Con 6 premios del teatro andaluz, Premios Lorca y espectáculo más nominado a los premios Max 2019, llega al madrileño Teatro Fernán Gómez una nueva versión de la magna obra de Shakespeare Rey Lear.

Inglaterra, siglo XII, el monarca reparte su reino. Triunfa, en principio, la maldad. Cordelia, la hija fiel, pérdida y destierro. Las dos hermanas mayores, Goneril y Regan, canibalizan la herencia paterna. Goneril y Regan, paradigmas de la maldad femenina, tan visible hoy.

¿Les suena?

Grato encanto exterior y habilidosa inteligencia, manifiestan pérfida y bellaca ingratitud hacia cualquier consideración de bondad, confianza o gratuidad. Egocentrismo desmedido, ansía de dominar, controlar y depredar las vidas ajenas. Manipuladoras patológicas, mentirosas compulsivas y tendentes al falso halago hacia los demás. Narcisistas, extremadamente violentas en tantos casos, frías, casi témpanos de hielo, exagerada autovaloración. Ausencia de empatía, remordimientos y sentido de culpa.

¿De verdad que no les suena?

Incapacidad patológica para aceptar responsabilidad alguna sobre sus propios actos. Nulo sentido de la autocrítica. Ellas no asumen los errores, los proyectan sobre los demás. Impulsivas, irresponsables, pétrea incapacidad para responder por sus propios actos. Relaciones puramente utilitarias, vida parasitaria, señoreándose en ellas una frivolidad descacharrante. En nuestra época de liberalismo sexual, agreguen una actividad sexual desbordante. Son infieles por defecto. Los destrozos, conyugales o familiares, propios o ajenos, causados, nadería.

Fin del mundo

El ser humano se halla completamente anulado, aniquilado, calidad nula. Con la muerte de nuestra humanidad, muere nuestra civilización, no por métodos violentos, ni por apocalipsis climáticos, sino simplemente por hastío y repugnancia hacia sí misma. Defunción por melancolía y soledad de nuestra civilización. Un mundo, donde las relaciones humanas se han desintegrado y la comunicación se ha vuelto prácticamente improbable, se dirige hacia su próxima y factible aniquilación.

Se creyó en cierta redención, expiación o salvación en la desasosegante búsqueda del sexo compulsivo y del consumo de masas. Nada más que otra fase más hacia nuestro abismo, reinando, mientras en él, la lúgubre alianza entre el Estado y el Gran Capital, engranaje totalizador de las mayúsculas frustraciones de cada humano. O humanoide.

La isla de las tentaciones y el continuose del acabose

El tercer milenio acababa de empezar. Tras dos milenios de transitar judeocristiano, con su huella grecolatina, nos hallamos ante el milenio de más, en el mismo sentido que se habla del combate de más para un boxeador sonado y perdedor.

En la funesta Isla de las tentaciones de Telecinco, surcos de ese fin. Acojonante radiografía de la mujer contemporánea, de su acrisolada infrahumanidad. Rasgos psicóticos y psicopáticos, anteriormente descritos. Si prefieren, su biliosa, sutil y labrada maldad. La "deconstrucción" de la mujer contemporánea representa la antesala del abismo definitivo. Imagino que felizmente definitivo. En fin.