Al bendito propósito de recorrer las tierras de Zamora, dimos con nuestros urbanos huesos en el hotel “Meliá Horus Zamora”, mismamente sito en C/Plaza del Mercado, 20. Bello edificio del que guardamos entrañable recuerdo referido a la amabilidad con que nos trataron y aquellos espléndidos e inolvidables desayunos en un salón de gran belleza. Destacar también que nos encontrábamos en el centro urbano de Zamora, frente al mercado de abastos que visitamos en varias ocasiones y muy cerca del Parador y de la Santa Iglesia Catedral.

         El río Duero, sabido es que parte a Zamora por su cintura: Al norte, la “Tierra del Pan”; al sur, la “Tierra del Vino” ¿Habrá topónimos más bellos por su sencillez y rotundidad?, nos preguntamos desde la primera vez que vimos estos nombres en el mapa. Zamora es enclave, cruce de caminos y mercado.

         “Zamora la bien cercada; de una parte la cerca el Duero, de otra Peña Tajada, de la otra la morería, ¡una cosa muy preciada!”. Pero dejemos atrás estos versos del Romance de Doña Urraca y vayamos a lo que nos trae entre manos que son los Arribes del Duero I, esto es, los que están al norte, que los situados al sur componen otra ruta.

         De los Arribes del Duero, asomado al “Picón de Felipe”, dijo el cojonudo Unamuno: “¡Dios!, es el paisaje más bello, más agreste y más impresionante de España entera…”.

         Al noroeste de la provincia de Salamanca y al sudoeste de la provincia de Zamora, el Duero, a lo largo de casi un centenar de kilómetros, se encajona formando los cañones más profundos de toda la Península y sirve de frontera con Portugal.  El Parque Natural de los Arribes del Duero contiene 37 términos municipales, 24 pertenecen a la provincia de Salamanca y 13 a la de Zamora. Dentro de estos 37 términos municipales existen otras localidades anejas o pedanías que también forman parte del parque.

Los Arribes del Duero limitan al norte con la portuguesa Miranda do Douro, situada al oeste de Zamora capital, y al sur con el Salto de Saucelle, al oeste de salamanca capital y con el Salto de Aldeadávila de espectacular presa encajada (visita imprescindible), también situado al oeste de la capital salmantina, pero algo más alto en el mapa. Son numerosas las carreteras que parten de las vías principales y se bifurcan, por las que acceder a miradores en los que contemplar los Arribes, la mayor de las veces transitando por una senda que nos lleva al borde del abismo. En este caso, el mapa es fundamental para saber dónde estamos.

Arribes del Duero (mapa I)

         De Zamora, para llegar a Fermoselle, tomamos la CL-527 en dirección a Fermoselle y pasamos por Pereruela, Faldón, Bermillos de Sayago y Villar del Buey. Por la tarde tomaremos una vía, si cabe aún más rápida, la N-112. Esto de entrar por un lado y salir por otro cumple varias finalidades, una de ellas en conocer distintos paisajes.

         Fermoselle es lugar agradable a la vista, su casco antiguo es Conjunto Histórico Artístico, su plaza mayor tiene un aire medieval y su emplazamiento en un escarpe completan un conjunto que hasta sugestivo tiene su nombre. En Fermoselle comienza nuestra ruta de los Arribes I según el siguiente itinerario:

Pinilla de Fermoselle: La carretera de Fermoselle a Pinilla es preciosa. En Pinilla conocemos a Vicente (71 años) y nos lleva, bajando por la C/Las Perales, por un camino tortuoso, aunque corto, a un mirador de los Arribes. Caminamos como cabras por un sendero señalizado con balizas blanco/rojo que al parecer conduce a Fermoselle. Según nos cuenta Vicente, la “Peña del Cura” tiene ese nombre porque el cura se iba allí a leer la prensa.

Fornillos de Fermoselle: Entrando en Fornillos está el indicador a Palazuelo.

