Hugo Pereira, con su juventud, es uno de los periodistas más activos de Estado de Alarma, uno de los puntales de Javier Negre, junto con otros profesionales de la información y firmas de prestigio. En esta entrevista nos habla de su vocación periodística y de sus vivencias en el día a día. No oculta su gran admiración por nuestro director Eduardo García Serrano, admiración que compartimos muchos españoles, pues por su impecable trayectoria en defensa de la verdad, su valentía y su vastísima cultura, Eduardo es sin lugar a dudas la principal referencia del periodismo español para la mayoría de patriotas.

Háblanos un poco de ti y de tu trayectoria periodística, se te ve muy joven, aunque seguro que llevas muchos años bregando...

La verdad es que sí, soy muy joven. Aunque la pasión por el periodismo y la actualidad me viene desde muy pequeño. Esto nunca lo conté en público pero yo con diez años ya me estaba grabando delante de una cámara con la ayuda de mi padre y haciendo vídeos contando noticias y haciendo reportajes. Evidentemente por aquel entonces, como se imaginarán, se me daba muy mal. He ido mejorando sustancialmente con el paso de los años -o eso creo-. Siempre me gustó hablar mucho. Pero no hablar por hablar como hacen muchos. Sino comunicar con sentido y previa meditación de mis ideas a base de leer y estudiar.

Recuerdo también al primer periodista, digamos, conocido, con el que tuve contacto en toda mi vida y algo que seguramente se convirtió en un punto de inflexión en mi vida. Con nueve años, creo recordar, por relaciones familiares, conocí a Juan Ramón Lucas. Es de esos momentos que vives cuando eres muy pequeño y nunca te olvidas. De hecho, estuve comiendo con él en el pueblo de Galicia en el que vivo, Nigrán. Lo cierto es que he perdido todo contacto con él y es evidente que tenemos bastante disparidad en las opiniones que vertimos públicamente pero con nueve años todo te parece impactante: el ver como todo el mundo del restaurante le hablaba y le reconocía su trabajo me impresionó. Luego, a posteriori, vi que también a lo que se dedicaba me gustaba.

Con catorce años inicié un canal de Youtube para contar noticias de tecnología (la tecnología es uno de mis hobbies). Si bien es cierto que en ese momento me encantaba seguir y comentar la actualidad política pero no me veía en absoluto preparado para hablar públicamente de algo que me parece tan serio e importante -quizás mucho más de lo que le parece a los que nos gobiernan- como lo es la política. Lo cierto es que no daba un duro por ese canal, pero increíblemente en poco más de un año ya había alcanzado más de veinte mil suscriptores y dos millones de visualizaciones totales. Todo un éxito para lo que estimaba.

Y fue cuando inicié la carrera de Ciencia Política cuando decidí dar el paso y hablar públicamente sobre política. Para ello entendí que Twitter era la mejor red social e hice algo que increíblemente muy pocos hacían: subir videoblogs hablando de ella. Tuve la misma suerte que había tenido con Youtube y en unos cuantos meses ya bastantes personas -muchas más de las que nunca me hubiera imaginado- seguían mis vídeos. Quizás porque, como dije, me gusta hablar y contar cosas, pero siempre con un arduo trabajo previo para informarse y aprender -hay que leer mucho- y de ir poco a poco haciendo una red de contactos con los que ir profundizando en el sector de la comunicación e ir aprendiendo.

¿Por qué decidiste ser periodista?

Realmente el periodismo, como he comentado, es una vocación. Mi campo de estudio es la Ciencia Política. Una carrera que, por cierto, si no quieres perder un tanto de tu tiempo con tanta transversalidad, multidisciplinariedad y resiliencia, como le gusta decir a Pedro Sánchez, no se la recomiendo a nadie. No se profundiza en prácticamente nada y sales de la carrera sabiendo un poco de todo pero realmente nada sobre nada. Eso sí, o tienes una postura crítica o la suerte de que te de clase Miguel Anxo Bastos -como la tuve yo-, o sino sales más progre de lo que entras.

Espero poder hacer un máster en comunicación y profundizar en una disciplina académica -y también en un trabajo que, más bien, es una forma de vida- que yo no he estudiado pero a la que, os puedo asegurar, tengo un enorme respeto y admiración. Mucho más respeto y admiración que muchos periodistas que lo son exclusivamente por título, pero no por vocación. En España hay mucho ‘perrodista’ faldero del Gobierno y verdaderamente muy pocos periodistas comprometidos con la verdad y, en suma, con la libertad.

