El pasado día 1 de noviembre de 2020, Domingo Festividad de Todos los Santos, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X o FSSPX (conocida especialmente por su fundador Monseñor Marcel Lefebvre, 1905 – 1991) celebró los 50 años de existencia, su Jubileo de Oro.

Monseñor Marcel Lefebvre, Delegado Apostólico para el África francófona, Arzobispo de Dakar, Arzobispo de Tulle, Misionero y Superior General de los Padres del Espíritu Santo, y Miembro de la Congregación General para la preparación del Concilio Vaticano II, perdió todos esos “ privilegios “ como siglos antes  muchos de los Santos de la Iglesia (viene a mi mente de manera especial San Bruno, fundador de la Orden Monástico-Eremítica de la Cartuja, cuya Casa Madre (Le Grand Chartreause) se encuentra en Grenoble, en Los Alpes y a la que Monseñor Lefebvre amaba con especial cariño).

La Fundación de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tuvo lugar en la confluencia de tres movimientos en los que estuvo involucrado Monseñor Marcel Lefebvre.

Primero, los jóvenes que deseaban prepararse para el Sacerdocio se pusieron en contacto con él para poder realizar sus vocaciones en un entorno verdaderamente Eclesial-Tradicional, fiel al Magisterio de la Iglesia y en un momento en que los seminarios europeos y estadounidenses estaban explotando y vaciándose.

Segundo, Monseñor Marcel Lefebvre había estado ya durante varios años meditando en Oración y estudiando el Magisterio relativo a la Formación Sacerdotal deseada y necesaria para la Iglesia, de manera particular porque el origen de su propia Congregación era el Seminario del Espíritu Santo, fundado por el P. Claude Poullart des Places (1679 – 1709) habiendo participado este último en la renovación sacerdotal que, en Francia, siguió al Concilio de Trento.

Por último, pero no menos importante, Monseñor Marcel Lefebvre, que vivió el Concilio Vaticano II desde dentro y ya estaba viendo sus frutos (procedentes de la perfidia y corrupción judaica y protestante) tan sólo 5 años después de su clausura, tuvo la Intuición Sobrenatural y el Discernimiento de Espíritu de que la crisis se centraría principalmente en el Sacerdocio- Eucaristía y en el Papel Central de Jesucristo Rey y Sacerdote como “Único Camino, Verdad y Vida”.

Por todo ello, entendió que el remedio debería ser, ante todo, dirigido al Sacerdocio.

Al haber muerto nueve años antes (1991), no pudo leer, por ejemplo, el artículo de la Revista L´Express del 3 de febrero de 2000, que dice:

“El Vaticano reconoce oficialmente la salida, desde 1964, de alrededor de 60.000 sacerdotes del todo el mundo. Extraoficialmente, se estima que las cifras son en realidad de 90.000 a 100.000 (más de 10.000 sólo en Francia) y el 40% de ellos no han pedido siquiera la exención del celibato”.

Con todo, a pesar de su muerte pocos años antes como hemos dicho, Monseñor Lefebvre pudo ver lo suficiente para comprender lo que estaba sucediendo y, sobre todo, para actuar en la dirección más urgente y necesaria para la profunda y Santa renovación espiritual del Clero, centrada en la Misión de la Misa y el Lugar de nuestro Señor Jesucristo, Cabeza de la Iglesia.

Monseñor Lefebvre señaló que las “recetas” utilizadas en los Seminarios y en la Vida Religiosa y Sacerdotal durante la década de los 50 no sólo no estaban a la altura sino profundamente erradas por introducir elementos perversos de raíz judaico-protestante (Gnosis Cabalista y Exégesis Bíblica Historicista o Materialista) y también de raíz modernista o ilustrada (en especial el personalismo y naturalismo de influencia masónica). Al no ser leales a la Tradición Patrística ni al Magisterio Eclesial, no lograron evitar el terrible estallido.

Monseñor Lefebvre propuso volver a lo Básico, a la Sana Doctrina y a la Tradición Magisterial de la Iglesia. Esta Santa Acción de materializó en un hecho:

Hacer volver al Sacerdote a lo que realmente es para todos los hombres de todos los tiempos “el ministro del Sacrificio de Jesucristo, Cordero Redentor en el Altar” y no uno más en la Asamblea o Banquete, no es un Sacerdote con la Asamblea o Pueblo ni un Sacerdote de la Humanidad.

Dejamos aquí el presente artículo, en el que hemos aportado una primera perspectiva de estos últimos 50 años de post Concilio Vaticano II y de existencia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, y que desde El Correo de España pretendemos que sea primero de una Serie mediante la cual, Dios mediante, profundizaremos en la, más necesaria que nunca, Tradición Eclesial como freno a esta profunda Herejía en la que vive la Iglesia “Esposa de Jesucristo y Madre nuestra” y para ponernos en evidencia con humildad y contrición.