Mi bisabuelo materno,

Francisco de la Colina y de la Mora,

era un hidalgo montañés;

para más señas, marqués

de Sierra Nevada y caballero

de la Orden de Santiago,

además de coronel

del ejército de Carlos VII.

Por Dios, por la patria y el rey

luchó y perdió en la tercera guerra carlista

y tras la derrota ‒honor obliga‒

rechazó el ofrecimiento del bando liberal

de integrarse con sus galones

en las filas del ejército ganador.

Años después, deprimido y desalentado

ante el ocaso de la España católica,

de la España que él defendió,

parece que tristemente se quitó la vida.

Espero que Dios in extremis

se apiadara de su alma y que un día

podamos bisabuelo y bisnieto,

hermanados en la eternidad,

encontrarnos en la Patria celeste

sabiendo que la pena valió

luchar por lo que luchamos

él y yo.