Si vía de los hechos se confirma el titular de elmundo.es del pasado viernes 4 de marzo (El Ministerio de Igualdad insta a convertir el 8-M en la manifestación del "No a la guerra"), desde nuestra opinión estaríamos ante una utilización partidista de un ministerio como es el de igualdad por parte de un partido político como es Unidas Podemos, uno de tantos que sostienen con alfileres a un tal Sánchez.

            El texto de la noticia no deja lugar a dudas: El Ministerio de Igualdad, que lidera Irene Montero, ha instado a la sociedad a convertir las manifestaciones feministas del 8 de marzo en las del "No a la guerra" para decir con "rotundidad" que "pare el conflicto" en Ucrania.

            Si este eslogan se materializa y se hace visible en este 8 de Marzo, “Día de la Mujer Denunciadora”, entonces estaríamos ante la utilización del conjunto de las mujeres al objeto de ponerlas del lado de Podemos frente al nuevo partido que pretende crear la ministra Yolanda Díaz, que sí apoya la entrega de armas, esa a que la Unión Europea ha obligado a Sánchez, que dijo no y ahora, a la fuerza, dice sí.

            El partido morado, Podemos, es sabido que se ha roto en dos. Lo que queda de Podemos, con su ministra títere Irene Montero, no es descabellado intuir que sea dirigido a la sombra por el comulisto Pablo Iglesias, a su vez títere de Maduro el subvencionador de Podemos y también admirador de enano Putin el palaciego, la máxima expresión de un multimillonario gracias al robo perpetrado a la clase trabajadora rusa y dado a una vida de lujos tan característicos de toda élite comunista, en este caso la rusa.

            Si Iglesias, pues, dirige el Ministerio de Igualdad en el que ha colocado a su compañera Irene y le ha dictado el lema de este próximo 8-M (“No a la guerra”) para enfrentarse a Yolanda Díaz, si esta hipótesis fuese cierta, estaríamos ante una ministra, Irene Montero, que debe dimitir por utilizar con fines propios un ministerio y por no orientar el 8-M en la defensa de las mujeres, sino en una guerra interna despiadada entre dos facciones comunistas de Podemos, algo a lo que nos tiene acostumbrada la historia cuando median estos angelitos populistas que tanto añoran la vida de los ricos y que con tanta saña se tiran al cuello de su oponente hasta eliminarlo.