He tenido que rectificar varias veces el artículo inicial debido a la absurda medida que el gobierno decretó inicialmente de que los niños solo pudieran salir a comprar con sus padres, algo que ya podemos hacer los adultos y que luego han rectificado.

Ante el aluvión de criticas el gobierno ha rectificado y dejará salir a los niños ha dar un paseo con sus papás...Pues nada es momento para que lo adultos pidamos con fuerza salir a hacer deporte y que el tema aparezca con fuerza en el debate público.

Es menos contagioso salir a correr en solitario que vivir varias personas en un piso pequeño. Hacer deporte es necesario para la salud mental y es el próximo objetivo que tenemos en mente muchos españoles.

Por otro lado los obispos están hablando de pedir permiso para abrir las iglesias y volver a reanudar el culto con las debidas condiciones (mascarillas y la distancia estipulada). Dejo a los especialistas valorar hasta que punto los obispos deben pedir permiso a los gobiernos y someterse a lo que estos decidan o si es una ley injusta deben lícitamente exigir con contundencia que se respeten los derechos a la libertad de culto. Un servidor se inclina por la segunda opción. Los obispos deben alzar la voz y exigir que se reanude el culto.

A fin de cuentas es un dato de esperanza que se puedan volver a abrir las iglesias y asistir a la Santa Misa y la adoración eucarística, algo que no podemos tener generalmente en casi ninguna casa. Hasta que no pase todo, tendremos más tiempo para rezar ante Jesús Sacramentado si finalmente abren las Iglesias. En caso de que no, esperemos que haya una reacción, que se espera más de los fieles que de la jerarquía. Pero en ese caso, aunque sabemos que la Santa Misa tiene valor infinito, en la práctica, ¿quién se jugaría 600 euros de multa por ir a Misa?

Cumplidas las obligaciones pías será muy triste ver las ciudades sin bares. En España tenemos cultura de bar. Igualmente triste es ver las bibliotecas cerradas. Afortunadamente tenemos abundante material en internet e infinidad de libros y películas que ver. Como alternativa a los bares proliferarán las quedadas en las casas como antaño, algo que no se estila tanto en las grandes ciudades donde los vecinos ni se conocen. Eso tiene una ventaja y un riesgo. La ventaja de quedar libres del estado policial y su amenaza de multa y el riesgo de contagio si se actúa a la ligera viendo el virus como algo superado y que solo afecta a mayores y gente con patologías.