Continuamente estamos eligiendo

entre Dios y el Demonio. Siempre hemos

de tenerlo presente si queremos

saber con claridad a qué atenernos.

 

No existe entre Uno y Otro punto medio

ni terreno neutral. Hay un sendero

de virtud y de Fe que lleva al Cielo

y todo lo demás lleva al Infierno.

 

Podemos, eso sí, echar el freno

a nuestro mal andar para volvernos

al camino del bien con pasos nuevos.

 

Nosotros decidimos nuestro eterno

destino a cada instante. Aquí tenemos

que hacer nuestra elección: Gloria o Averno.