Aunque la condena a Stalin trascendió ese famoso congreso, incluso se llegó a hablar de "desestalinización", la transcripción del discurso se agradece. El Correo de España es excelente medio en cuanto a difundir la historia se refiere.
 
No obstante, hay que tener en cuenta que Kruschev condena a Stalin, pero que aún no sabemos cuántos millones de ciudadanos fueron víctimas del terror de su gobierno, desde ese año de 1956, hasta su defenestración con golpe de Estado en 1964, ni los que lo fueron del terror a partir de entonces y hasta la llegada de Yeltsin al poder. Además:
 
1º Ese mismo año, en noviembre, las tropas soviéticas, bajo las órdenes del propio Kruschev, ahogaron en sangre al pueblo húngaro sediento de libertad frente a la tiranía roja.
 
2º Kruschev fue un genocida comisario soviético responsable de la muerte de decenas de miles de oficiales y soldados del Ejército Rojo durante la II guerra mundial, a los que asesinó sin el más mínimo escrúpulo con terror para evitar deserciones, derrotismo, indisciplina y huidas, aplicando el más implacable terror jamás soportado por los miembros de ejército alguno en la historia de la humanidad, así como sobre sus familiares. Kruschev fue una digna "réplica" de Stalin, quizá no tan dañina porque en realidad él quería evitar ser purgado por sus no menos asesinos compañeros de partido. Ni un solo comunista era (ni es) normal. Son bestias infrahumanas.
 
3º Fue Kruschev y no otro, el que construyó el "muro de la verguenza", impidiendo el éxodo de ciudadanos del este de Berlín hacia la zona occidental. Así, Kruschev, continuó la obra de sus predecesores carceleros genocidas. Además, su gobierno, no dejó de ser una continuidad del régimen que había creado su ahora difamado antecesor. El terror, la miseria, el hambre, la falta total de libertad, las deportaciones, las torturas, las detenciones y demás maldades, no dejaron de existir hasta la llegada de Yeltsin.
 
4º Kruschev no cerró los gulags, y todavía no se sabe los millones de personas que su gobierno envió y aniquiló allí.
 
5º El tan cacareado culto a la personalidad lo comenzó el genocida Vladimir Ilich Ulianov, alias "Lenin". No hubo pueblo o pequeña ciudad que no tuviese un busto, cuadro o estatua del líder comunista ruso, incluso antes de su muerte en enero de 1924. El culto a la personalidad comenzó con el propio Leniny con mucha más intensidad que Stalin, desaparecido durante toda la segunda guerra mundial con una astucia diabólica, tildando la guerra de "patriótica", cuando todo verdadero comunista cree en el lema "el proletariado no tiene patria". Stalin tuvo la astucia de manipular a todo el pueblo tiranizado por él, que luchaban como contra Napoleón, una guerra patriótica, y prohibió mencionarla de otro modo. Su principal victoria fue propagandística, utilizando a sus mariscales como héroes hasta la victoria, relegándoles luego al olvido, y no dejando de aprovechar la ocasión para encumbrarse personalmente sólo tras las victorias (Moscú, Stalingrado, Kuban, Crimea, Orel, Jarkov, Kiev, Bagration, etc.) además de la del terror, como único instrumento para lograr sus fines.
 
6º Kruschev fue objeto de todo tipo de burlas y humillaciones por parte de Stalin en las reuniones del Kremlin. Es lógico el afán del primero por vengarse de él una vez muerto y habiendo colaborado en la purga de Beria, junto a Malenkov y Molotov, tres años antes, del mismo modo que él atribuía con verdad a su difunto amo de purgar a centenares de miles de "camaradas" comunistas en las purgas (Stalin, salvo que Mao Tse Tung lo desmintiese, ¡es uno de los mayores asesinos de comunistas de toda la historia sino el que más!).
 
7º Lenin dejó de aparecer en público tras el atentado que sufrió y que le dejó tocado para toda su vida. Su cobardía creció sin límite a partir de entonces. Stalin apenas salía del Kremlin, salvo para ir en verano a balnearios del Mar Negro en tren especial, con unas medidas de seguridad descomunales y solo voló una vez en su vida a Teherán en 1943, a la famosa conferencia con Roosevelt y Churchill, nunca más en su vida. Lenin inició y justificó el terror de masas. Lenin dio manga ancha a Dzerzinski del mismo modo que Stalin dio manga ancha a Yagoda, Yezov y Beria. Lenin aniquiló a millones de kulaks para quitarse de encima la responsabilidad de su espantoso fracaso comunista (incluso se jactó ante Bertrand Russell, entre carcajadas, de haberse quitado la presión popular por el hambre espantosa que su política generó, echando la culpa a los kulaks, víctimas de la ira del pueblo entonces, que no eran más que campesinos con un mínimo de ganado o tierras por encima de lo que tenían los demás). Stalin inició las purgas para quitarse de encima el espantoso fracaso de su industrialización acelerada, su colectivización y su holodomor jamás mitigado, ni por su predecesor, ni por sus sucesores, haciendo culpables del fracaso del comunismo a los propios comunistas, incluidos los que le llevaron a él mismo al poder (Zinoviev, Kamenev, Bujarin, Orzokidnize, etc.). Lenin no estuvo debajo de Stalin en criminalidad. Además, Lenin, tuvo que reconocer, ya en 1920, el aplastante fracaso de su ideal comunista, dejando paso a la mundialmente conocida como NEP (Nueva Política Económica)Stalin libró a su pueblo del III Reich gracias a la vital ayuda USA (curiosamente no analizada y evaluada por ningún historiador de hoy día. Tema tabú de la historia en toda universidad del mundo).
 
