Matrix es control, híper-control, una ergástula para la mente. Neo descubrirá que el mundo que siempre ha conocido, el mundo real, es una simulación generada por ordenador. Neo tendrá que asimilar dolorosamente que toda su vida anterior era una mentira. Y, desde ahí, comenzará su posible liberación. Porque la humanidad, hadal instante aprehendido por Neo, ha sido sojuzgada por las máquinas y éstas utilizan a los seres humanos para producir energía: los humanos devenidos pilas del Sistema. Los mantienen en estado fetal, sumergidos en unos tanques y conectados a una realidad que es falsa.

Nuestro sagrado cerebro, El Dorado de las élites genocidas

La letal tecnología avanza constante y desorejadamente a un ritmo vertiginoso.  Desde las célebres etiquetas RFID (Radio Frequency IDentification) que contienen antenas para permitir recibir y responder a peticiones por radiofrecuencia desde un emisor-receptor RFID, hasta la vigilancia por satélite, la civilización actual está poniendo en marcha desde hace décadas un totalitario sistema de control, una Matrix en la cual cada uno de sus individuos son monitoreados por cámaras, por los datos personales que se aparecen en Internet, móviles, nano y microchips, GPS, y un sin fin de cachivaches. Quien posee la información, Big Data e I.A. mediante, posee el poder. Quien la controla, más.

Siguiendo con la aplicación del término Matrix a las tecnologías actuales encontramos multitud de ejemplos. Uno de ellos. Un dispositivo que lanzará “pulsos de ultrasonido” hacia el cerebro para modificar la forma en que se comportan las neuronas en determinadas partes del cerebro con el objetivo de crear “experiencias sensoriales” que va desde transmitir imágenes en movimientos, pasando por gustos, sonidos, intereses.

Hasta el momento, la única forma no invasiva de manipular el cerebro es una la llamada estimulación magnética transcraneal que utiliza los campos magnéticos para inducir corrientes en el tejido cerebral y de esa manera estimular las células del cerebro. Pero existe un “problema”: los campos magnéticos no pueden orientarse hacia minúsculos y determinados grupos de células del cerebro, como sí podría hacerlo el ultrasonido.

¿Existe el mundo que creemos que existe?

¿Estamos acaso tratando de crear ilusiones desde un mundo ya ilusorio? Sobre esto, dos científicos británicos (que trabajan en la Universidad de Cambridge), el físico Martin Rees y el matemático John Barrow, sugieren que la realidad tal como la conocemos podría ser sencillamente una (calderoniana) ilusión o una súper-manipulación creada por una mega-supercomputadora, como en la citada trilogía de las hermanas Wachowski.

Barrow sostenía en un artículo académico que durante mucho tiempo se supo que una civilización “ligeramente” más avanzada que la nuestra podría simular “universos en los cuales entidades conscientes podían surgir y comunicarse entre ellas”.

En una sociedad mucho más avanzada en informática y con una tecnología mucho más avanzada, “en lugar de limitarse a simular su clima o la formación de galaxias, como hacemos nosotros, ellos podrían ir más lejos y observar el surgimiento de estrellas y sistemas planetarios”. “Luego, una vez que incorporaran las reglas de la bioquímica en sus simulaciones astronómicas, serían capaces de observar la evolución de la vida y la consciencia. (…) Los dueños de las máquinas del universo podrían observar el crecimiento de las civilizaciones y comunicarse entre sí, discutir sobre si existe un Gran Programador en el Cielo que podría intervenir según su voluntad, desafiando las leyes de la naturaleza que se observan habitualmente”, subraya Barrow.

¿Nos hallamos dentro de un programa informático?

Martin Rees se atreve a ir más lejos en estas elucubraciones y se pregunta si podríamos estar en una simulación semejante. En ese caso, el universo no lo comprendería todo, sino tan sólo una parte de un conjunto que Rees y Barrow denominan el “multiverso”…

-Neo: ¿Ahora estamos dentro de un programa informático?

-Morfeo: ¿Es tan difícil de creer?...

…Nada difícil de creer, subrayo. O sí. Los tecno-venenos transgénicos, vulgo vacunas, depravado principiar de algo muy feo. En fin.