Siempre me ha parecido que las redes sociales son una forma de perder el tiempo, como cualquier otra, y en su día dediqué un artículo a esta plataforma, titulado Facebook, la moderna portería universal, que supongo podrán ver en las redes sociales, si es que todavía no ha desaparecido de la circulación.

Pero como varios digitales que leo a diario obligan a entrar para hacer comentarios por medio de Facebook, al final he tenido que abrir una cuenta con ellos, por supuesto con seudónimo… (Como hace la mayoría de la población, dicho sea de paso).

Pues bien, ayer fui bloqueado por Facebook al hacer un comentario crítico contra Unidas Podemos, y más en concreto, contra la señora Montero, esa ministra de “igualda”, que otorga un contrato por ciento sesenta y tantos mil a la empresa de una de sus asesores, “curiosamente”.

Y no solo se bloquea ese comentario, sino que me bloquean ad eternum, pues cuando he intentado hacer algún otro comentario, antes de empezar a escribir ya sale un mensaje de Facebook, diciendo que no puedo comentar nada, vamos que no me dan acceso a su plataforma.

Se permiten la desfachatez de decir que mi mensaje “incita al odio”, o algo así, y al escribirles diciendo que quiero que esa valoración sea revisada por alguien –supongo que la “valoración” ha sido efectuada por algún programa informático-, me contestan que debido al Covid-19 no tienen personal suficiente, y que no pueden hacerlo.

Vamos, ¡qué me mandan a hacer puñetas!, y digo a hacer puñetas por no decir a tomar por el culo…

Creo que ante esta “política” opresora de Facebook, los medios deberían huir de esa plataforma, y controlar ellos mismos los comentarios de sus lectores, pues ni hay tantos –escasamente uno cada cien lectores-, ni hace falta tanto personal.

Bastaría con no publicarlos hasta que sean debidamente revisados por algún periodista.., o el becario de turno.

De lo contrario, y cómo sigan otorgando a Facebook el poder de ser el Torquemada actual, el Gran Inquisidor del pensamiento único, las voces discrepantes que quedamos, cada día menos, corremos el peligro de ser total y absolutamente silenciadas…, con la excusa del Covid-19, eso sí, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido.