Los grandes lobbies de poder, al servicio de la agenda mundialista, controlan prácticamente todos los medios de comunicación, ya sea desde la dirección, ya sea a través de la publicidad. El establishment del periodismo no tolera un ápice las notas discordantes, sino quiere peones fieles que sumisos obedezcan consignas, la famosa voz de su amo que decía García. Si no pasas por el aro a la calle. La libertad de expresión murió hace años.

El reciente despido de Javier Negre de El Mundo ha sido vergonzoso, aunque en cierta manera es el mejor favor que le podían hacer porque ahora va a ir a saco y a sacar lo mejor de sí. Han despertado a la fiera y va a rugir con más fuerza que nunca y no podrán silenciar su voz. Tiene muchos seguidores y va a tener muchos más.

El gran éxito del programa Estado de Alarma se ha debido en parte a que Javier Negre ha hecho un periodismo valiente, veraz y con plena libertad e ilusión. Ese éxito, unido a su mensaje políticamente incorrecto y muy molesto a la hegemonía progre, no lo ha podido digerir El Mundo, que lo ha despedido vergonzosamente alegando competencia desleal.

Negre ha cometido el delito de negarse a demonizar a Vox, de no renunciar a hacer un periodismo aguerrido, y finalmente negarse a ser lacayo de un sistema putrefacto que compra con publicidad institucional a los grandes rotativos.

Estoy convencido que a partir de ahora, liberado del lastre inquisitorial de El Mundo, Javier va a crecer y crecer, pues podrá entregarse en cuerpo y alma al periodismo en el que cree. Te deseo mucha suerte en tu nueva andadura. No es un empezar de cero, ni mucho menos, pues esta situación te hará salir fortalecido, a pesar de dejar de percibir el pastizal (en tus propias palabras) que recibías en El Mundo.

No todo es dinero, antes está la dignidad y Javier Negre se va con la cabeza muy alta, es alguien muy duro de pelar y no lo van a tumbar ni mucho menos. A los 34 años está muy ilusionado y prefiere morirse de hambre que tener que aceptar una publicidad institucional favorable a uno de los peores gobiernos de la historia de España.