Hoy he leído en mi "Córdoba" que el 31 de octubre se va a celebrar la Primera Ultreya Nacional Virtual de España y me he echado a reir, porque enseguida ha saltado del fondo de mi baúl aquella primera "ultreya" a la que asistí nada más regresar del Cursillo de  Cristiandad que organizó el OPUS en la campiña cordobesa (Montilla 1958). Y como habrá lectores que no sepan qué es una ultreya, ni hayan oído hablar nunca de los Cursillos de Cristiandad, antes de decirles por qué me he reído creo conveniente aclarar lo que son ambas cosas. Un Cursillo de Cristiandad es como una copia de los Ejercicios espirituales de los jesuitas, sólo que inspirados por el OPUS y su fundador, el hoy ya Santo José María Escrivá de Balaguer y más sibilina, ya que están pensados para entrar en el subconsciente de la persona e introducir la fé en Cristo en el alma casi a la fuerza (fuerza espiritual, por supuesto) y la "Ultreya" es un tipo de encuentro que tiene lugar, por grupos,después de haber asistido a un Cursillo. En la "ultreya" los participantes van comunicando (más bien confesando) a sus compañeros lo que han vivido, lo que han realizado y hasta lo que han pensado (lo bueno y lo malo) desde la anterior reunión. Sin vergüenzas o rechazo a decir la verdad, verdad. A CORAZÓN ABIERTO, como dicen los enamorados.
                    Pues ahí han surgido mis risas al recordar lo que fue mi primera "ultreya", porque curiosamente entre los compañeros que se sentaron a mi alrededor estaba el padre de la que en aquellos momentos era mi novia y ello me planteó un problema, ya que como me tocó hablar (o confesarme) el último, éramos seis, y había escuchado verdaderas confesiones, hasta con lágrimas incluídas... "Pues, yo confieso que ayer tarde quise contarle a "fulano" que yo estuve entre los que violaron a su mujer cuando la guerra y al final no tuve valor y me he pasado la noche rezando con los brazos en cruz"... "Pues, yo os digo que estoy al borde de la separación (ojo, por aquellos años la palabra divorcio ni existía), porque creo que mi mujer me está engañando y no sé qué hacer"... "Pues, yo..." "Pues, yo"
                   Así que cuando me tocó hablar a mi, con el que era mi presunto suegro enfrente, dudé y me quedé sin habla...¿cómo iba yo a decir delante del padre las relaciones que tenía con su hija?... y ahí se acabaron mis "ultreyas", porque a la segunda ya no asistí...y como yo no era del OPUS, pues quedé libre para seguir pecando.