Presento mis disculpas a quienes me leen por mis despistes. Me acompañan desde mi juventud. Con la edad confío me disculpen más fácilmente.  Este artículo tenía que haberse publicado ayer, fiesta del Sagrado Corazón.

Más de uno se preguntará la razón del título; es muy sencillo: 18 de octubre de 1873, el Presidente Don Gabriel Garcia Moreno, firmó el decreto de “Consagración” de la República del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús. Era la primera nación que cumplía el ruego que Nuestro Señor le había hecho a Santa Margaría Maria de Alacoque. El recado tenía como destinatario al Rey Sol,  que lo ignoró olímpicamente  (en 1689). Cien años después exactamente, la Sinagoga de Satanás, por medio de sus tentáculos -- las logias masónicas europeas—, desataron la revolución llamada francesa y,  la “guillotina” se llevó por delante a su nieto y a gran parte de la aristocracia francesa.

Los hombres tenemos la mala costumbre de ignorar los “mensajes” que periódicamente, Dios,  en su bondad nos envía a los hombres para que nuestros pecados cesen y nos eviten sus terribles consecuencias. La “Humanidad”  se empeña en la necedad, convencida de su proximidad a verse “dios” y, en consecuencia,  arrincona la religión,  cuya esencia es, simplemente,  el recuerdo permanente de su Creador. Su orgullo es tan tonto como para tomar la “ciencia” como el no va más de los objetivos del hombre. ¡Pobrecita!, ¡si el único mérito de la inteligencia humana es “lograr descubrir” y, luego,  “aplicar”(‘para el Bien’ o ‘para el Mal’) las  “leyes” impuestas por Dios a lo creado por Él.

El único mérito de los “genios” es: descifrar las leyes que rigen la Creación y sacarles jugo. ¿Conocen ustedes alguna “ley creada por los hombres”? Ni la hay, ni la puede haber. Dice la Biblia: Y el séptimo día descansó.

Veamos un ejemplo. Un invento que a mí me sigue impresionando: Ver en el aire esos gigantes llamados Jumbos, cuyo peso --cuando van cargados-- es de “cuatrocientas toneladas”, --cuatrocientos mil kilos--. Sencillamente, los ingenieros han sabido jugar con la “ley de la gravedad”,  a base de aplicar la potencia de la velocidad provocada por unos motores –que a su vez explotan otras leyes de la naturaleza—a unos  cuerpos con ciertas superficies planas que cortan el aire en forma horizontal, con determinados grados de inclinación, y que son dirigidos por medio de  otras superficies planas,  que lo cortan verticalmente. 

La Humanidad se vuelve loca cuando cree poder prescindir de su Creador. Nada ciega tanto como el orgullo de la ciencia mal entendida. A todo científico, cuando le funcionan todas sus neuronas y no es esclavo de ningún instinto animal,  le resulta difícil ser ateo o agnóstico. La verdadera Ciencia lleva de por sí,  a las puertas de la Fe.

Gabriel García Moreno era un científico, un genio, de tal potencia mental  que, en realidad, no estudiaba,… “absorbía” los conocimientos. Me impresionó cuando estudié a fondo su vida, al preparar mi tesis de Doctorado (sobre el Presidente Mártir de la Masonería)  y me entere de cómo un estudiante estadounidense,  deseando seguir los estudios,  a la velocidad que lo hacía García Moreno en su exilio en París, falleció de un ataque cerebral.

Él,  no solo fue  el mejor estadista de los último cuatrocientos años en América (del Norte, del Centro y del Sur) sino un científico, un periodistas, un militar –sin haber hecho la carrera…, etc., pues lo tenía todo,  incluida la oratoria.

Quiso acompañar al fondo de los cráteres de los volcanes a Humboldt cuando investigaba en Hispanoamérica y,  su pasión por la Ciencia colocó  al Ecuador a la cabeza de América,  con los centros de estudio creados por él. En quince años transformó su Patria en la cima. Pero eso no gusta a los “Amos” del mundo –el “Poder Supremo ‘sin rostro’…”, y  dieron orden de asesinarlo. En Europa “se conoció su muerte” meses antes de su asesinato. Las noticias tardaban meses en llegar y “metieron la pata”.

Podría  escribir horas sobre ese genio de la América pero me limitaré a algunas ideas más. En primer lugar deseo manifestar mi desengaño con la Jerarquía Católica por la línea  adoptada, de plegarse al Sionismo y a sus organizaciones, Si Isabel la Católica no está ya en los altares, obedece a esa sumisión. Y si la causa de García Moreno se ha arrinconado, es por lo mismo. Mi mejor colaborador en la tesis, fue el jesuita P. Severo Gómez Jurado,  “Postulador de su Causa de beatificación” en los años cincuenta del pasado siglo. Una de las primeras cosas que hizo el Presidente fue llevar nuevamente a los Jesuitas al Ecuador para educar a su pueblo. Y lo hizo jugándose el tipo en Guayaquil… ¿Tan mala memoria tiene los jesuitas de hoy, gobernados por ese camionero “con bigote” que ha “mejorado ostensiblemente” la imagen del que siempre fue el “Papa negro”, gran  sostén del “Papa blanco”?

Otra cosa importante: García Moreno nació el 24 de diciembre de 1821. Llevo años anunciando que en 2021 se celebraría el bicentenario de su nacimiento. Nadie,  ni en Ecuador,  ni en España, se ha dignado responderme. Solo la gracia de creer en el Vaticano II es digno de gritar “SANTO, SUBITO”, “Canonizar” todo lo que lleve ese marchamo es una garantía... de rapidez y eficiencia. Los verdaderos santos y mártires no despiertan gran interés.

En 1975 se celebraba el  centenario de su martirio…Hice lo mismo los años anteriores. Y la respuesta fue la misma.  N i un solo obispo, sacerdote o católico, interesado en mártir de la apostasía”. Y es que D. Gabriel García Moreno es doblemente “mártir”: Mártir de la Masonería y mártir de la Jerarquía Católica Universal.

Y pensar que el Beato Pío IX y el papa León XIII se cansaron de proclamar la santidad del mártir de Quito… Pero esos papas no pasan nada en la Fe de la Nueva Iglesia Postconciliar. Es mucho más importante tratar de canonizar a Lutero. Nota final: Al parecer García Moreno ha decidido intervenir desde el Cielo, y el Ecuador es la única “isla” libre de las garras del marxismo.