“Ley de la Controversia”: "La pasión asociada a una discusión es inversamente proporcional a la cantidad de información real disponible". -Gregory Benford,

Cuando escribo estas líneas, unas semanas antes de que las lean, la brutal invasión de Ucrania, que asola el país, ha tenido un descanso puntual, que hace esperar una ofensiva todavía más brutal en el este del país, y ya se van descubriendo fosas comunes, matanzas de civiles y millones de refugiados dentro y fuera del país.

Cuando sucede una catástrofe como esta creo que la mayor parte de las personas piensan ¿Cómo puedo ayudar?

Es loable y natural ofrecer dinero, tiempo, y comida. Es todavía más admirable coger el coche o el taxi y desplazarse, como hicieron algunos compatriotas, a llevar esta comida, mantas, ropa y útiles de primera necesidad, e incluso traerse refugiados de vuelta.

Sin embargo, y para los que nos quedamos aquí, no se acaba el trabajo, hay mucho que hacer.

En este tiempo de pre y post pandemia nos hemos dado cuenta que los que más nos pueden ayudar son los que más cerca están de nosotros.

He tenido el privilegio de escribir artículos sobre fundaciones que sacan a la gente de la calle, dan a los animales nuevos hogares, y nos hemos preguntado juntas si donde vives ¿Consumes?

Ahora que nos damos cuenta de que ni nos contratará ni nuestro trabajo depende de APPLE, de AMAZON, de GOOGLE ni siquiera de la propia Rusia, puesta como excusa de la actual situación del país, ni de las grandes corporaciones, sólo queda una pregunta: ¿Contra qué se pelea en esta guerra?

Y la respuesta no es sólo Rusia, sus oligarcas, su gas o petróleo.

La respuesta es China, siempre China.

Un régimen pseudo comunista que lentamente, en cada una de tus compras, va fortaleciéndose y corrompiendo democracias, especialmente las más débiles.

No sólo los expertos en geopolítica, muchos llevamos años leyendo los libros que desde la Revolución Cultural han reflejado como los Cisnes Salvajes de Jung Chang o Azalea Roja de Anchee Min, y tantos otros, que refleja la historia de este pueblo hasta bien entrado el siglo XX, puede darnos una idea de la mentalidad de sus líderes.

Sólo los más cínicos ecologistas pueden gastar productos de un país que produce más del 30% de las emisiones de efecto invernadero (petróleo, carbón y ahora seguramente gas ruso en forma de productos que compras en tus webs favoritas), sin prácticamente regulación medioambiental.

La mano de obra ya no es tan barata, pero sigue sin posibilidad de quejarse o asociarse, ya desde la infancia, a pesar de que, a los sindicatos en este país, ya nadie les espera nada que no sea asegurarse sus prebendas, siendo los más cínicos e hipócritas especialmente con los autónomos y los parados.

Los vecinos más cercanos de China, como Vietnam, Camboya Tailandia o Corea son los que mejor conocen sus faltas de respeto a los monumentos, y la mala educación de sus ciudadanos, sumada a la de los sucesivos gobiernos chinos, sobre las tradiciones propiedades ajenas.

La falta de regulación (¿recuerdan el artículo sobre Kowloon City?)y el crecimiento desaforado de ciudades por el mero hecho de especular como las informaciones que nos llegaron de Evergrande, con una deuda como la de nuestro vecino Portugal, nos hacen ver el tipo de desarrollo dirigido por sus responsables.

La opresión en Hong Kong, y las ambiciones sobre Taiwán, la posible próxima invasión de un país inmenso a uno inmensamente pequeño, nos puede hacer una idea de las razones de China para apoyar, aunque sea de manera solapada, las acciones de Rusia, para sustituir a Europa en la compra de materias primas y servicios, a un precio muy, muy asequible, por la falta de empatía hacia el régimen brutal de Putin, de más de 450 millones de consumidores que somos en Europa, el tercer puesto a nivel global.

El soporte último y único en esta guerra es China (especialmente si termina de cortar el gas a Alemania, por sí misma o por iniciativa de los propios alemanes), y lo seguirá siendo al comprar China, no sólo su gas y petróleo, sino sus grandes riquezas en materias primas.

Una vez Rusia se convierta de facto en un estado paria, serán las empresas chinas las que hagan negocio a un buen precio y otro todavía mejor al venderte al resto del mundo sus productos, manchados también de sangre.

Mientras China le soporte, Putin seguirá en el poder.

Y nuestro poder será siempre no comprar a China.,

Que no quiere decir no comprar en los chinos, unos comercios que llegaron hace más de 20 años para quedarse, con toda la gama de horarios, precios y calidades, y con ciudadanos que viven aquí, trabajan, tributan, y cuyos hijos se educan con los nuestros.

Elegir un producto mejor y no tan barato. Elegir un producto que pueda provenir de cualquier democracia, y que puede venir perfectamente de Japón, de Australia, América, o de la propia Unión Europea. Pero al menos que sea un producto que provenga de una democracia.

Esto, y pedir a las empresas que sean consecuentes con quién hacen negocios (nuestra Zara fue de las primeras en abandonar Rusia, con una fuerte pérdida económica, pero hay muchas iniciativas que nos dicen cuáles son las empresas todavía presentes en Rusia:

Algunas tan importantes como Entre esas marcas están: Nestlé, Mondelez, Raiffeisen, BASF, Samsung, LG, Bayer, Sanofi, Unilever, Johnson y Johnson, Auchan, Danone, Leroy Merlin. Junto a ellos están las tecnológicas chinas Huawei, Xiaomi o Lenovo.

Un profesor de Yale agrupó en una hoja de Excel las empresas que se han retirado de Rusia y aquellas que permanecen en ese país, en el contexto del ataque a Ucrania. La lista incluye a ejecutivos, miembros de consejos de administración, analistas y otras personas del mundo empresarial.

Enlace a la lista del profesor con las 750 empresas que operan en Rusia, muchas de ellas, Chinas.

Aquí tienen el enlace a la lista:

Esto, y pedir a nuestros gobernantes que sean consecuentes con las necesidades del país y fomenten una autonomía energética, como la que tienen nuestros vecinos franceses, poniendo sobre la mesa un debate serio, responsable, alejado de cualquier ideología,

No sólo nuestro bolsillo está en juego, también nuestra democracia, esa que cada generación debe defender, lo mejor que pueda, para no perderla.

Santiago Durán García

Arquitecto Técnico (UPM) MDI Máster En Dirección Inmobiliaria (UPM) EEM Gestor Energético Europeo (UPM European Energy Manager)

M. 618.519.717 www.sduran.es /santiagodurangarcia@gmail.com