Pedro Ruiz es una persona polifacética de gran talento que marcó una época en televisión a pesar de sus no tan numerosas apariciones, que dejaron huella.. Actor, escritor, humorista...Su sitio natural sería la televisión en un programa de prestigio, pero hace años que las televisiones le vetan...Sigue con sus espectáculos en el teatro, escribiendo, con sus canciones... y tiene previsto crear su propia serie de televisión. Se siente joven y no se rinde. Para él el éxito es la dignidad y eso le sobra...y yo añado que además le sobra el talento. Le agradezco de corazón que haya atendido a El Correo de España, pues era uno de los personajes más queridos de mi infancia, ya que lo admiraba mucho mi padre.

Es curioso que aunque uno haga teatro, escriba libros....hasta que no reaparece en televisión pareciera como si no existiese...

El mundo se ha convertido en una dictadura de las pantallas. Por un lado los canales de televisión tradicionales y por otro las pantallas de los ordenadores. Yo no frecuento mucho esos sitios, pero no me parecen malos. En la vida es muy importante saber estar, pero es más importante saber no estar. El teatro tiene su camino y la televisión es un microondas.

Es curioso que la gente le recuerda con cariño y con nostalgia, por sus apariciones televisivas, aunque como dijo usted una vez no fueron tantas...¿Qué es lo ha hecho que quede en el imaginario colectivo de una generación?

A mí me sorprende porque yo hace 16 años que intento volver a la televisión y no lo consigo. Presento proyectos a la televisión pública y por razones de vetos, o de no estar de acuerdo con determinadas productoras no he podido regresar, pero lo haré, soy muy joven. Como Pedro por su casa fueron 7 programas únicos y luego la siguiente temporada Esta noche Pedro, fueron 10, tuvieron un nivel de penetración muy grande, pues no había canales privados con la profusión que hay ahora. Creo que a veces encontrar una forma sencilla de decir cosas ahonda mucho más que intentar dar un simposio. Eso es lo que he procurado en mi vida y lo que hago también en el teatro.

Fue un programa novedoso que marcó una época...

Siento bastante pena o al menos una pequeña frustración de no haber podido hacer más porque creo que la televisión hasta el día de hoy me ha desperdiciado, en el sentido de que mi lugar natural sería un programa por la noche divertido y al tiempo prestigioso. En aquel momento decir cosas era una novedad y romper el himen de las libertades no era fácil, pero tenías la capacidad y la posibilidad de ser el pionero. A partir de ahí se ha establecido otro juego, que algunos me gusta y otros muchos no. Yo no comparezco en las televisiones porque no estoy en su ámbito ni ellos en la mía, pero todo puede cambiar, ya veremos.

¿Usted es una persona peligrosa para el sistema porque piensa y hace pensar?

En este momento de mi vida no lo soy porque creo que ahora debemos sembrar todos concordia. Estamos metidos en la inconsciencia de la pelea diaria, de ir todos contra todos todo el rato. Esto no puede seguir así. O generamos empatía entre todas las partes o vamos a romper el mantel de la convivencia y nos caeremos por el medio de culo todos. Es el momento de resolver problemas y no de crear más. Mi polémica ya quedó expresada. Ahora soy un activista de la concordia.

Además de ser querido por la gente, ¿siente que su trayectoria profesional ha sido suficientemente reconocida?

Siempre he dicho que en la vida el único éxito que hay es la dignidad. Fuera de dignidad todo lo demás es una tormenta exterior que no domina uno. La domina las circunstancias, los medios, los grupos de presión, la casualidad, el azar, la conveniencia...La dignidad no, porque pertenece a la conducta que tú decides personalmente tener.

Mucha gente pensamos que alguien como usted tendría que dirigir un buen programa de televisión en prime time...

Desde luego no haré televisión si no la dirijo yo. Otra cosa es que me contraten para hacer alguna película, eso sí porque soy actor. Ahora se ha abierto mucho el mundo de los nichos. Hay muchas formas de ver la televisión y hay muchos públicos distintos. No estaría mal que entre todos recobráramos un poco el prestigio, la honradez, el no engañar, el no meter salsas bastantes oscuras en medio de todo lo que se presenta. Creo que estamos ensuciando la sociedad.

¿Se ha sentido hasta ahora realizado profesionalmente o le gustaría haber hecho más cosas?

Pienso que podía haber hecho mucho más, pero eso le pasará a más personas que a mí. Yo creo que aunque viviera 100 años más no podría hacer ni el 10 % de las cosas que tengo urdidas. Y me gusta ser así porque eso significa tener metas, horizontes y caminos que recorrer. Me gustaría haber hecho más cine, a lo mejor lo hago, mejor música y mejores libros. Mientras tienes proyectos estás vivo. Si no tienes proyectos eres una fotocopia.

¿Tiene algún proyecto que le ilusione especialmente?

Sí, estoy intentando hacer alguna serie propia, dirigida por mí, en alguna plataforma. Espero que algún día la televisión pública no rechace la conversación conmigo, algo que lleva haciendo desde hace 16 años. No ceso de presentar proyectos y todo puede ocurrir. Hay que estar despierto, siempre hay que pensar en lo próximo, nunca en lo pasado.

La televisión es muy cruel, tan pronto te sube a lo más alto como te hunde...

Por eso digo que yo no hago nada que no dirija. La televisión usa a las personas de manera bastarda. Las mete en el plató y las fríen, las queman, las condenan, las ensucian, las usan y las tiran.

¿Cree, que como dijo don Latino en Luces de Bohemia, en España es delito el talento?

No diría tanto, porque sería como ponerme una medalla y no me la merezco. En general el sistema lo quiere tener todo previsto y lo imprevisible le produce sospechas, pero todo el sistema en sí mismo es altamente sospechoso.

Quizá se siente más identificado con Cyrano de Bergerac, el gran romántico.

Sí, me gusta mucho porque Cyrano era valiente en el amor, dejando su alma y su poesía a un hombre que no era él y al tiempo era rebelde contra las tropas y contra las injusticias. Creo que el romanticismo no es solo enviar flores a una mujer, es ir contra corriente.