Massimo Magliaro tiene un pasado político y otro periodístico: por el primero, por muchos años fue el brazo derecho de Giorgio Almirante, en cuanto jefe de la Oficina de prensa del Movimento sociale italiano (por este cargo se ocupó muchisimo de la Euroderecha y frecuentó muchas veces Espana); por el segundo, Magliaro fue periodista de la RAI (radio y television italiana) con muchos cargos: enviado de guerra (Somalia, Libano, Bosnia), vicedirector del primer telediario italiano, el TG1, después corresponsal del TG2 de Paris y de Madrid, director del canal de los italianos al extranjero, Rai International, en fin presidente de la RAI de los USA y de la America latina, RAI Corporation. Magliaro ha publicado una historia del MSI en italiano, en castellano y en francés. Ahora dirige una autorrevole y antigua revista histórica italiana, Nova Historica.

¿Cómo le marcó en su vida la persona de Giorgio Almirante y qué virtudes y enseñanzas destacaría de él?

Cuando yo era niño, mi padre me llevaba sus espaldas a escuchar los comicios del Movimiento Social Italiano en las calles de Roma. Y con nosotros estaba mi hermano, que era un dirigente de los jovenes estudiantes “misinos”. La voz de Almirante, su manera de hablar y de entusiasmar a los asistantes eran motivo de una grandísima emoción que no me abandonó jamás. Cuando yo lo conocí personalmente me pareció conocer finalmente a mi leyenda vivente, al mito de mi vida. Era 1962. A partir de este año, no lo abandoné más. Almirante ha sido para mí un maestro de política y, sobretodo, de vida. Era un hombre muy cultivado en los estudios humanísticos. Cada vez que estábamos de viaje hablábamos no de política, sino de Dante Alighieri y de su obra. Cuando Almirante era joven frecuentaba el mismo Liceo clásico que yo (muchos años despues, naturalmente). Y tuvimos la misma profesora de lengua y literatura italiana: él cuando la profesora estaba al inicio de su trabajo y yo cuando estaba a punto de retirarse.

Igualmente le marcó su militancia en el Movimiento Social y Italiano y sus puestos de responsabilidad en el histórico partido.

La militancia en el MSI era natural con las creencias políticas de mi padre, de mi madre y de mi hermano. Y el MSI era mi mundo: sus ideas eran las mías, sus valores eran los míos, sus banderas eran las mías, sus libros eran los míos, sus secciones eran mi casa, sus canciones eran las mías y también hoy las canto muy feliz. El MSI era una escuela extraordinaria de vida, no solamente un formidable partido politico.

Tuvo que visitar muchas veces España, algo que le dejaría buenos amigos y un hueco para nuestro país en su corazón, ¿Puede nombrar algunos de los amigos que hizo en España y principales vivencias?

Uno de los actos inolvidables de Almirante fue considerarme “el pequeño motor” de la euroderecha. Me encargaba de los contactos, de la organizacion de los meetings, de las reuniones y también las reservadas. De todo. Por eso hice muchos viajes a Espana y no solamente para partecipar en los meetings oficiales. ¿Nombres de amigos? Infinitos. Don Blas Piñar el primero. Un hombre vertical como ninguno. Su muerte me ocasionó un luto personal profundísimo. La ultima vez que yo lo vi fue en Madrid, en la vieja sede de Fuerza Nueva, para hacer una entrevista televisiva para un documental que produje para la Fundacion Almirante. Fue un abrazo largísimo con lágrima suyas y mías. Estaba con nosotros Luis Fernandez Villamea, al cual nosotros le llamábamos “hermano”, un camarada auténtico, leal, que forma parte de mi vida. Y después Ángel Ortuño, vicepresidente del FN. Y Jaime Alonso, en este tiempo era jefe del Sindicato Nacional-Sindicalista de Fuerza Nueva y hoy es vicepresidente de la Fundacion Francisco Franco. También recuerdo con mucho agrado a Juan Servando Balaguer Parreno, Antonio Munoz Alonso, su señora Carmen y el hijo del último secretario particular de Mussolini, Alferdo Gatti... Y muchísimos otros, algunos de los cuales no recuerdo los nombres pero sí, y bien, las caras.

¿Cómo le marcó como persona y como periodista ser durante varios años envíado de guerra?

