YO no sé lo que pasa ahora mismo en España (y tal vez en el mundo), pero todos hablan (o hablamos) de la verdad. Y aún más: todos hablan de que "es necesario llegar hasta el fondo de la verdad". Parece como, si de pronto, el pueblo español hubiese despertado del letargo "consumista" de estos años y quisiera saber, de verdad, qué es lo que está pasando aquí y ahora.

Lo cual es bueno.

Porque cuando el hombre se preocupa por saber qué o cuál es la verdad es porque ya está en el buen camino para encontrarla. O mejor aún, porque ya ha llegado a la conclusión de que lo que le rodea no es verdad.

Igual les ocurre a los pueblos..., aunque los políticos no lo sepan. Porque a los pueblos se les puede engañar setenta veces siete, pero llega un día -un día cualquiera- que amanece como cualquier otro... y, de pronto, ¡zas!: la verdad reluce como el sol.

Y es entonces cuando surge la necesidad de segar la cizaña y apartarla del trigo. Cuando la libertad puede dar todo su fruto y la Democracia todo su juego. Porque ya no bastan las palabras y mucho menos las promesas ("Puedo prometer y prometo…"), que pasan a un segundo plano.

Con la verdad por delante, con la verdad sobre la mesa, con la verdad en los corazones y en las mentes... sólo cuentan los hechos. La realidad más radical.

Y eso es lo que está ocurriendo en España: que el pueblo ha descubierto la gran mentira de estos años... que ya no se traga nadie las promesas paradisiacas de los "demócratas de toda la vida", que todos reconocemos ya que aquello de que "con Franco vivíamos mejor" no era tan descabellado ni tan "golpista".

Es la verdad monda y lironda.

 

PORQUE había trabajo para todos, porque había ansias de invertir en lo que fuese, porque las empresas estaban a tope, porque los negocios marchaban, porque los obreros no parecían obreros, porque las inauguraciones de nuevas obras nos aburrían, porque el turismo se dejaba aquí sus ahorros, porque por doquier surgían comercios... y porque, además, había paz y orden, alegría y ganas de vivir, seguridad para programar "las vacaciones del año que viene", confianza en el dinero y en mantener el puesto de trabajo... ¡y tantas cosas más!

¿Qué ha quedado de todo esto en tan solo cinco años y pico? ¿Qué ha sido de aquel bienestar y de aquella alegría?

¡Este es el tema!... que no se engañen los políticos.

La "nostalgia" del pasado no es "nostalgia" de Franco, pues todos sabemos que la Naturaleza tiene sus leyes implacables... Como el rechazo de la Democracia no es rechazo al "sistema de libertades", sino una señal de protesta: la protesta por el bien perdido.

Y por eso se vuelven los ojos a la verdad. Porque España quiere reencontrarse a sí misma. Porque todos estamos cansados de tanta mentira y de tanta "marrullería" dialéctica. Que con "verborrea" no se come... o, al menos, no come el pueblo llano y corriente.

Lo vamos a ver muy pronto en Andalucía. Como casi ayer mismo en Galicia... Aunque ahora se vuelquen las arcas del Estado para evitarlo y aunque se le pida al pueblo, de rodillas, que vaya a votar. ¿Votar qué? ¿Votar paro y promesas incumplidas y abandono y ruina y odio y terrorismo?...

Sí, ya sé que decir la verdad es, casi seguro, obtener el título de "involucionista" o "golpista". Pero, también sé que sólo la verdad conduce a la verdadera libertad... y yo quiero ser libre.

 

Y porque quiero ser libre creo que eso del "estado de necesidad" no es ninguna tontería. El "estado de necesidad" existió y existe... como existe "el reinado de la verdad". ¿Hubo necesidad de enfrentarse a la verdad y afrontar la verdad de esta España! ¡Hubo la necesidad de denunciar aquellas circunstancias -y éstas- en bien de España! Entre otras cosas porque nada hay más absurdo que cerrar los ojos o meter la cabeza debajo de las alas para no "ver" el panorama que nos rodea.

Por eso me sorprende el injusto trato que los amantes de la "libertad" le han dado a las palabras de los Tenientes Generales Calahorra y Díaz de Mendívil. Me sorprende y me duele. Porque el que esas palabras hayan sido dichas donde se han dicho, y en defensa de quienes se han dicho, no le restan ni un ápice de verdad. Al contrario, ese "gesto" de decirlas precisamente "ahí" le suman el valor de la gallardía. Aunque se las discuta y se las desmerezca. Pero, la verdad es la verdad, aunque algunos traten de pintarla con tonos acusatorios de "golpismo" y demás.

¿O acaso no es verdad que las "circunstancias" que hicieron posible el 23-F eran ciertamente alarmantes, tristes y peligrosas?

¿O acaso no es verdad que los verdaderos responsables de lo que ocurrió fueron los que hicieron posible con su "dejadez de funciones" aquel "estado de necesidad"?

¿O acaso no es verdad que durante estos años los gobiernos presididos por el señor Suárez han enterrado a los militares asesinados sin honores y con nocturnidad?

Por cierto, ¿no fue el propio Rey Juan Carlos quien dijo en su discurso de la Pascua Militar que "el verdadero valor es buscar la verdad y decirla"? Pues, ahí está. Hasta en eso han estado y están los militares de Campamento con el Rey... hasta en eso han demostrado que son militares: porque el valor que sólo "se supone" no es valor.

 

Y termino. Termino con Grecia y con la reina Federica. Con Grecia porque en este número hemos incluido la "verdad" del golpe del Rey Constantino. Y con la reina Federica porque quiero traer aquí unas palabras suyas que vienen como anillo al dedo. Están en sus "Memorias" y son éstas: "Los griegos de hoy se defenderán contra cualquier atacante, aunque les ataque el mundo entero. Y resistirán hasta el límite de sus fuerzas. Apreciamos el honor y la gloria mucho más que la victoria. No hay un solo griego que piense de otro modo y yo pienso lo mismo que ellos".

Y yo... aunque no sea griego.

Que de honor los españoles lo sabemos (o lo sabíamos) casi todo. Como sabemos que la Verdad acaba siempre por imponerse.

Heraldo Español Nº 96, 5 al 11 de mayo de 19