Hace poco tiempo España entera celebraba confinada su reconocida Semana Santa, mundialmente asociada a su gran fervor y pasión. Como ya es tradicional nos vimos asediados por una batería de películas religiosas que va desde "La pasión d Cristo" del director Mel Gibson pasando por “Ben Ur” del archiconocido Charlton Heston. 

Pudiera parecer que aquel mundo hubiera sido enterrado hace muchos siglos. Y sí es cierto que en parte es así. Y es que al observar a aquellos discípulos del maestro de Galilea y las enseñanzas que les inculcaba por medio de sus parábolas, dichos principios divinos parecieran haber quedado en el más profundo olvido y ostracismo. 

En la ciudad y villa que vio nacer al ilustre liberal Jovellanos, esto es Gijón, y más concretamente en el barrio de Contrueces, se encuentran un grupo de personas que afirman ser seguidores de Jesús como otros tantos en su ciudad. No se creen iluminados, sino que simplemente son personas comunes, con las mismas problemáticas que sus vecinos y que intentan seguir las huellas de su maestro resumidas en el precepto de "amar a Dios y amar al prójimo". 

Se trata de la 1° Asamblea de Dios del Principado de Asturias ubicada en el barrio de Contrueces de Gijón que cuenta con una asistencia media de más de 200 personas. Un pequeño oasis y ejemplo en mitad de un mundo egoísta que sólo da esperando recibir.

Son conscientes de que por sí solos no son nada, pero cuando aúnan fuerzas son capaces de realizar grandes proezas. "Dios nos ha llamado a trabajar como un solo cuerpo, pues tenemos un mismo sentir y objetivo. Las rivalidades y protagonismo deben ser aniquilados". 

Un grupo de más de 45 personas de una media de edad de unos 33 años se han puesto de acuerdo para remar en una misma dirección y juntos poder llevar una labor de gran impacto en el barrio donde residen. Una vez más, la iniciativa cristiana y altruista, unida a su sana y santa impaciencia de no esperar a que otros lo hagan, se sitúa por delante y los lleva a la acción en busca del prójimo necesitado: "Un paso más es nuestro lema". Desde hace más de un mes llevan la cuenta de más de 2200 menús, para más de 50 domicilios y familias carentes de recursos y que se encuentran en grave necesidad.

Cocineros y cocineras, repartidores, compras y pedidos, gestión de donaciones y una larga y compleja lista de quehaceres llevados a cabo desde el anonimato personal y con el objetivo de mostrar al barrio que su "Dios está vivo e interesado en las necesidades y preocupaciones de cada persona". 

Se muestran profundamente agradecidos por las profundas muestras de apoyo que reciben de panaderías, carnicerías, fruterías y muchos autónomos que donan gran cantidad de productos pues "sin ellos este trabajo sería imposible". 

Afirman que su Dios de perdón y de esperanza es el motor y la causa que los lleva a movilizarse e invertir, no sólo dinero, sino también tiempo, trabajo y horas de sueño. "Dios quiere que la gente le conozca por quién realmente es y no por lo que le han dicho quién es", y es por ello que su función es eliminar prejuicios y mostrar al Jesús de los Evangelios: un Jesús que se acercaba a los excluidos y despreciados de su época ya fueran mujeres, paganos (no judíos), enfermos, prostitutas y otros muchos. "Si la gente conociera quién es verdaderamente Jesús se acercaría sin miedo y con la confianza de que eternamente han sido amados por Dios".

Y es que, a pesar de estar reconocidos como entidad religiosa, en ningún momento se consideran adeptos a una religión sino a la persona de Jesús afirmando tener "una relación con Dios como con cualquier amigo o familiar". Y es que sus prácticas cristianas de ayuda al prójimo y necesitado les hace distanciarse mucho de aquellos que viven en torres de marfil alejados del pueblo y de sus menesteres. Con guantes y mascarillas bajan al foso de los leones para repartir, cocinar, comprar y hacerles llegar un plato de comida caliente.

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Uno de los equipos de reparto con todo preparado para proceder a la entrega a domicilio (Turismo cedida por Grupo CLN)

 

Quieren servir a Dios sirviendo al pueblo y a su gente, conscientes en todo momento de las tremendas necesidades y carencias que está pasando su ciudad y por la que tendrán que seguir en la brecha mostrando lo que para ellos es la solución al problema del ser humano, del pecado y de la maldad en mundo: “un Dios llamado Jesús de Nazareth que se ha entregado hasta la muerte para dar vida al ser humano”. 

 

La Semana Santa no sólo son películas ni procesiones, ni tampoco finaliza con la muerte en la Cruz, sino en la Resurrección del Cristo que "anhela vivir en el corazón de su pueblo". 

 

Agradecimientos Especiales:

Obrador Espigas Grupo Fruasa

Carnicería Paquita Expoacción Organización Solidaria

Grupo CLN Asociación Aunar

Pan Díaz