HE dicho muchas veces, firmemente convencido de ello, que el camino que se eligió a la muerte de Franco fue el peor que se podía elegir y que tarde o temprano no habría más remedio que rectificar... so pena de arrojar por la borda a la noble e histórica Nación española. Pasó igual cuando la República y por no escuchar a Ortega, a Miguel Maura, a Unamuno y a tantos más... "aquello" terminó en el enfrentamiento armado que todos sabemos.

 

He dicho muchas veces, desde la legalidad y el respeto a las instituciones , que "esta" Democracia no era la que el pueblo español quería, ni la que votó al aprobar la Reforma Política... ni mucho menos la que España estaba necesitando. Que los españoles de hoy querían libertad, sí, pero sin perder el bienestar alcanzado durante los cuarenta años del Régimen de Franco. Que el pueblo español es crédulo hasta el infinito, pero no tonto... y que algún día despertaría de su letargo "centrista" (promovido desde los medios de comunicación pagados por el Poder) y se vengaría cruelmente de los profesionales de la verborrea y el pasteleo.

 

Y lo dije pública y frontalmente: desde las páginas de los periódicos, desde las tribunas más acreditadas y ante los Tribunales de Justicia. ¡Vamos por el camino equivocado y derechos al precipicio! La UCD está engañando al pueblo español y abriendo las puertas al marxismo. Algún día esta clase política tendrá que responder de sus pasteleos, de su falta de seriedad y de sus "traiciones" al pueblo español. Desarticular, aunque sea legalmente (o con apariencias de legalidad), la Unidad de España y sembrar la desconfianza en las Fuerzas Armadas no conducirá a nada bueno.

 

Pues bien, ya hemos llegado al límite.

 

LA Unidad de España está en entredicho, puesto que las autonomías han desembocado en claros proyectos de independencia; la situación económica no aguanta ni un soplo, ya que las empresas que todavía resisten están al borde de la quiebra, hay más de dos millones de parados y la peseta... ¡ay!... se hunde en la más baja cotización de su historia. El marxismo -envalentonado por su triunfo en Andalucía- se muestra y actúa ya como "vencedor". La UCD se ha hundido y lo que queda se deshace como un azucarillo. La Derecha, asustada, vuelve sus ojos a Fraga (noventa diputados, muy bien, ¿y qué?)... y el Ejército se divide más cada día que pasa.

 

¿Entonces?

 

Entonces lean lo que dicen ya plumas tan "democráticas" y aprovechadas como las de Pilar Narvión en "Pueblo" y Pedro Rodríguez en "ABC".

 

Pilar Narvión: "Yo no sé si la clase política tiene conciencia del ridículo que está haciendo con todas estas soluciones barrocas, lo que sí sé es que los españoles de a pie nos iríamos a un Grupo Mixto extraparlamentario para perder de vista tanta cacicada de horteras y paletos". (O sea, a la abstención, ¿verdad?)

 

Pedro Rodríguez: "Ganar las votaciones rozando el larguero, sacando a los diputados de las camas en parihuelas, todo eso no es vivir. Es la misma agonía de 1980 con Suárez... Pero, es que este Gobierno vive de prestado. DE RODILLAS. No se lo carga la oposición porque ha decidido no cargárselo. Es una enorme humillación política... Esta postración tiene un precio: prolongar la agonía es prolongar el deterioro y colocar al Estado en un riesgo de que se le hunda estrepitosamente, en unas elecciones, todo el centroderecha... Estamos, al prolongar la legislatura, jugando con fuego". (De rodillas, ¿eh, Pedro?)

 

Mal, muy mal, tienen que estar las cosas para que los "aplaudidores" .del sistema comiencen ya a verle las orejas al lobo. Mal, muy mal, tienen que estar las cosas para que la clase política comience ya, otra vez, a denunciar las posibilidades de otro golpe... (porque está demostrado que esta gente sólo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena).

 

Y es que las cosas están mal, muy mal. ¿Para qué nos vamos a engañar? Pero, están mal porque la soberbia y la revancha no les han dejado escuchar las voces de alerta que algunos venimos dando desde casi al principio. Porque se cegaron y se emborracharon de triunfalismo democrático. Porque entraron como pardillos al trapo de la dialéctica marxista: son "fachas" todos los que no aplaudan frenéticamente; son "golpistas" todos los que defiendan con orgullo la Unidad de la Patria y la Bandera de España.

 

¿Y ahora? ¿Qué podemos hacer ahora?..., ¿cómo podemos evitar el triunfo del marxismo?

 

Pues, ahora, bien claro está: o rectificamos… democráticamente, o alguien tendrá que hacerlo por nosotros. O esta clase política y este sistema tienen la valentía de reconocer sus errores y hacerse el "harakiri" en bien de España (como se lo hicieron aquellas Cortes franquistas)… o el sistema se irá pudriendo más y más hasta que la podredumbre y los malos olores lleguen a Dinamarca.

 

¿Que cómo?

 

Con la Constitución en la mano… ¡como se hizo la Reforma política en 1976! Teniendo la valentía de rectificar lo que todos sabemos que hay que rectificar.

 

Hay que poner todos los puntos sobre las íes que haya que poner en el tema autonómico y acabar con ETA. Hay que acabar con el derroche económico y la corrupción. Hay que imponer orden en el mundo laboral y llenar de confianza al empresario. Hay que acabar con el trapicheo a nivel de gobierno y tranquilizar los ánimos en el Ejército... (¡y todos sabemos desde donde se está insultando a la clase militar!). Hay que acabar con los "sambenitos" descalificadores de hombres e instituciones del pasado... y, sobre todo, hay que gobernar, pues el verdadero mal de esta "transición" es que España lleva sin Gobierno desde 1976.

 

Alfonso Guerra lo ha dicho con la crudeza que le caracteriza hace unos días: "El Gobierno ya no tiene nada que ofrecer. Cuando en alguna ocasión se ve en apuros, entonces nos dice que tenemos que hablar, que tenemos que ponernos de acuerdo... Pero, ¿qué nos pueden ofrecer? Nada... Lo que pasa es que lo hacen tan mal que ni siquiera nos permiten ayudarles. Además, pusieron en práctica una política dilatoria, dejar los problemas difíciles para el final y a cada instante el Gobierno se encuentra con que está a punto de caer. Son unos ineptos que no sirven ni para jefes de negociado y que han devaluado la condición de ministro". 

Pero, el hecho, mientras tanto, es que España se hunde en la miseria, en el deshonor y en la anarquía. Aquí ya no sabe nadie adónde vamos ni qué vamos a hacer. El Poder está en el arroyo... o a expensas de lo que pase en los campos de fútbol. ¡Dios, como no pase la Selección española, la que se puede armar! 

(Heraldo Español Nº 101, 23 al 29 de junio de 1982)