Nos conocimos en 1961 en aquella Academia de Preparación para el Ingreso en la Escuela Oficial de Periodismo, donde tú eras profesor y yo alumno, y desde entonces, aunque ahora llevemos más de 20 años sin vernos, yo he seguido tus pasos con admiración y respeto, e incluso te deberé siempre dos cosas: una, el prólogo que me hiciste para mi libro "Los Pecados de la Monarquía" y dos, el haberme abierto las puertas de ABC (el bueno, claro) y publicar por capítulos mi otra obra: "Los caballos de la Historia" (hasta 50)... aunque esa admiración fue aumentando a medida que fui leyendo lo que publicabas, desde aquella Tercera que te costó el destierro ("La Monarquía de todos") hasta hoy que acabo de leer tu última "Canela fina" en "El Mundo". Todo. Creo que no tendrás otro lector más fiel: libros, artículos, conferencias, declaraciones... y siempre aplaudiendo tu estilo y tu claridad de ideas.

Por ello, hoy me has sorprendido (aunque ya lo vienes insinuando desde hace algún tiempo) con tu defensa de Pablo Iglesias (éste, no aquel que tan bien conocemos tú y yo). y tus "deseos", "sugerencias" o tus "consejos de viejo" sobre la necesidad de incorporarle al Sistema y no dejarle fuera... y escribes: "Afirmé hace mucho tiempo que a Iglesias había que integrarle, no excluirle, como se hizo en su día con el inolvidable Marcelino Camacho, Pasionaria y Carrillo. La torpeza de algunos partidos ha impedido dar continuidad a la política de concordia y reconciliación de la Transición".

 

¡Dios, Luis María, abre los ojos, porque este Pablo Iglesias no tiene nada que ver con aquel Marcelino Camacho (después te señalaré sus diferencias), ni la situación personal que vivían  la Pasionaria y Carrillo cuando la Transición tiene comparación con la de  tu "admirado" Podemita!.

Veamos. Sé que no hay nadie en España que sea más monárquico que tú, ni nadie que conozca mejor que tú la Familia Borbón española... por tanto sé que cuando pides o deseas que el Régimen no deje fuera al ínclito Iglesias lo haces recordando que si la Restauración fue posible y se mantuvo a pesar de quedarse sin Rey tan pronto fue porque Cánovas supo conquistarse a Sagasta (o sea, la Izquierda de aquellos momentos) e integrarlo al Régimen... y sé que tienes muy estudiado que la Monarquía cayó el 14 de abril por no haber sabido Don Alfonso atraerse a la Izquierda (aunque fuese ya una izquierda marxista y republicana)... y yo os entiendo, y digo "os" porque fue lo que un día me dijo Don Juan Carlos en la Zarzuela, cuando yo le alertaba del peligro comunista: "Querido Merino, pues te aseguro que a mi no me va a pasar lo que le pasó a mi abuelo. A la Izquierda no se la puede dejar fuera"...

Pero, querido Luis María, ni aquellas situaciones, ni aquel mundo, ni aquellos hombres son los de hoy... y no te los voy a comparar, porque sé que, seguramente, tú sabes mejor que yo cuáles son esas diferencias. Sin embargo, si quiero analizarte, ya que creo que ese es tu error, las diferencias que hay, en mi criterio, entre aquellos hombres y tu Pablo Iglesias... ¿Podemos comparar a aquel Pablo Iglesias, que tardó 30 años en entrar como Diputado en el Congreso por no "mancharse" con las corruptelas políticas del conde de Romanones y compañía con este Pablo Iglesias, que por entrar en el Gobierno ha cometido los desmanes, las traiciones, las corruptelas o los chantajes con los que se está manteniendo?. Por favor, Luis María. 

Y no trates de compararle, ni siquiera con Indalecio Prieto o Largo Caballero (ellos, a pesar de los pesares y por encima de sus errores, se sentían españoles), ni mucho menos con Don Julián Besteiro (¡sólo de pensarlo me pongo enfermo!)...Porque el problema de este Pablo Iglesias es que no es español, ni ruso, ni venezolano, ni lapón... el caso de tu Pablo Iglesias es que sólo es de Pablo Iglesias. Como Stalin (según Lénin).

Y no se te ocurra compararle con Marcelino Camacho (ya sé que tú le conociste muy bien, pero también yo le conocí), porque eso sería ofender a un verdadero hombre de izquierdas, a un hombre honrado y honesto, a un sindicalista verdadero y a un español español,..Por favor, amigo Ansón, no compares la sandía con el tomate porque los dos  sean rojos.

Sí hay una posible comparación con alguna figura de ayer es con el Santiago Carrillo joven, el "carrillito" que llevó a las juventudes socialistas y al mismo Largo Caballero al comunismo, el ambicioso  capaz de sacrificar a Dios y su padre (¡su padre!) por conseguir el Poder... 10 años, 10, llevo estudiando su vida para mi posible tésis doctoral y creo que conozco bien su biografía ( sin apasionamientos ni paracuellos)... y sé muy bien por qué aceptó entrar en el "consenso" de la Transición y ganarse la imagen de demócrata que se ganó para subir a los altares o entrar en la Zarzuela.

 

Sí, aquel joven Carrillo bien podría ser el Pablo Iglesias que tú tratas de atraer a la Monarquía... pero, olvidas que el Carrillo que acepta la Monarquía, la bandera, el himno y hasta ir a misa los domingos ya no es el Carrillo de la República, ni  el de la Guerra Civil ni el del "padrecito" Stalin, sino un tipo cansado, desilusionado, sonámbulo, que no vive porque los fantasmas de las checas o de los camaradas aplastados le persiguen de día y de noche (tengo grabados 65 testimonios de sus camaradas y compañeros del Partido que lo corroboran) que al final sólo aspira a vivir bien, comer mejor y aparentar la reconciliación...o sea, que si quieres compararlo no lo hagas con el viejo Carrillo sino con el joven. En una cosa puedes tener razón, en que tu Iglesias (y esto si es un hecho) es culto, linteligente y más listo que toda la "casta" junta, tan listo que hasta te está engañando a ti) y por ello en cuanto crea llegada la "situación objetiva" de Lénin acabará con la Monarquía sin despeinarse y presidirá el Tribunal que mande al exilio a los Reyes vivos (aunque habla mucho de Ekaterinburgo) y saque del Escorial los restos de los Borbones allí enterrados (lo de Franco sólo ha sido, para él, dicen,  un ensayo general). Y hay algo más, aquellos hombres eran y se sentían españoles, estos, o sea, tu Pablo y su Pedro, ni eso.  A estos individuos les importa España un bledo. Para estos España es sólo una moneda de cambio (como la Monarquía).Eso es lo grave. No lo dudes. Y ya se lo decía Lénin, si no puedes desde fuera, hazlo desde dentro.

No sabes, Luis María, lo que estás defendiendo...no sabes lo que le duraría Don Felipe al señor Marqués de Galapagar... lo malo o lo bueno para ti y para mi es que esa película, seguramente, no la veremos... por eso te recuerdo, aunque sé que tú te sabes de memoria la obra del Marqués de Santillana, miedo me da hablarte a ti de un poeta castellano, dos de sus famosos "Decires": "Cría el cuervo, sacarte ha el ojo" o "Al cuervo, en el huevo". 

¡¡ Lázaro, despierta y no te dejes engañar!. Un cuervo será siempre un cuervo. En cualquier caso te deseo lo mejor. Un abrazo.

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