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Hablar hoy de la Marcha Verde que organizó el Rey Hassan II de Marruecos para apoderarse del Sáhara español es como hablar de la ultratumba de los infiernos. Pero, los que vivieron, o vivimos, aquel año 1975 no podremos olvidar el ambiente de guerra que se vivió en España, pues no había un español que aceptase por las buenas abandonar los territorios de Ifni y el Sáhara, consideradas provincias españolas y menos aún entregarlas a un Rey corrupto y absoluto. Claro, pero Franco estaba ya en las últimas, Don Juan Carlos era Jefe del Estado en funciones y los generales de la Victoria estaban demasiado gordos para subirse al carro... y los españolitos preparando las maletas para irse  de vacaciones... ¡y las vacaciones son, o al menos eran entonces contra Franco, sagradas¡¡... Pues en ese ambiente de derrota a los "polisarios" (me refiero a los rebeldes del Frente Polisario" que aspiran a la independencia) no se les ocurre otra cosa que secuestrar a unos pobres soldados españoles y llevárselos al desierto como rehenes y obligar al Gobierno español a ponerse a su lado contra el invasor Marruecos.¡ Y España se puso en pie de guerra, unos a favor y otros en contra, como siempre¡. .. y los periódicos, y las radios y la TVE (no había otra, todavía) gritando contra los secuestradores... Y de pronto la agencia PYRESA lanza, en exclusiva, que esa tarde a las 5 ¡a las 5 en punto¡ los soldaditos españoles van a ser puestos en libertad. ¡Y arde Troya¡.... Y el señor Ministro de la Gobernación que quiere, que exige, saber si es verdad y de dónde ha salido esa noticia. Y el señor Ministro de Exteriores que quiere saber si los secuestrados están para informar al Secretario General de la ONU que está muy preocupado... y el señor MInistro del Ejército que quiere estar al tanto para preparar sus Comandos del Desierto por si tienen que intervenir... y el señor Ministro de Información que quiere ser él quien informe al país de la liberación... y a la postre, cuando ya sólo faltan dos horas, para que se confirme o no la noticia adelantada, y media España está ya al borde de un ataque de patriotismo y la otra media gritando ¡¡Muera Franco¡¡... se produce esta histórica llamada (porque se produjo) a un teléfono negro reservado par las llamadas importantes:

                      --- ¿El Señor Merino?

                     ---   Sí, soy yo ¿quien llama?   (en esos momentos yo era el Director de PYRESA)

                     ---  Espere un momento Don Julio... le habla el Señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO...

                     ---  Hola, Merino, soy Carlos ARIAS, y ya sabes por qué te llamo. Son las 3 de la tarde y has dado que a las 5 serán puestos en libertad los soldados secuestrados... ¿qué hay de cierto? ¿cómo estáis tan seguros?... ¿y dónde? ¿y cómo van a ser liberados?... Tú no puedes tener a todo un país angustiado y a todo un Gobierno sin información.

                    --- Señor Presidente, pues si no sucede un milagro en contra los soldados españoles serán liberados a la hora indicada y en un lugar seguro.

                    ---  Merino, que por Rufo te conocemos bien y sabemos que eres muy arrojado   (Rufo era el Jefe de Prensa de la Presidencia del Gobierno y antes había sido mi Jefe en el Diario "Arriba").

                     --- Presidente, mi carta de dimisión está escrita y si a la hora anunciada no son liberados me voy a casa y en paz...

                    --- ¿A tu casa, querido Merino?... Te aseguro que como falles mando fusilarte. Adios. (y colgó)

                   Pero, lo que no sabía el Presidente ni nadie, salvo Fernando Latorre, mi subdirector, el que había conseguido el "notición", es que un despacho de PYRESA teníamos casi amarrado al representante en España de los secuestradores , una especie de embajador secreto y en la sombra del Frente Polisario... Y lo más importante, que a las 5 en punto de la tarde la agencia EFE confirmaba desde Argel que los tres soldados españoles secuestrados habían sido entregados  en buen estado físico y sin condiciones a las autoridades argelinas en la ciudad de Tinduf. FIN DE LA HISTORIA.

                      Bueno, no del todo, porque al día siguiente recibí un tarjetón de Presidencia del Gobierno, que firmaba de su puño y letra Carlos Arias Navarro que simplemente decía ENHORABUENA, ROMPE LA CARTA.