Tener miedo no es malo. Malo es no hacer nada y callar cual ramera. Y aquí callan muchos. Casi todos los que están en contra de esta locura. Unos, miedo a la multa. Otros, al qué dirán. A algunos, incluso, les parece bien que sus hijos pasen así ocho horas diarias. ¿Quieres que tu hija o nieta viva en un mundo así, asumiendo lo que la miserable chusma gobernante desea, que los críos - y tú, padre o abuelo- vayan asumiendo como "normal", acostumbrándose desde el principio, a esta esta repugnante subnormalidad que tiránicamente nos han impuesto?

Solo resta luchar

Esto es una puta mierda y una puta vergüenza. Y  tú lo sabes. Padres y abuelos deben impedir que a sus hijos les pongan una mordaza en la boca todo el santo día y deben impedir, también, que en los colegios les tengan como en una perrera ¿Tener hijos para ser libres u dóciles ovejitas estabuladas en un redil? Atrapados, enmascarados, distanciados. Deshumanizados. Desescolarízalos, coño.  

No llevar ningún padre a sus hijos al cole, esos antros de estupidización y sumisión. Y recordar siempre ese espíritu guerrero español, por ejemplo, indomeñable e inmarcesible, recuerda a mis venerados numantinos. O a los comuneros. Aunque sepas que vas a perder, guerreas. Y dejas de lado el arrasador buenismo ovejuno y la cobardía, y luchamos, entre todos, por lo nuestro. Por lo tuyo. Porque tus críos son tuyos, no del Estado. Y luego, los críos, gracias a ti, llegaran a ser, valga la paradoja, de ellos.

Los cojones para las ocasiones

Enfréntate como un hombre al Estado, con un par. El Estado te recuerda que es el dueño de tus hijos. No se lo consientas, por mucho que te amenace, a través de la basurienta fiscalía, con robarte a tus hijos perdiendo la custodia o la patria potestad. Tu combate y otros combates tendrán sentido algún día. No humilles de esa manera a tu hijo o nieto. Y menos por tener que obedecer órdenes de pedófilos satánicos. Los cojones, como siempre me dijo mi querido y admiradísimo padre, para las ocasiones. Y este instante oscuro, crucial y decisivo. Punto de no retorno.

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