''Las vírgenes prudentes se levantaron y encendieron sus lámparas... Velad, no sabéis ni el día ni la hora''.
Bajo este principio hemos Celebrado la Víspera y Vela. 
El próximo lunes 15 de agosto es Festividad Solemne de la Asunción de la Virgen María. 
Una Festividad de toda la Cristiandad y muy especialmente de la Hispanidad: Tierra Hispánica y Tierra de María.
El Salmo 44 nos recuerda que ''las hijas de los reyes te honran y que a la derecha de todas ellas se encuentra la Reina, con una túnica dorada con variedad de adornos''. Nosotros como Pueblo Hispano somos uno de esos adornos y debemos brillar como tal.
Las cinco vírgenes prudentes, junto con las lámparas, también llevaron consigo el aceite en sus propias vasijas. 
A medianoche se oyó un clamor: Aquí viene el Esposo... Salid al encuentro de Jesucristo el Señor y Rey.
Las Vísperas de la Asunción es una Celebración muy antigua y muy solemne. 
La Santa Madre Iglesia se esmera en preparar a sus hijos para Celebrar la Asunción, la Pascua de María Inmaculada, Patrona de la Hispanidad.
Es la consecuencia de la Inmaculada Concepción, de la Maternidad Virginal, del Eterno Consorcio o Esponsal Celestial entre la Corredentora y el Divino Hijo Redentor. 
Estamos invitados a orar por nuestra Salvación Nacional y personal, y a imitar a Nuestra Señora, en su Fidelidad, Quien, como nuestra Mediadora de Gracia y Abogada, nos ayuda, como fieles y como Pueblo, a defendernos y nos obtiene la Salvación Eterna de parte de su Santisimo Hijo.
Los ricos del Pueblo suplicamos ante Tu rostro. 
Las vírgenes son traídas con Ella por el Rey.
Sus compañeras son traídas ante ti con gozosa exultación ante la Salvación y Liberación.
Como conclusión de la reunión de Oficio Hispánico recordamos:
"Como una vid, produje flores de olor dulce, que dieron frutos de gloria y riqueza. Soy la Madre del Amor de los míos y del Temor de Dios, del Conocimiento y Santa Esperanza. 
En Mí se encuentra toda Gracia de Doctrina y de Verdad, toda Esperanza de Vida y de Virtud. 
Venid todos los que me deseáis, y saciaos de mis frutos. 
Porque mi espíritu es más dulce que la miel, y mi heredad más dulce que un panal de miel. 
Mi recuerdo permanecerá por siglos. 
El que de Mí come, todavía tendrá hambre; el que beba de Mí, todavía tendrá sed. 
El que me escucha no se avergonzará; el que actúa conmigo no pecará; el que me da a conocer tendrá Vida.
Bendita y Venerable eres tú, oh Virgen María, que sin ofensa al pudor te convertiste en Madre del Salvador.
Bendita eres tú, oh Virgen María, que trajiste al Creador de todo; engendraste a quien te hizo y permaneces Virgen para siempre. Ofrendas sean presentadas desde nosotros hispanos a tu Misericordia.
Mira con favor, oh Señor, las Ofrendas de tu Pueblo Hispano, Tierra de Tu Amada Madre María, Esposa del Espíritu Santo. Amén''.
Laudetur Iesuchristus Rex et Ave Maria Purissima.