¿Eres consciente que al mantener una línea disidente a la ideología dominante se te cierran puertas o más bien se abren espacios de libertad y periodismo libre?

Soy muy consciente de ello y, por desgracia, cada día más. Tengo por seguro que, en mi actual juventud, por lo que ya he dicho y defendido en libertad, se me han cerrado muchas puertas en los tradicionales y grandes medios de comunicación. Me encanta la radio y la televisión pero asumo que por mucho que trabaje -desde que me levanto hasta que me acuesto, sin prácticamente descanso- por y para la libertad, por y para el periodismo y por y para la ciudadanía, estoy ya vetado en muchas radios y televisiones. Algo que le ocurre a la inmensa mayoría de periodistas, economistas y politólogos que no seguimos la línea de la dictadura de lo políticamente correcto que la izquierda -con aquiescencia de buena parte del ‘centro’ y de la derecha- ha impuesto.

Sin ir más lejos, hace un mes me llamó una productora de Playz (el canal digital de RTVE) para asistir a un debate en plató y al día siguiente de emitirse el programa aparecí en portada en numerosos medios de izquierdas porque “la RTVE fichó al facha de Hugo Pereira”. Cuando realmente ni me fichó, ni me llamó RTVE, ni me pagaron nada, ni ocurrió nada de lo que los panfletos de ultraizquierda aseguraron. Pero, sin duda, lo más preocupante no es que hubieran difamado sobre mí, lo realmente preocupante es que señalen a una persona que no mantiene el ideario típico que la izquierda ha impuesto y que ha asistido a un programa de la cadena pública que, por cierto, yo también contribuyo a sostener con los impuestos que religiosamente pago.

¿Qué supone para ti formar parte de Estado de Alarma TV?

Formar parte de Estado de Alarma TV supone la mayor gratificación y el mayor honor que un joven como yo puede tener. Le estaré eternamente agradecido a Javier Negre, el director del canal, por, uno, haberme dado la oportunidad de formar parte del equipo y, dos, por haberse convertido en mi primer gran maestro del mundo del periodismo. Nunca antes había aprendido y trabajado tan a codo con codo con un periodista. Gran parte de lo que sé de esta profesión lo he aprendido de Javier o de las gratificantes amistades que me fue proporcionando el canal. Tengo el auténtico honor de decir que conozco y tengo por compañeros de profesión e, incluso, por amigos a personas de la talla de Cristina Seguí, Isabel San Sebastián, Luis Balcarce, Eurico Campano, Roberto Centeno, Alejandro Entrambasaguas o, por supuesto, de la talla del gran Eduardo García Serrano y otros muchos profesionales de los que aprendo día a día.

Por cierto, ¿Cómo valoras la figura de nuestro director Eduardo García Serrano?

Esto nunca se lo dije a Eduardo pero creo que ya es hora de decírselo, incluso en público y en el medio que él dirige. El día que me anunciaron que estaría por primera vez en tertulia con Eduardo me puse bastante nervioso. Eduardo es una persona a la que admiro profundamente, una persona que he visto y seguido desde hace muchos años por televisión junto a mi familia y de la que siempre he aprendido por su brillante oratoria y su inconmensurable conocimiento de la Historia y la política. Cuando tengo el honor de estar en tertulia con él siento que soy un Citroën C3 junto a un Aston Martin Valkyrie. Y aunque él no lo crea porque es muy modesto, habría mucha gente joven y más mayor que pagaría por poder simplemente conocerle, ¡y yo tengo el honor de estar muchas veces en tertulia con él! Además, la cercanía que ofrece y las risas que uno se puede echar con Eduardo son impagables. Hace unos años nunca me hubiera imaginado el simple hecho de poderlo llegar a conocer. Es, sin duda alguna, un gran camarada [risas].

Un equipo de jóvenes profesionales con ganas de partirse la cara en defensa de la verdad..

Y, además, partirse la cara literalmente. Hace unos meses fui a cubrir a Alsasua el miserable “Día contra la Guardia Civil” de los proetarras y, muy a mi pesar, precisamente tres Guardias Civiles tuvieron que hacer labor de escolta para protegerme a mí y a las personas de Estado de Alarma que me acompañaron. Que la gente se entere de una vez: hay algunas zonas de España en las que yo no puedo hacer mi trabajo de una forma libre si no voy con escolta policial o con un grupo de personas que puedan ayudarme si la cosa se complica. Esto sigue sucediendo en la actualidad. Y es precisamente la clara muestra de que ETA no ha desaparecido. Como se podrán imaginar los lectores, y eso está grabado en vídeos, en cada esquina por la que pasaba en Alsasua recibía un aluvión de insultos.