Guerra es una palabra dura que te marca para toda la vida. Somalia, Libano, Bosnia son lugares muy dolorosos que no puedo olvidar jamás. Aún recuerdo los olores de los cadáveres, de la sangre, las enfermedades, los entierros provisorios antes de los definitivos. Fueron páginas dramáticas de las cuales no me gusta hablar.

¿Cómo valora la labor de El Correo de España y qué supone para usted poder colaborar en este medio?

Me despertó mucha curiosidad. Y mi amistad con Espana me ha conducido a buscar diarios, sitios infomativos, libros, revistas... que me permitan respirar el aire de un país muy cercano. Por eso yo encontré El Correo de Madrid, que se transformó en El Correo de España. Lo leo siempre cada día y me gusta. Me gusta porque parece mi diario. Colaborar con El Correo de Espana es un honor y un orgullo. Es mi deber, al inicio de mi colaboracion, enviar un fuerte abrazo a la comunidad de sus lectores y a la dirección y colaboradores de este medio, que en la época de la dictatura mundialista, es un ejemplo de coraje y de libertad politica y cultural. 

Háblenos de la importancia de tratar el tema del Papado desde una persepectiva política...

El Vaticano tiene todavia una fuerza política importante. Pero el Concilio Vaticano II marcó el inicio de la decadencia de este poder que tenía origen en la dimension espiritual y trascendente. Hablar del actual Vaticano desde un punto de vista político es no solamente legitimo para los católicos verdaderos, sino un deber.

¿Por qué ha calificado a Bergoglio (no lo llama Francisco) de hiper progresista?

 A Bergoglio es muy dificil verlo como un Papa, considerarlo Papa, llamarlo Papa. Alguien que, recién elegido Papa, se presenta al mundo con un increíble “Buonasera!” (Buenas tardes…) no es un Papa, es un portero que te saluda cuando estás entrando en tu casa. Yo creo que la obra de demolicion de los dogmas católicos, de la Doctrina, de la liturgia, osea de la forma y de la sustancia de la Iglesia, que está realizando día a día el señor Bergoglio es una obra demoníaca.

¿Se dan muchos paralelismos entre la política y las realidades españolas e italianas?

 Sí, Espana y Italia tienen muchas cosas en comun y no solamente la Historia. Hoy son los países más importantes del sur de Europa, que el mundialismo considera países de serie B, esperando devenir en serie C como Grecia. Los Gobiernos de Sánchez y Conte son hermanos. Yo espero que las derechas de Espana y de Italia se puedan considerar hermanas.

Y el tema del Covid guarda una estrecha relación con el mundialismo y el control social.

 El Covid es un engaño planetario. El francés Jacques Attali hablaba y escribía de pandemia muchos años antes, diciendo que una nueva pandemia planetaria podría ser el motor de un Gobierno mundial unitario. Es lo que pasa exactamente ahora. Por ahora los mundialistas (Gates, Rockfeller, Soros, Zuckerberg y los otros, de las grandes empresas farmaceuticas mndiales) han conseguido hacer un Gobierno mundial gracias a la salud. El resto va solo.

 La persecución a la memoria de Benito Mussolini y a su régimen en Italia ¿es tan fuerte como la que está habiendo en España contra Franco y su época. ¿Hay leyes de la "memoria histórica" en Italia? 

No, en Italia no existe una ley de la memoria histórica. Existe una verdadera dictadura de izquierda, que dura desde el fin de la guerra, que quiere contar la historia con los canones falsos de los que vencieron la guerra mundial y la guerra civil, que controla las editoriales, las televisiones, las radios, el cine, los teatros, las Universidades, según el pensamiento de Gramsci que quería propiamente el control del poder cultural. Hablar contra esta dictadura significa ser acusado de revisionismo, lo mejor que se puede decir hoy a una persona. Pero, de este problema enorme hablaremos en El Correo de España, próximamente.

El gobierno de Conte y sus aliados ¿representa al NOM, el globalismo inmigracionista de la izquierda, como en España, Sánchez y Podemos, o son situaciones distintas?

 Seguramente. Conte está con Nuevo Orden Mundial como Sánchez, y Podemos, como el Partido democrático (el viejo Partido comunista con un nombre cambiado), y el Movimiento 5 estrellas: todos son monigotes del mundialismo.