Palazuelo de Sayago: Casas rurales en los alrededores.

Fariza: En Fariza hay una fábrica de quesos. La “Ruta de los Arrieros” está señalizada aquí. Una furgoneta se detiene, se trata de un supermercado ambulante.

Cozcurrita: Es una de las siete localidades que forma parte del municipio de Fariza, en la comarca de Sayago. Mirador de “Las Barrancas”, en las inmediaciones de la ermita de la Virgen del Castillo. Su término se encuentra dentro de la llamada Meseta Ibérica, reserva de la biosfera transfronteriza entre Portugal y España (Unesco, 2015).

Badilla: Su nombre deriva de “vado”, lugar de paso hacia Miranda (Portugal). La cercanía con Portugal ha derivado en una lengua singular propia de su centenar y algo más de habitantes. Casas rurales.

Cruce a la derecha

Torregamones: Embarcadero con catamarán acristalado. Los “chiviteros”, un monumento de aquella vida pastoril que pasó, son chozas de granito y techos de paja en las que los pastores ponían a salvo a los chivitos recién nacidos del frío y de las alimañas. Su constructor, el cabrero Manuel de San Antonio, los utilizó hasta la década de 1990. Ruta de los molinos siguiendo la “Rivera de los Moriegos”, su derecho de uso pasa de padres a hijos.

               Chiviteras (Torregamones). Zamora

 

Villardiegua de la Ribera: Verraco “La Mula” (2500 años de antigüedad. II Edad de Hierro. Cultura de Cogotas II). Se empleaba para rogar fertilidad al ganado. Trasladado desde el Castro de Sanamede o San Mamede, a 5 km. Pueblo Celta de los Vetones.

Cruce a la izquierda

Villadepera: Mirador Peña Centigosa. Cortado de los Pueyos. Atardecer en el embarcadero que está al final del “Camino de los Arrieros”.

Puente Pino o puente de Requejo: Un puente de hierro que salva el Duero entre Villadepera y Pino, uniendo las comarcas de Sayado y Aliste, cuyo enlace, antes de la inauguración de este viaducto el 15/09/1914, únicamente se llevaba a cabo por una barca de poleas, tirando de sogas desde una orilla a otra. Su longitud es de 190 m, su altura de 90 m y su arco de 120 m, se apoya en dos asientos de hormigón y en su construcción se emplearon 450 toneladas de acero.

              Puente Pino o puente de Requejo (1914)

 

Pino del Oro: Cortado de Pizarro Cucharero

Cruce a la derecha: carretera N-112 en dirección a Zamora.

Ya en Zamora, con las últimas luces de un día de tantas caminatas, con la retina rebosante de bellas postales de los Arribes, cenamos en la terraza de un restaurante con vistas al Duero, a las la luz de la velas, al amor de un largo anochecer estival y al perfume de las flores del jardín. De regreso al hotel, una suerte de suave estremecimiento nos hizo percibir y tomar conciencia de que transitábamos por calles llenas de historia, apenas iluminadas por la luz de miel de los faroles de tramo en tramo, piedras que un día fueron rendidas al acoso de otra religión, pero que no en vano esperaron el arrojo de los mejores de los nuestros hasta hacer de Zamora un enclave de los varios que constituirían la línea defensiva del Duero al objeto de mantener, nunca mejor dicho, a raya a la morería.

NOTA: Los Arribes del Duero II los trataremos en otra ocasión. Se trata de la zona que hace frontera con Portugal justo a la izquierda de Salamanca capital, si miramos el mapa. Vista por encima esta zona, que llamaremos Arribes II, por lo intrincado de sus carreteras, se nos muestra complicada para su abordaje al completo desde Zamora o Salamanca, si antes no contamos con hacer bastantes kilómetros de ida y vuelta, de manera que lo ideal sería pernoctar en alguno de sus pueblos  o bien hacer incursiones, por ejemplo, dese Vitigudino o Lumbrales. No obstante se estudiará con más detalle.