Mis amigos me alivian la pesadumbre del vivir. Disfruto como un enano viéndoles bien, y me lo paso bomba con ellos. Nos repartimos el botín, deseando que el otro se lleve la mejor parte. Somos como Robin Hood; siempre defendiendo causas de justicia; las de los necesitados y oprimidos. Siempre apuntándonos a las batallas perdidas. La verdad y la justicia preocupan a mis amigos. Un hombre justo es siempre un hombre bueno. "La verdad es deseable porque lleva al bien", nos indica Sócrates. El Maestro, a diferencia de los sofistas, se negó a aceptar dinero por sus enseñanzas. No dejó nada escrito porque no estaba seguro de lo que decía, arguyendo que cuando lo estuviera, lo escribiría. Su discípulo Platón, lo hizo por él. Al sabio y valiente soldado en las Guerras del Peloponeso, lo condenaron a muerte acusado de despreciar a los dioses del Estado y corromper la moral de la juventud ateniense. Lo mataron por un voto de diferencia, eso que hoy llamarían los políticos, empate técnico. Después lo reconocieron un hombre justo, pero ya no había remedio. Fue el año 399 a. de C. Mis amigos se parecen a mis libros preferidos; bastante abandonados debido a mi torpeza.

Todo lo aprendido y que no es mucho, se lo debo a ellos. Su verdad es su deseo de aunar lo bello, lo bueno y lo justo. Luz es, a visión, como verdad es a inteligencia. Son de gustos sencillos, capaces de extasiarse ante un atardecer hermoso, cuando la luz difusa del ocaso les revela en la conciencia que han pasado el día intentando algo bonito y sin fastidiar a nadie. Devienen en esa "bestia cupidissima rerum novarum",(deseoso animal de cosas nuevas)

Una especie de Fausto que hasta vende su alma al diablo para alcanzar la sabiduría. Convencidos de que todo vicio es el resultado de la ignorancia; de que la virtud es el justo medio de dos extremos igualmente viciosos. Nunca se les apareció Mefistófeles a ofrecerles un pacto de eterna juventud, porque ellos mismo son el plácido otoño de una tarde sosegada.

La virtud del conocimiento que empieza por uno mismo, y convencidos de que todos los que conocen el bien actúan de manera justa. El filósofo de la sabia humildad, "sólo sé que no sé nada", representó la personificación y guía para alcanzar una vida superior. Sus últimas palabras, al ingerir el veneno, fueron: "Oh, Critón, debemos un gallo a Asclepio. Pagad la deuda y no la paséis por alto".

Sus amigos organizaron un plan de fuga, pero Sócrates acató la ley y murió por ello. Pasó sus últimos días con sus amigos y seguidores, según recoge la obra Fedón de Platón, y durante la noche cumplió su sentencia, bebiendo una copa de cicuta según aquel procedimiento habitual de ejecución.

Estas fechas convulsas y decadentes que vivimos, hacen pensar bastante. El tiempo de nuestra civilización cumple 2021 años, y empezó a contar cuatro siglos después de la muerte de Sócrates. Parte del gran milagro del nacimiento de Jesucristo, el cual, sería crucificado 33 años después. Su nacimiento, vida y resurrección tras la muerte marcan el hito más importante de la historia, que hizo cambiar hasta el orden del tiempo, que desde entonces empezó a contarse, partiendo de cero. Casi todos los grandes hombres de la historia los mataron por decir la verdad, y es Jesucristo, el hijo de Dios hecho Hombre, el más importante de todos ellos. El que hizo milagros en la tierra y el mayor el de resucitarse a sí mismo.

Sócrates es considerada la primera víctima de la democracia, mientras también se considera que la primera víctima es la verdad. Veritas odium parit (La verdad engendra odio) Hoy sigue pasando lo mismo y por lo que concierne a España se ha instalado la mentira en el poder, y bajo un llamado régimen democrático se ha creado la casta política más potente que se conoce en Europa. Quizá en el mundo, cuando España está considerado el segundo país más corrupto. Todo esto a cambio de destruir la clase media y aumentar el número de pobres y desarrapados. A cambio de tener en el poder el peor gobierno conocido en España, cuando tras destruir la Patria y todos sus valores, es asediada por el comunismo, por Marruecos que aprovecha su debilidad, por la pandemia, que nada hacen a derechas para evitarla (Esa palabra no la soportan) Cuando vivimos en un estado inseguro, convulso y caduco en todos los órdenes que nunca hubiéramos imaginado.