No temas a la muerte si has vivido
como Cristo a vivir nos enseñó.
Ten por cierto que aquel que le ha seguido
tendrá el premio que Él nos prometió.

No temas a la muerte si has caído
y tu amor a Jesús te levantó.
A todo corazón arrepentido
sabemos que al final lo perdonó.

Mas si estás alejado del camino
que el mandato divino nos marcó,
provóquete la muerte escalofríos.

Pues no puede sino darnos terror
tan sólo imaginarnos el destino
del réprobo que réprobo murió.