Discovery Salud, el único -  repito, el único- medio en papel que desde el primer instante denunció la inexistente pandemia, además de diseñada plandemia. Durante los últimos días, más ataques contra la cada vez más difuminada libertad de expresión en nuestra patria. Desde que el ilegítimo gobierno Picapiedra arribó a la Moncloa, recrecidas embestidas.

Hoy Discovery, mañana tú

Se puede - y se debe- discrepar con bastantes enfoques de Discovery Salud. Perfectamente razonable y legítimo, obvio. Como se puede - y se debe - hacerlo con El Correo de España. O con el medio que estimen oportuno. Pero, recuerden apreciados lectores de ECDE, hoy se encuentra Discovery está en el punto de mira. Mañana, ¿lo dudan? , nuestro querido Correo (además con el pretexto de la patraña de "memoria democrática" lo tendrán  a huevo).

Proteger la libertad del otro es, egoístamente pensado, proteger la tuya. Por cierto, les animo a ir al quiosco y comprar el ejemplar de enero. Merece la pena, cualquier día "chapan" la revista. O, asombrosa y "casualmente", se habrán vendido todas. Obviamente, nuestro odioso CNI  - o maderos plurales - se encargará de comprar todos los ejemplares. Táctica más vieja que el cagar, payasos. Y ya os gustaría tener la dignidad de los payasos. . Les dejo con el comunicado sacado por la revista...

Discovery DSALUD, molestando al poder, como debe ser

...Las informaciones de Discovery DSALUD molestan ya tanto al no poder ser rebatidas que se ha optado por intentar desprestigiar de nuevo tanto la revista como a nuestro director mezclando verdades, medias verdades, elucubraciones, falsedades y puras invenciones. Algo que ya ha denunciado él mismo en la docena de entrevistas que lleva concedidas y pueden visualizarse en Internet.

Echando mierda, falsa, tan servicios secretos

El lunes 21 de diciembre El Confidencial publicó un texto firmado por C. Otto titulado El negocio de ser negacionista del covid o la quimio: este español factura 475.000 € al año refiriéndose a nuestro director. Es evidente que se trata de un título falaz porque él mismo reconoce luego -contradiciéndose- que esa cantidad es lo que factura -no lo que gana- la empresa propiedad de Discovery DSALUD admitiendo que en 2019 ésta tuvo unas pérdidas de 77.702 euros. Añade luego que el patrimonio de la editora es de ¡1,03 millones de euros! lo que es radicalmente mentira habiéndose inventado el dato. Afirma también que nuestro director es administrador de Proyectos Editoriales J&C S.L, de Quick Cards S.L. y del Instituto de Estudios de los Nuevos Paradigmas pero obvia explicar que ninguna de ellas tiene actividad desde hace 20 años. Afirma igualmente que niega la existencia del ébola lo que es manifiestamente falso. Y para terminar asevera que se «enriquece» vendiendo libros (solo tres por cierto y ninguno de ellos sobre la “pandemia”). ¡Qué horror! ¡Vaya delito!

Esa misma tarde el programa Todo es Mentira de La Cuatro emitió un reportaje haciéndose eco de ello pero en su caso omitiendo las pérdidas de la empresa y no aclarando que el titular de El Confidencial no se corresponde con su contenido y el autor tergiversó los datos mintiendo descaradamente. De hecho el programa intentó hacer creer a los telespectadores que José Antonio Campoy se enriquece con el «negacionismo» omitiendo que el dinero que se le atribuye en la «noticia» como ganancia anual propia -475.000 euros- corresponde en realidad a la facturación de toda la empresa… que encima tuvo pérdidas.

Es más, volvieron a confundir en sus comentarios el dióxido de cloro con la lejía (hipoclorito sódico) en una inusitada demostración de ignorancia. ¡Eso es profesionalidad, rigor y objetividad!

El miércoles de la semana anterior -el día 9- nuestro director fue "asaltado" en la calle -a la puerta de la revista- por una periodista y un cámara de La Sexta que trabajan en Equipo de Investigación abordándole de forma impertinente con afirmaciones manifiestamente falsas. Al no haberse emitido no vamos a comentar de momento nada más de lo sucedido.

Contra los cerdos liberticidas, mantener la cabeza fría

Recordemos que unas semanas antes -el 2 de noviembre- los telediarios de mediodía y tarde de TVE dieron una noticia sobre incidentes callejeros acaecidos en distintas ciudades españolas en las que un entrevistado achacaba su autoría a “los negacionistas", "al lobby de los productos naturales" y a "grupos de ultraderecha" mientras “ilustraba” sus afirmaciones con imágenes de algunas de nuestras portadas –sin citarnos- a fin de dar la impresión de que estábamos detrás de ellos cuando es rotundamente falso. Jamás hemos convocado a nadie a manifestación alguna ni pertenecemos a colectivo que lo haya hecho. Ni a través de la revista, ni de la web, ni de Facebook, ni de Whatsapp, ni de ningún otro medio.

Cabe añadir que el verano pasado RTVE Verifica tuvo la desfachatez y la falta de ética de calificar como falsa la información que en el pasado número de la revista publicamos con el título Las cifras de muertos no demuestran que haya habido una pandemia pero lo cierto es que no se refutó ni uno solo de los datos o informaciones publicadas. Se limitó a intentar desprestigiar a nuestro director.

La verdad y la libertad siempre ganan, pero la batalla es muy dura

Es evidente que tal campaña de desprestigio se ha orquestado para que nuestras advertencias sobre las vacunas y la farsa de la pandemia no sean creídas. Todo indica pues que los ataques van a arreciar ya que, paralelamente, hay personas presionando a nuestros anunciantes para que dejen de publicitarse y además se dedican desde hace varias semanas a llamar a los miembros de nuestro Consejo Asesor para que se den de baja. Y a todo ello se unen las censuras a las que nos empiezan a someter los grandes grupos tecnológicos; de hecho se han retirado de Internet varios de los videos en los que nuestro director da su opinión sobre la Covid-19.

Nos tememos pues que todo esto no ha hecho más que empezar. Veremos hasta dónde llega el juego sucio y la falta de ética de quienes han organizado esta campaña de desprestigio en la que ya participaron en ocasiones anteriores otros medios de comunicación...

Hasta ahí. En fin.