Entrevistamos a Jorge Navarro, uno de los responsables de la iniciativa Rezar no es delito, una marcha que tendrá lugar el día 26 de febrero en Madrid. Con salida a las 11:30 en la plaza de Cuzco y final en la clínica la Dator, donde se rezará un rosario en un ambiente de hermandad y reparación.

¿Cómo fue naciendo la iniciativa Rezar no es delito?

Nace de una idea que ya estaba viva desde hace tiempo. Nosotros no hemos sido los primeros en decir que seguiremos defendiendo y practicando nuestra fe aunque nos lo prohíban; nuestra iniciativa sólo es un paso más: Queremos lanzar un mensaje que cale en toda la sociedad.

La idea de nuestra iniciativa surgió cuando se aprobó la ley que castiga incluso con cárcel el ejercicio de la fe rezando frente a los abortorios. Desde entonces miles de personas han manifestado que seguirían haciéndolo aunque les costara la cárcel, y un pequeño grupo de personas nos juntamos y decidimos transformar esto en un mensaje social y político: no vamos a aceptar que nadie nos prohíba rezar.

¿Quiénes sois los promotores y cuál es el mensaje que queréis transmitir?

Los promotores somos ciudadanos como cualquier otro, católicos y preocupados por el bien de la sociedad, vimos el mismo problema que tantos miles de personas y nos organizamos para hacerle frente. Así sacamos nuestra iniciativa: surgió de manera espontánea al saber lo que pretendían imponernos y se ha hecho eco en toda España porque refleja lo que sentimos todos. Nuestro objetivo es precisamente quitarnos el miedo, plantarnos y dejar claro que se acabó el ceder y agachar la cabeza ante las injusticias. En España quieren prohibirnos rezar, y nosotros no vamos a aceptarlo. Seguiremos rezando frente al aborto y no podrán impedirlo, porque es bueno, porque es necesario y porque nadie va a quitarnos nuestra fe.

Háblanos de la marcha del día 26 de febrero que acaba en la clínica Dator....

Es muy sencillo. Quedaremos a las 11 y media en la plaza de Cuzco, iremos frente a la Dator y ahí rezaremos un rosario. Suena simple, porque el ambiente de fe, de hermandad y de resistencia que va a haber ahí no os lo puedo explicar, eso hay que vivirlo.

¿Por qué es importante que acuda mucha gente y tenga visibilidad pública?

Es muy importante que lo vea todo el mundo. Los católicos, en primer lugar porque tenemos que ser conscientes de lo que está en juego. si triunfan aquí, no tendrán problema para buscar una nueva mentira para atacarnos y así seguir eliminando poco a poco todo rastro de catolicismo en España. Y, frente a esto, en segundo lugar, para perder el miedo, ver que no estamos solos y animarnos a seguir defendiendo y practicando nuestra fe.

¿Tenéis previsto que esta iniciativa tenga continuidad en el tiempo para ser una resistencia eficaz a la inicua ley que penaliza y considera acosador al que reza?

Por supuesto. Vamos a ver, como cualquier iniciativa que surja frente a un problema, nuestro objetivo es que “rezar no es delito” pronto deje de ser necesario. Pero mientras haga falta poner en pie a los católicos y mientras siga siendo necesario que se oiga nuestro mensaje, aquí vamos a estar. Y por supuesto, no dejaremos de rezar y actuar hasta que el aborto haya desaparecido por completo.

¿Ha influido en vosotros el mediático slogan de Jaume Vives, Rezar ante una clínica abortiva está genial?

Sí. El slogan de Jaume, el ejemplo de otros grupos católicos y también la valentía de algunos abogados, políticos o ciudadanos corrientes que han alzado la voz son las cosas que nos han hecho darnos cuenta de que todos sentimos lo mismo: Que no hemos hecho nada malo, que se nos necesita y que no vamos a plegarnos a la injusticia; en definitiva, que rezar no es un delito.