32467_whatsapp_image_2020-07-26_at_20.47.34

Hoy pasé por una oficina de empleo y hasta me entró miedo. Había una cola tremenda... ¡Dios, y sin querer se me vinieron a la cabeza aquellas colas de mi infancia, cuando los años del hambre y las cartillas de racionamiento!...¿Y cómo le explicas a los jóvenes de hoy, a los del botellón, que no podías comprar ni el pan si no entregabas el cupón que recortabas de tu cartilla? ¿y qué era una cartilla de racionamiento y quién las daba?. Yo las recuerdo muy bien, porque mis padres eran panaderos y mi casa era "la panadería de Julia" y cada mañana se repetía la historia. Una cola que llegaba a la otra calle y cada quien con su cartilla en la mano y su cupón listo para entregar a cambio de un pan (un kilo). Las cartillas las daba el Ayuntamientos a las familias pobres (que eran casi todas las del pueblo) y en función de los miembros que tuviese, a más hijos más cupones, a menos, menos. Pero, también tenías que entregar el cupón para el aceite, las patatas, la carne (sólo pollo y a veces, cerdo)... Y, sin embargo, la gente  era feliz... o al menos así lo recuerdo yo... Incluso, pienso, más feliz que ahora. Tal vez porque en el horizonte había futuro, lo que no hay hoy, por desgracia, sobre todo para los jóvenes.