El borbón arribó a Sangenjo, por Mar.

 

En tierra, toda una corte, real y  pretoriana, ejerciendo, un paupérrimo vasallaje, digno de enmarcar.

 

Con la bandera bicolor, de un régimen que desprende hedor. El nuevo Estado, no puede ser contemplado, ni mucho menos respetado.

 

El emérito retornó, pero a su familia real, consigo no llevó, el destino de la casa real, es el exilio y fuga del capital. Perjuro y traidor a la España del régimen de hermandad y solidaridad nacional.

Franco, se equivocó ya que el régimen truncó.

La república, trae consigo la monarquía y así a la inversa. Una monarquía supeditada a la Agenda 2030.

 

Que los pistachos, cian y residuos cítricos contemplen.

Como los del puño y la rosa, traidores a los trabajadores y a la Empresa común.

 

Me sonroja, la sumisión de un pueblo sometido a un bribón que su tez es simple y "cándida" pero como buen bastardo, el inocente son sus vasallos.

 

La corte real, es como la Justicia en España: muda, sorda y ciega.

 

No se contempla delito alguno, por parte de fiscalía y el emérito, villano y bribón, se nos va de rositas.

 

La democracia plural es para ciscarse con tanto vasallo peculiar.

 

Siendo la lanzadera de la tricolor y su bienio negro burgués del horror.

 

Que hedor a rancio abolengo y a puerco de establo, a babor y estribor del bribón.

 

La derecha monárquica de orden y ley, son la reacción.

 

La izquierda es desorden e intolerancia material, en aras de una república, donde entre hermanos, nos quieren precipitar hasta matar.

 

La monarquía cumplió su ciclo, toda revolución quirúrgica que se precie ha de ser: Nacional, social y corporativa. Enarbolando, la bandera bicolor, pero jamás bajo el nombre de la reacción y de la tiranía popular.

 

Somos: libres, sociales y Nacionales.

 

De ahí la indignación del trono y de los que balancean, en el nombre de una España que no es ajena, porque no es visceral, genuina y pura.

 

Tan solo, una grotesca caricatura de una familia real que ve su dinastía peligrar.

 

La corona y la tricolor, han de quedar en la soga de la horca, siendo el pueblo: Juez, jurado y ejecutor de la vetusta monarquía y mandar al fondo del Mediterráneo, Cantábrico, atlántico al golfo pérsico del emérito.

 

Un pueblo de borregos ha de transformarse en lupus y enviar con la fauna marina, donde se hallan los tiburones, dispuestos a devorar, una institución caduca e inútil que merece acabar en lo más profundo del Mar.

 

Como colofón, por parte de este humilde: llano y sencillo trovador.

 

¡ARRIBA ESPAÑA!

 

¡JAQUE MATE AL REY!

 

Me cisco en el actual orden y su puñetera ley.

 

El emérito, no va desnudo, porque nos ha esquilmado, ahora aplaudir, pero en el nombre del régimen: masónico y liberal que muchos súbditos a la corona, pretenden apuntalar y no derrocar.

 

¡Sois idiotas, a perpetuidad!