Celestes en Mallorca son los días

aunque tarde en llegar la primavera,

celestes y agradables aunque sean

invernales sus noches todavía.

 

Yo que vine hasta aquí desde una fría

y grisácea ciudad noreuropea

no hay día que esta luz no mire y vea

en ella la ocasión de mi alegría.

 

Mi vida precedente fue la espera

de un tiempo en que por fin yo viviría

en esta claridad que hoy me rodea.

 

Mallorca que a los sueños se confía,

Mallorca noble y chic, discreta y bella,

Mallorca ya por siempre isla mía.