8º Kruschev se jactó, con una soberbia propia del demonio, ante Kennedy, de que la URSS superaría a USA con aquella famosa frase: "os enterraremos". Muy leninista. Kruschev a punto estuvo de desencadenar una tercera guerra mundial, y es el máximo responsable de traer al mundo dos tragedias cuyas consecuencias todavía están por padecerse: la descolonización de África y muchos países de Asia (sometidos hoy a tiranías bestiales), por un lado, y la agitación política del islam, calmado desde el siglo XVI, contra occidente. Además, Kruschev alentó el comunismo en continente americano con el apoyo a Fidel Castro y Ernesto Ché Guevara, entre otros calamitosos líderes marxistas.
 
9º Lo que caracterizó a todos los líderes comunistas de la URSS desde 1917 hasta 1991 fueron dos cualidades muy marcadas, dignas de estudio psicológico teológico: a) el odio (el comunismo parte del odio al que es rico o destaca en el plano material de la existencia, de ahí deriva el odio a todo lo bueno, natural y santo, con su continua apelación a la contranatural "igualdad" para aprovecharse de los incautos y débiles), del que no excluían ni siquiera a sus más inmediatos "colaboradores". En este sentido Kruschev no fue una excepción. El odio era la vida de Lenin, Stalin, el propio Kruschev, Trotsky, Zinoviev, Kamenev, Dzerzinski, Sverdlov, Beria, Yagoda, Yezov, Orzokidnize, Breznev, Andropov, Kaganovich, etc. Las únicas dos o tres excepciones, citadas por el historiador R. Pippen, o bien huyeron fuera de la URSS para evitar la muerte, o murieron víctimas de las purgas. b) el miedo (el terror es fruto de líderes que viven aterrorizados ellos mismoscontinuamente atormentados por sus crímenes y la inexorable e implacable ley divina según la cual quien a espada mata a espada ha de morir). El miedo de los líderes comunistas era verdaderamente enfermizo. Hoy se sabe que Mao Tse Tung vivía aterrorizado ante un posible complot que lo liquidase, lo que le llevaba a purgar a sus propios colaboradores por miedo a que se volviesen contra él (por ejemplo, el propio Deng Xiao Pin, que milagrosamente sobrevivió a una reclusión en un campo de reeducación). Otro tanto se podía decir de Stalin, pues hasta Churchill refiere de él que hacía probar a su propio cocinero su menú antes de empezar a comer, con un miedo atroz a ser envenenado (no es descartable que, a tenor de ese discurso de Kruschev, que el propio Stalin fuera víctima de una purga de sus más allegados, Beria, Molotov, Malenkov y el propio Kruschev, que podrían haberse puesto de acuerdo para eliminarlo con envenenamiento o algún otro procedimiento médica discreto que hiciese parecer la muerte como una muerte natural). El miedo bien pudo conducir a una especie de paranoia en busca de enemigos entre los propios colaboradores, que seguro que los hubo y bien pudieron urdir planes para asesinar a Stalin ante el palpable fracaso del comunismo, y sus planes quinquenales, o bien para evitar ser asesinados ellos mismos por el perverso pero astuto tirano soviético de Georgia, aunque llevase a la muerte en purgas a muchos no conspiradores, pues no olvidemos aquella máxima de Lenin y que tanto siguen hoy personas de izquierda de todo el mundo (Pablo Iglesias, fundador del PSOE, también la acuñó, junto a Álvarez del Vayo), todos enemigos de Dios y de la verdad, "respetaremos la legalidad siempre que convenga a los intereses del partido", luego. ¿por qué razón iba un comunista a esperar que se respetase su propia vida incluso por sus más allegados, cuando se incentivaba incluso a los niños a denunciar a los padres incluso en las propias escuelas soviéticas? Nada ha habido más salvajemente descerebrado y satánico que los regímenes comunistas. Cuesta creer que millones de personas pudiesen sobrevivir en un infierno como ese, en el que se decía que las paredes de las casas escuchaban. No es de extrañar que la URSS presentase el más bestialmente demoledor balance de enfermedades mentales, psicosis, depresiones y suicidios hasta la fecha. Bien puede decirse que nadie pudo haber cumplido mejor la maldita voluntad de satanás que los comunistas. Don Julio Merino tiene razón al condenar a los comunistas y socialistas de hoy en el poder (gracias a Dios, bastante más maricomplejines bolcheviques que la derecha cobarde, aunque irresponsable y suicidamente serviles al bolchevique satánico chino actual al que sirven, éste sí, equiparable al soviético de entonces). Pero que no espere que la derecha tipo Eisenhower, De Gaulle o Churchill nos salve de ellos, sino más bien que los apuntale bien en sus diabólicos fines, como hizo Rojo-y.