Jorge González Guadalix, de 64 años, el cura de La Serna del Monte. Mero trámite pues el religioso es bien conocido. Tiene a su cargo cuatro parroquias: La Serna, Braojos y Gascones son pueblos de esta serranía. Unos 400 vecinos. ¿Y la cuarta? La cuarta es San José de la Sierra. Ahí tiene varios miles, mucho más diversos y diseminados porque es una parroquia virtual. El padre Jorge, responsable del blog De profesión cura desde hace década y media, es todo un influencer que atiende por teléfono, redes sociales y WhatsApp. Y eso en tiempo de pandemia y pánico a la vida social no es poco. “Afortunadamente no hemos tenido entierros”.

El padre Jorge da misa a diario solo en la parroquia de La Serna pero la retransmite con su móvil a través de Facebook.
El padre Jorge da misa a diario solo en la parroquia de La Serna pero la retransmite con su móvil a través de Facebook.LUIS DE VEGA

Pero hay costumbres tan arraigadas que no se ven alteradas ni por el virus. A diario a las 7 de la tarde y a las 12 los domingos, Jorge se planta en el altar. Da igual que los parroquianos estén confinados. Ya le avisó la señora Juana cuando llegó hace un par de años y medio al pueblo que los domingos en misa “dos o tres personas no le han de faltar”. Pero ahora aprovecha una gran ventana abierta a los devotos, la del móvil. Está ahí, casi invisible pero estratégicamente colocado en el atril. Antes de arrancar la eucaristía, le da al play e inicia el directo a través de Facebook. “Mira –apunta a la pantalla entre susurros- ya hay feligreses esperando”. “Gracias un día más por estar aquí”, les saluda con una profesionalidad de presentador televisivo. Segundos después, aparece en el encuadre cantando: “¡En el nombre del Señor nos hemos reunido!”.

Algunos días le llegan peticiones para dedicar la misa a personas fallecidas por el virus. La audiencia digital, algunos desde el otro lado del Atlántico, equivale a unas cinco veces el aforo completo de todos los bancos. Impresiona en todo caso contemplar la pequeña nave del templo en la más absoluta soledad con el sacerdote oficiando al fondo. En época de pandemia no asiste de cuerpo presente a la misa del padre Jorge ni la fidelísima señora Juana, “más fija que el Cristo a la cruz”.

FUENTE: EL PAÍS