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¡Qué barbaridad¡  Hace 56  años y lo veo todo como si acabara de llegar de allí anoche mismo y, sin embargo, sucedió en 1964 y 1965. O  sea, los dos veranos que me pasé en Montejaque (Ronda) haciendo las Milicias Universitarias. Aunque lo primero que se me ha venido a la cabeza ha sido la aventura amorosa que tuve el segundo de aquellos veranos, al menos por lo que pasó después. Naturalmente, y no tengo por qué ocultarlo, yo salía todos los viernes (bueno, no todos, ya que algunos me los pasé castigado "a no salir") y conmigo más de 2.000, dispuesto a ligar como fuese. Algunos de los amiguetes, los que podían, se hospedaban en el hotel "Victoria" (una maravilla de hotel con vistas al Tajo profundo y con piscina, y el aliciente histórico literario de ser, o haber sido, residencia temporal de los poetas Rainer María Rilke y Dionisio Ridruejo) y con ellos nos "colábamos" los pelanas, porque, además, a las bellezas del palacete había que sumarle la abundante presencia turística de bellísimas suecas (por entonces todas las rubias en bikini eran suecas) quemándose al sol y facilonas de ligue. ¡Ah, pero aquello era la guerra, ya que por cada "guapa" aparecíamos 10 cadetes, y digo guerra porque más de un puñetazo se escapó por ver quién se llevaba el gato al agua!...
              Así que yo abandoné enseguida aquella guerra y a las rubias rojas y quemadas y me ligué a una rondeña, pero ¡ojo¡ que las españolas cuando besan besan de verdad... y al segundo fin de semana ya me estaba presentando a los padres y a los hermanos. Y las cosas se me complicaron, porque tanto ella como la familia se lo tomaron tan en serio que cuando quise "cambiar de aires" me llevaron al Puente y desde el balconcillo famoso me enseñaron el Tajo, por su parte más alta... Y en Madrid esperándome la novia, con la que me casé en cuanto supe que había salido de Sargento (y no de Alférez, por un tropiezo que tuve con el capitán de mi Compañía)...
          Pero, resumo. Volví a Madrid en los primeros días de septiembre y me casé justo un mes después (el 12 de octubre)...Y aquí viene lo bueno, porque un día, poco antes de Navidades, se presentó en el "Arriba", donde yo trabajaba ya como redactor, la rondeña (y guapa, muy guapa) y sin rodeos me dijo que venía a casarse conmígo. ¡Así, de frente!... En fín, no sigo, porque de aquello tendré que escribir un día una novela.
                Aunque no me resisto a contarles lo que sucedió dos años después. .  Ya estaba yo de Redactor-Jefe del "Diario SP", cuando una noche me pasaron  las noticias de Sucesos que iban a salir al día siguiente y de golpe vi un titular que casi me rompe los ojos: "TRAGEDIA EN RONDA (Málaga). Un Capitán del Ejército muere al caer por el Tajo de Ronda. Al parecer fue empujado por una joven de la localidad"... y debajo de los títulos la foto de la presunta autora de los hechos...¡¡ Dios, y era ella, mi novia de Ronda!!...  Y rápidamente pedí que me pusieran con el corresponsal de Málaga para saber más, todo, del tema.
            Y lo supe. Según me contó nuestro corresponsal la joven (y no doy su nombre porque pasado tanto tiempo ya da igual) estaba paseando con unas amigas por el Puente cuando se les acercaron un grupito de militares, un poco o un mucho bebidos, que empezaron a meterse con ellas descaradamente y con gestos y palabras ofensivas... y fue entonces, al parecer, cuando la joven quiso quitarse de encima al "moscón" que la estaba molestando y casi agrediendo con un empujón con tan mala fortuna que el sujeto, que resultó ser capitán, cayó al Tajo y se mató. De momento, claro está, había quedado detenida.. ¡Joder, y aquella noche no pude dormir!... Y ahí no quedó la cosa. Pero, lo dicho, algún día tendré que escribir esta historia, que permanece escondida en el baúl de MIS RECUERDOS.