. Con todo el boato que requiere una ocasión histórica, incluido un desfile ante el Palacio de las Cortes y con una presencia importante de todos los estamentos políticos, diplomáticos, empresariales, sindicales y periodísticos posibles –dijo Javier Solana.
  • Y mañana te toca a ti, mi querido Josep –dijo con sorna el Regente Rato–. El discurso de la proclamación oficial de la Tercera República lo debes pronunciar tú.
  • ¡No me jodas, macho! -responde el Regente Durán i Lleida-. Pero, bueno si así lo deseáis yo seré el portavoz de la Regencia.
  • ¿Bueno, y qué hacemos con la bandera? ¿con qué bandera iniciamos mañana el pleno extraordinario de la Asamblea Nacional? - preguntó el Presidente.
  • Está muy claro, amigos míos –respondió el Regente Rato-. Al mar no se le pueden poner puertas. Ya lo habéis visto estos días. Las calles españolas se han llenado de la bandera morada. Así que nosotros y todas las Instituciones del Estado izarán la bandera morada de la Segunda República. Y esa será la bandera de todos … ¡de momento!

Y dieron por terminada la reunión informal. Era la 1 de la madrugada ya del día 14 de diciembre. España se había ido a dormir con la bandera republicana en las manos. Aunque no todo el mundo, porque las tertulias y las televisiones seguían echando humo.

Y tampoco dormían dos españolitos antaño famosos.

En la residencia “San Isidoro” de León (para recuperación de enfermos mentales) un pobre hombre seguía sin poder dormir, por su insomnio total, y repitiendo, más bien musitando, lo único que llevaba años diciendo: “¡No hay crisis!, ¡no hay crisis!... ¡yo soy ZP!, ¡yo soy ZP! ¡No hay crisis!, ¡no hay crisis!... ¡yo soy ZP¡, ¡yo soy ZP!”.

Otra persona, una pobre mujer antaño famosa, rica y bellísima, daba vueltas en la cama en la celda de la prisión de Alhaurín de la Torre. Isabel Pantoja llevaba ya 3 años entre rejas por su complicidad en la operación Malaya y apartada de los escenarios que la habían hecho famosa se canturreaba a sí misma en el silencio y la oscuridad de la noche. Una de sus canciones preferidas:

Se me enamora el alma,
Se me enamora,
Cada vez que te veo
Doblar la esquina
Perfumado de albahaca y manzanilla.
Se me enciende la luna cuando me miras.
Se nos ha hecho tarde.


Entre risas y llanto la vida se ha ido.
Yo soñando con él, deshojando las noches
Tú viviendo con alguien que nunca has querido.
Se nos ha hecho tarde
Tu sonrisa y la mía se las llevó el río.
Tu mirada y la mía se hicieron gaviotas
Y volaron al aire
Y volaron al aire.