No hay ninguna fórmula a priori para sobrellevar o liquidar la fatalidad. Juraría que se debe a que Dios nos abandona por unos días o lo que dure tal condena. Pues ese estado debe ser una condena, dicho así para entendernos, porque lo parece ya que lo fatal es lo inevitable, infeliz y desgraciado. Y es muy difícil sacarlo de encima. Mi amigo Larra, del cual uso uno de sus seudónimos, Fígaro, decía que debía uno poder morirse por temporadas. La fatalidad rebaja el nivel de lo que entendemos por vida normal, y la empuja hacia la muerte. Él se pegó un tiro. Pues, ¿cuántas veces vivimos muertos? Peor aún si no se manifiesta esta evidencia o se miente diciendo que no existe. Todo ser humano ha de pasar por ella. Es la cruz a arrastrar por este valle de lágrimas, se crea o no en la transcendencia del hombre. Mi amigo Pipi, que ya no está, me decía: "No creo en Dios pero me pasan cosas como si existiera". A lo que yo le contestaba: "Pues yo sí creo en Él, pero me pasan cosas como si no existiera".  Existe la misericordia de Dios que es una de las cosas que más me hacen creer en algo superior y trascendente. También existen los pequeños milagros. Apenas nos asomamos al vértigo del precipicio viene algún alma buena a liberarnos de la desgracia.

Mucha gente no supera estos estados carenciales y catastróficos que tenemos y piensa en el suicidio como liberación. Muchos se tiran desde una gran altura, se ponen una cuerda por corbata, o hacen algún disparate para quitarse la vida. Siempre les digo a los presuntos suicidas de su gran pecado de soberbia y prepotencia, y la cobardía para no afrontar la dureza y fatalidad de la vida.  Ellos no son nada para disponer de la vida que les dieron. Solo te la puede quitar quien te la dio. Y si no crees en nada, y menos en Dios, pues invéntatelo, que eso hice yo y me dio muy buen resultado. No, no hace falta inventarse nada, todo ya está inventado, solo hace falta descubrirlo.

Para todo siempre hay un remedio, y todo tiene arreglo menos la muerte, pero ésta jamás debe provocarla quien tiene la vida. La eutanasia es una monstruosidad más de los "progresistas", como todo lo suyo. Que se maten ellos. La vida es el mejor don y el mayor misterio y nadie, se puede meterse con él. Hay que respetarlo, verbo que casi nadie sabe conjugar, y dejarlo discurrir como la lava del volcán de Cumbre Vieja, en la Isla de La Palma, porque todo lo contrario es una estupidez, y ya bastante abunda esa enfermedad social. No podemos con las fuerzas de la naturaleza y las dos principales son  nacer y morir. Puede ocurrir lo peor, que así entendemos como tal, que llegue a liquidar la isla entera, o que produzca un tsunami que fenezcamos todos. No hay ningún seguro contra lo peor, que pedimos al Señor no ocurra. Pero, ¿y si ocurre?

En mis escarceos literarios a veces me meto con el eje de la tierra al verlo oxidado, chirreante y medio partido. Todos los días encuentro la prueba de que la realidad supera la ficción y hoy encuentro la siguiente noticia: "Un estudio revela que la Tierra puede volcarse sobre su eje. Astrónomos acreditan el fenómeno tras encontrar nuevas pruebas en relación al eje de rotación". Se trata de lo conocido como desplazamiento polar, es decir, el movimiento de un polo en relación con un marco de referencia fijo. Según las nuevas pruebas recogidas en el estudio, la capa exterior sólida de la Tierra pudo tambalearse o volcarse hace 84 millones de años. Y es ahora lo que temen se vuelva a repetir. Como ocurre con los volcanes, y a saber si no tendrá alguna relación.

 

"El verdadero desplazamiento polar se vería como si la Tierra se inclinara de lado, y lo que en realidad está sucediendo es que toda la capa rocosa del planeta gira alrededor del líquido, núcleo externo", explica el autor del estudio Joe Kirschvink, del Tokio Insitute of Technology's Principle. Fueron él y sus compañeros quienes se dieron cuenta de que los datos indicaron una inclinación de al menos 12 grados. Esto es verosímil, por no decir cierto, y esa inclinación de dichos grados, no ha de ser difícil de comprobar. Lo mismo dije en mis ficciones literarias aunque no di grados de inclinación. No soy científico.

Parece ser que según el propio estudio, lo corrigió la propia Tierra al invertir su curso y girar hacia atrás. "Con casi 25 grados en arco, el planeta 'giró' hacia atrás hace aproximadamente cinco millones de años." 

Puede efectivamente el mundo girar al revés. Lo vimos en la película de José Luis Cuerda, Amanece que no es poco, y resultó la mar de divertida. Lo peor es que el surrealismo, el sentido del absurdo y el disparate sean iguales que los que imperan en la realidad del mundo de hoy. En esa misma realidad que sigue superado a la ficción.

Cuando la fatalidad se apodera de uno, eso ya no tiene cura. El único remedio tiene lugar a priori, antes de que ese hado de la desgracia se apodere de un espíritu inocente. Por lo demás, la vida es maravillosa y ayuda en ella mucho la Fe. Una persona sin Fe, tampoco tiene las otras dos virtudes teologales, la esperanza y la caridad. Y menos las cuatro cardinales, y terminará quitándose la vida. Las virtudes cardinales son virtudes morales de conducta enunciadas por Platón, en el contexto de la tradición filosófica clásica.

No se habla nada de los suicidios, no quiere el gobierno progresista, pero debe haberlos con profusión, por la pandemia y este estado de crisis, adonde parece en crisis hasta la amistad. Hablar del ambiente social es efectivamente hablar de la fatalidad mayor que hemos conocido.

El lamentable estado de la casta política que mangonea y estropea todo, no es precisamente para animarse. Estamos bajo la fatalidad, en manos de unos locos suicidas que quieren otra guerra, ganarla y la tercera república. Y soportando la estupidez que aplaude a esa locura, mientras nos dejan anonadados, sin capacidad de respuesta. Liquidada la mejor obra de los españoles: la transición, nos hemos quedado bajo la losa sepulcral de la fatalidad.