La coalición socialista-comunista que conforma el equipo de gobierno consolida la injusticia que se comete con las familias que utilizan la educación concertada en el municipio, negándoles las ayudas que podrían corresponderles por su situación económico-social y castigándoles duramente por no acudir a la educación pública.

En el debate de la moción presentada por VOX para que se corrija esta discriminación, saltó el discurso ideológico en el que para defender la educación pública se recurrió a un discurso infantilizado de buenos y malos en el que la concejal de Educación reconoce una gestión más eficiente de los medios por parte de la educación concertada lo que supone un ahorro para el estado, pero esto es algo no válido para los comunistas, porque según ella responde al lucro de empresarios que explotan a sus trabajadores. Reconocer que la educación pública es de menor calidad por la existencia de los colegios concertados pese a consumir más medios y ser más cara, es reconocer el fracaso del modelo de la izquierda. Y las soluciones propuestas para elevar la calidad de la pública pasan, según la concejal, por cerrar todos los colegios concertados.

No se pueden decir más barbaridades en menos tiempo. La moción que se intentaba debatir era exclusivamente para la restitución de las ayudas injusta y arbitrariamente suspendidas a los escolares, así como el restablecimiento de ayudas a la formación, planes de apoyo o proyectos y participación en concursos a los colegios de educación concertada, como se había hecho hasta ahora. Pero la concejal nos volvió a salir con su viejo mantra en defensa del modelo educativo de clara titularidad y gestión pública, una educación a la que no paran de añadir adjetivos que encierran sus intenciones ideológicas: laica, ecologista y feminista, pero que en definitiva no consiguen elevar la calidad del sistema.

Finalmente, la izquierda, que dice defender la igualdad y no la discriminación, votó en contra de la moción consolidando esta discriminación que ellos justifican.