Recuerdo también el día en el que la gran Cristina Seguí y yo nos fuimos a cubrir la Diada en Barcelona de este año, no me arrancaron el móvil con el que estábamos grabando de las manos porque la valiente Cristina lo impidió, eso sí, previamente tuvimos que sufrir empujones e insultos múltiples.

Estado de Alarma es un medio muy necesario para que haya un gran espacio de verdadera libertad en el periodismo y denunciar aquello que el gobierno social comunista quiere silenciar...

Ese fue, sigue y seguirá siempre siendo el objetivo de Estado de Alarma TV desde que se fundó. Y para conseguirlo tenemos que luchar diariamente contra todo tipo de adversidades y censuras: nos han cerrado el canal de Youtube ya en cuatro ocasiones y los señalamientos contra nosotros mismos y el propio canal son tremendos. Pero como siempre decimos: si los panfletos, los periodistas o los propios políticos socialcomunistas hablan mal de nosotros es que algo muy bueno estamos haciendo por y para España. Son como medallas de guerra que nos vamos colgando.

En Estado de Alarma, a diferencia de lo que ocurre con la práctica totalidad de los medios, nunca hemos censurado o vetado la opinión de nadie. Y todos los que colaboran con nosotros lo saben. Nuestra máxima es la libertad y consecuentemente lucharemos por recuperar esa libertad que el Gobierno socialcomunista a pasos agigantados nos está arrebatando.

Realmente es muy grave lo que está pasando en España y no hay ningún día en el que no haya nada grave que contar...

La verdad es que hacer periodismo, esto es, estar pendiente de la actualidad, investigar, hablar con personas para que nos cuenten su situación y también comunicar cada día que el Gobierno socialcomunista nos elimina derechos, libertades y, en fin, bienestar, es muy duro. Pero lo que peor llevo, porque tenemos nuestros sentimientos y empatía, es escuchar los testimonios desgarradores de personas, muchas de ellas muy jóvenes o muy mayores, para conocer de primera mano lo que está ocurriendo en España y lo que el Gobierno y sus terminales mediáticas tratan de ocultar.

No se puede hacer un buen periodismo si no se está a pie de calle viendo lo que sucede en el “mundanal ruido” pero estar ahí es muy duro porque escuchas cosas que no te las podrás sacar de la cabeza nunca. He hablado con gente a la que se le acabaron cayendo las lágrimas al contarnos que está en la miseria más absoluta por la criminal gestión que el Gobierno de PSOE y Podemos está haciendo. Personas que no tienen un euro para terminar el mes y tienen que engrosar las ya kilométricas colas del hambre o personas que han perdido a más de un ser querido por el coronavirus que el inútil, mentiroso y sectario Gobierno o no quiere o no sabe -o una combinación de ambas- controlar. Somos el país al que más afectará la crisis económica del entorno europeo y el país que, con diferencia, peor lo ha hecho en los momentos más duros de la crisis sanitaria y económica. Y ahora nos enfrentamos a un nuevo problema que el Gobierno igualmente está tratando de una forma negligente: la invasión de los inmigrantes ilegales pijos. Mentiras constantes por parte del Gobierno mientras los ilegales entran a discreción y ponen en riesgo nuestra seguridad y nuestra propia economía.

¿Cuál ha sido hasta ahora la noticia o reportaje de la que te sientas más orgulloso?

Hay dos reportajes de los que me siento profundamente orgulloso: el reportaje que hice en Málaga sobre una de las mayores lacras sociales, la ‘okupación’, y los reportajes que junto a Javi Negre y Raúl (Un Murciano Encabronao) hemos hecho en Lanzarote hace unas semanas. En estos reportajes en los que he podido poner mi granito de arena he conocido de primera mano la situación que por activa y por pasiva el Gobierno y los medios afines a él tratan de ocultar, a saber, la okupación, la inmigración ilegal y la crisis económica. En ambas ocasiones he escuchado testimonios de personas que, ojalá, nadie me tuviera que haber contado nunca porque no tendría que haber pasado.

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