Que suenen en la tierra y en el cielo

acordes de esperanza y de alegría,

que tañan los arcángeles sus liras,

que la música inunde el mundo entero.

 

Se den los corazones sin recelo

al amor y a una dulce algarabía,

unidos con fervor en compartida

devoción que los llene de consuelo.

 

Las flores más hermosas en un nuevo

retoñar por el aire su ambrosía

de perfumes expandan contra el duelo.

 

Felices nuestras almas estos días

celebren con candor el mes más bello,

que es mayo el mes de la Virgen María.