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Francisco García Salve, el cura Paco, era en 1979, miembro del Comité Central del Partido Comunista de España y miembro de la Dirección de Comisiones Obreras y un escritor radical-rebelde-anticapitalista y ¡ojo, una buena persona¡. Pero yo no lo conocía.
                   Fernando Vizcaino Casas, era en 1979, un abogado laboralista famoso (el mejor de su tiempo), un periodista-colaborador de todos los Medios y sobre todo el escritor más festejado y de más éxito de todos los españoles ("...Y al tercer año resucitó", "Viva Franco, con perdón", "Las Autonosuyas") y ¡ojo, una buena persona¡.Franquista racional y humorista de nacimiento.
                  Pues bien. A los dos conseguí hacerlos columnistas diarios de "El Imparcial" en cuanto me hicieron Director. Lo vi claro desde el primer momento. Un periódico con una cabecera histórica por su imparcialidad política tenía que demostrar que era Imparcial. Así que fiché al cura Paco, el comunista radical, para que escribiese a diario folio y medio y de lo que quisiera... e hice lo mismo con el escritor más franquista conocido y popular.
               A uno, el comunista, lo situé en la página 2, a la izquierda, y al otro, el franquista, en la página 3, a la Derecha. Y el pacto unilateral fue consensuado y aceptado por las partes. Las condiciones del Cura fueron claras y rotundas: No quiero cobrar nada, ni un duro. No estoy dispuesto a pisar la Redacción (yo escribo desde mi casa) y 3, el día que me cortéis o cambiéis algo de lo que escriba lo dejo y encima os denuncio públicamente por falta de libertad. Bien. Pero, Paco, por lo que tú escribas yo no voy a la cárcel, lo que quiere decir que te tienes que ajustar a las leyes vigentes y a la Constitución y 2, hay que respetar la figura de Franco (crítica, si, toda, pero con respeto).
                  Y así fue el cura Paco columnista de "El Imparcial" justo 3 meses. En ese tiempo sin problemas, porque sólo una noche tuve que llamarle para consensuar lo que había escrito. La conversación entre nosotros fue cordial.
                 --- Paco, hola, perdona que te llame. Sabes que estoy cumpliendo lo que acordamos, pero lo de hoy no puede ser...
                ---  Es verdad, hasta ahora habías cumplido, qué pasa hoy...
                ---   Pues, coño, que en folio y medio le llamas 17 veces ASESINO a Pinochet.
                ---   ¡Es que lo es¡.
                ---   Paco, yo no te lo discuto... pero  ¿17 veces? ¿no te parecen muchas?.
                ---    Pues, sí, es verdad, Director me he pasado --y se echó a reir--... ¡Touché¡... Haz lo que parezca.
                Y ahí quedó la cosa aquella noche y Pinochet sólo fue asesino una vez. Pero, un día, sin avisar (y rompiendo él con su pacto), se presentó en la Redacción y me dijo que lo dejaba.
                 ---  ¿Y eso, Paco? Yo he cumplido.
                 ---   SÍ, pero nos has  ganado la partida.
                 ---  ¿La partida? ¿qué partida?.
                ---    Verás, Director, cuando me propusiste escribir, y antes de aceptar, lo planteé en el Comité del Partido y prácticamente todos los presentes se mostraron contrarios, dada la orientación política del periódico... pero yo alegué que sería bueno llevar nuestras ideas a gentes que no fueran nuestros incondicionales... y por ahí les convencí y me autorizaron...
                   ---  ¿Y...?
                  ---   Pues, que según ellos, aunque yo también, nos has ganado la partida, que tú le has sacado y le estás sacando más partido a mi presencia  (¡joder, qué queréis, si aquí esrcibe hasta el cura Paco, un comunista-comunista¡) que nosotros al periódico. O sea, y hablando en plata, que nos estás utilizando como ¡¡tontos útiles¡¡.... Y por eso lo dejo.
                  Y así rompimos nuestro pacto. Eso sí, cuando la competencia se metió conmigo por haber despedido al cura Paco tuvo la valentía y la hombría de salir en mi defensa... Y el que no se lo crea que busque la entrevista que le hicieron en "Intervíu" por aquellas fechas.