Hace unos años, los 200 habitantes de Braojos de la Sierra esperaban a que el alguacil les diera las últimas noticias del municipio; ahora los 203 empadronados miran a sus teléfonos para saber las últimas noticias relacionadas con la desescalada, bandos, comunicaciones... Desde hace unos días saben que hoy se celebra pleno en el Ayuntamiento. Y de eso está al corriente hasta una vecina de Braojos que reside en Bélgica. Se enteran a través de la aplicación «bandomovil». El alcalde, Ricardo Moreno (PP), la implantó hace unos años porque conocía a un amigo del País Vasco que se la dio a conocer. Después, él mismo se lo contó a otros ediles de la sierra de Madrid y son ya muchos municipios los que están informados al minuto de lo que ocurre en el municipio. «Su uso ha resultado especialmente útil durante el confinamiento porque desde cualquier sitio te relacionas con los vecinos. El último bando fue para comunicarles que se abrían las pistas de pádel y el frontón con todas las medidas de seguridad e higiene», cuenta el primer edil. Y eso que Braojos no ha tenido ningún caso de Covid.

La aplicación «es una buena forma de relacionarse con los vecinos». Entre otras cosas por que obtiene el «feed back» de los habitantes del municipio. «Las madres pasean con los carritos por las calles y me informan sobre si una rejilla se encuentra en mal estado o los vecinos me envían fotos de cosas que necesitan reparación. Incluso he llegado a avisar a los vecinos de la desaparición de un banco y de inmediato alguno me ha avisado de dónde se encontraba. Una vez que publicas algo, en poco tiempo ya tienes información. La gente está más informada que nunca a través del bando móvil», explica Moreno. Los vecinos no pasan al alcalde ni las erratas a lo hora de escribir. «A veces he puesto una palabra con “v” cuando era con “b” y de inmediato los vecinos me han corregido. Y es que escribes con el teléfono, con las gafas o a veces sin ver bien y pones haber sin “h” y ya te están replicando », cuenta entre risas el alcalde de Braojos. Lo cierto es que en este municipio de la sierra de Madrid ya nadie lee el bando físico. «La gente espera que le diga lo que hay por el teléfono», dice.