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AYER

"Me preguntas, querido Horacio, qué por qué hoy estoy callado y poco comunicativo, cosas que --según tú-- no son normales en mí... Pues, bien, tengo que reconocer que tienes razón. Hoy no estoy para bromas. ¿Y sabes por qué? por algo bien sencillo: porque hoy me ha alcanzado de lleno el mal (o bien) de la duda... y no acierto a ensamblar mis pensamientos contradictorios.

           Veras: la cuestión es que esta madrugada pasada, así de buenas a primeras y mientras contemplaba a lo lejos la mole de Gredos, me surgió una interrogante que aún no he sabido contestarme:     

           ¿Qué es mejor o más importante: que el pueblo sea feliz o que sea libre? Es decir, ¿vale más la felicidad que la libertad? O por el contrario, ¿hemos de buscar antes la libertad que la felicidad...?

           Todavía más: ¿puede el hombre ser feliz sin ser libre o siendo libre no ser feliz?

           Y desde un ángulo eminentemente político: ¿cual debe ser el objetivo prioritario de los gobernantes?... ¿Hacer ciudadanos libres o hacer ciudadanos felices?

           Claro que tú me preguntarás en qué consiste la felicidad o para qué se quiere la libertad. Incluso me temo que ya estés dudando de mi cordura... pues no es normal que a estas alturas de mi vida pueda tener semejante problema de identidad. Tampoco es normal que en las circunstancias, graves circunstancias, que vive España, yo pierda mi tiempo dudando entre la felicidad y la libertad.

          Y, sin embargo, hoy mi alma está angustiada  por la duda. Sin saber darse una respuesta. Tal vez presintiendo que esta es la clave del mundo occidental y, sin duda, la piedra angular de nuestra Democracia incipiente. ¿Felicidad o libertad?, ¿libertad o felicidad?...

         El caso es que viendo estos días divertirse a los españoles que disfrutan sus vacaciones, por esta parte de la sierra de Gredos, uno no tiene más remedio que decidirse por lo primero; es decir, por la felicidad. A la gente sencilla y no politizada, le trae sin cuidado "eso" de la libertad. Lo que quieren es vivir sin problemas, tumbarse al sol sin tener que pensar en nada, jugar al mus con un whisky al lado y por la noche tragarse la película de turno al aire libre y viendo las estrellas.

        ¿Qué los "barones" quieren cargarse a Suárez o viceversa? ¿Qué el Mercado Común ha dado otro portazo a España. ¿Qué ya está funcionando el Tribunal Constitucional? ¿Que los "franquistas" celebraron apoteósicamente el 18 de julio? ¿Qué el Gobierno no sabe cómo salir de ese callejón sin salida? ¿Qué el País Vasco sigue en guerra y  que los de la ETA siguen asesinando? ¿Qué el posible reingreso de los "húmedos" ha caído mal entre los militares?

       Bueno ¿y qué? Todo eso es política y "cosas" de políticos. Aquí lo que importa es vivir bien, y si es posible, mejor... Aquí lo que importa es lo cotidiano, lo vulgar, lo intrascendente.

       En el fondo, amigo Horacio, son otra vez las dos Españas frente a frente. Una, la minoritaria, la de la política, la de los partidos, luchando por o contra la libertad... ¡cómo si "eso" de la libertad fuera lo más importante del mundo! La otra, el pueblo llano y normal, los ciudadanos corrientes y molientes, preocupados por la lucha de cada día y por vivir al menos como ayer.

       Entonces yo me pregunto si no habrá llegado la hora de borrar todos los programas políticos y de todas las Constituciones que en el mundo han sido, y valientemente establecer un único programa y una sola Constitución que dijera: ARTÍCULO ÚNICO: el único objetivo de este texto constitucional es conseguir el bienestar y la felicidad del pueblo. Lo demás son tonterías y ganas de enredar.

      ¡Ay, Horacio!, ¿crees tú que los políticos serán capaces alguna vez de hacer la política que de verdad ansia el pueblo?

      ¡Ay, Horacio, y mientras esto pensaba, mis amigos, que no pensaban sino en las fichas que tenían que poner, me han ganado la partida de dominó de hoy...! ¿Libertad?... ¿para qué?

HOY

Pues si. Pues eso mismo me pasa a mi. Porque me pregunto ¿y para qué coño quieren los españolitos la libertad si están en el paro, si no pueden comprar una casa, si no pueden salir a la calle, si no pueden ir de vacaciones, si sus hijos están sin trabajo... si, si, si?. ¿Y por qué el vendido señor Tezanos no le pregunta al pueblo si quiere libertad o quiere vivir bien? "Con Franco vivíamos mejor" te dicen los mayores de 40 y hasta los comunistas. Amigo Horacio, no le des más vueltas, entre la libertad  de esta Democracia y de estos políticos y la felicidad de antaño el español no lo duda...  Y si encima tiene que llevar el bozal puesto, ya aunque le traten de facha. En fin, ¿no es curioso que Lénin en 1918 y Franco en 1939 se hicieran la misma pregunta: libertad ¿para qué?. YO QUIERO VIVIR SIN PROBLEMAS... la libertad para los subvencionados.