A menudo vemos en las televisiones y en los cines películas de superhéroes, de personajes ficticios que ayudan a las personas, que salvan vidas y que tienen súper-poderes. Sin embargo, la realidad es otra muy diferente. Hay héroes, por supuesto, pero no vuelan ni llevan capa, es gente sencilla y trabajadora que trabaja todos los días pero que, de manera altruista, ayuda a otras personas por el mero hecho de sentirse humanos, de mejorarse día tras día. Pues es la solidaridad de muchos la que hace posible que otros lleven una mejor vida. Son muchos los héroes anónimos que nos rodean y facilitan la vida, sin esperar nada a cambio. Aquellos que están ahí cuando menos lo pensamos, aquellos que no presumen de su esfuerzo y que solamente quieren colaborar.

Gracias a los voluntarios hay gente que tiene mantas, comida y juguetes, sobre todo en navidad. Mucha gente vive en la calle y es ayudada por organizaciones no gubernamentales que tampoco esperan nada a cambio más que su trabajo quede hecho a la perfección. Gente que va a ser desahuciada y que al final no lo es o que se retrasa el desahucio. Gente mayor que no puede salir de sus casas y depende de voluntarios, niños discapacitados, niños y enfermos terminales en hospitales, perros y gatos abandonados… todo el mundo depende de la labor de los voluntarios. Este pequeño artículo es simplemente un homenaje a todos aquellos que sin esperar nada a cambio ayudan, se levantan del sofá de casa y dejan el ocio apartado un momento para ayudar a todos aquellos que lo necesitan.

Noelia Galán y Ricardo Becerril forman una pareja sino perfecta, casi. Viven en Collado Villalba y trabajan juntos durante la semana, pero cuando la situación lo requiere cogen su 4X4 y salen a ayudar a la gente. Han acudido a incendios y montes “para ayudar a gente atrapada en la montaña”, como el incendio del año pasado en La Granja. Su coche lleva un cable muy potente y fuerte que soporta varias toneladas de peso, lo que sirve de gran ayuda para remolcar vehículos. Sin embargo, ahora con la nevada “monumental” que ha asolado España y, concretamente, Madrid –donde viven-, ambos no lo han dudado y han salido para ponerse rápidamente a disposición de las personas necesitadas. Han despejado calles con nieve, han rescatado coches atrapados por el temporal, han remolcado otros tantos vehículos, han ayudado a los servicios de seguridad del Estado, han llevado a ancianos al hospital y rescatado a los trabajadores atrapados en el Gran Plaza 2…, también se han puesto a disposición de la Guardia Civil y de hospitales, ya que la falta de coordinación y la espectacular nevada han hecho imposible el correcto funcionamiento de servicios básicos de transporte y ambulancias, entre otros, estando horas y horas interminables ayudando, habrán descansado unas 8 horas en 3 días, según relatan.

Ellos, dicen, lo hacen porque quieren, porque han nacido para ayudar y la verdad que necesitamos más gente así, no solo en tiempos invernales sino durante todo el año como rezaba la frase de Kennedy: “No preguntes que puede hacer tu país por ti sino que puedes hacer tu por tu país”. Pues así son ellos. cuando vienen tiempos difíciles se dedican a ayudar a los más necesitados siendo la recompensa el haber ayudado, un simple “gracias” de la persona rescatada, un gesto alegre, unas arrugas provocadas por la risa y el alivio o unas lágrimas de emoción. La gente, según nuestros héroes, por lo general es agradecida y en la mayoría los casos han rescatado a gente que, debido a la nevada, se ha quedado atrapada y lo ha pasado mal. Evidentemente, como en todos los casos, siempre hay gente –aunque en menor medida- que es una inconsciente y que se ha quedado atrapada por el mero hecho de ir “a ver la nieve” o jugar con la nieve desoyendo las voces y consejos de los expertos. Pero esto, por lo general suele representar una minoría. Nos quedamos, por tanto, con la labor que realizan estos héroes, junto a otros tantos, que dejan su vida y descanso para ayudar a los demás.

Según nuestros protagonistas de Villalba, han gastado “casi 3 depósitos de combustible” de un coche que alberga en su depósito unos 80 litros de capacidad. Han bajado a Madrid, han despejado las Rozas y Galapagar, Majadahonda… han trasladado a gente de Villalba y Alpedrete, han abierto caminos y despejado carreteras… y un largo etcétera de esta gente tan maravillosa como trabajadora.

Con todo esto pretendo agradecer a todos los voluntarios, con el ejemplo de estas dos personas, su esfuerzo, su misión de salvar y ayudar sobre todo en estos difíciles y fríos tiempos en los que cada vez desconfiamos más de la gente, estamos quejándonos todo el día y atravesando una crisis muy aguda.

Sin más reparo, solo quería agradecer, a modo de pequeño homenaje, las acciones de los voluntarios, gente como Noelia y Ricardo, que alejados de la vida consumista y del gasto deciden emplear su tiempo en ayudar a todo aquel que puedan. Gente, como vemos, con nombres propios a pesar de su anonimato, valor y gran decisión. Sin ellos, muchas personas habrían sufrido más de lo esperado. Recordad que en tiempos difíciles los que pueden ayudar son los que hacen la vida más fácil.