Durante muchos años (aquellos añosde Universidad y de búsqueda constante, de insatisfacciones y rebeldías, de ilusiones y esperanzas, de ansias de justicia y de independencia, de soledades y ambiciones, de fe y amor, desueños limpios y de trabajo intenso, desoberbia inútil... y de tantas y tantas cosas que el tiempo ha ido borrando implacablemente) yo llegué, a pensar que nada había "imposible", absolutamente nada, para un "espíritu rebelde" y hasta llegué a borrar de mi vocabulario esa palabra.

 

Durante muchos años yo llegué a pensar que para "las almas ardientes nohay nada imposible"... que los que titubeanante el esfuerzo es porque tienen adormecida el alma. Que el gran ideal da siempre fuerza para domar el cuerpo, para soportar el cansancio, el hambre, el frío... Que la facilidad adormece el ideal y que, en cambio, le alienta el estímulo de la vida dura que nos hace adivinar lo profundo del deber cumplido,las responsabilidades que hay que afrontar y la gran misión de nosotros... Soñé y defendí que "lo esencial es conservar en el fondo del corazón la fuerza que alienta y que impulsa, que aplaca los nervios desatados, que hace latir de nuevo la sangre cansada, que hace arder en los ojos, adormecidos por el sueño, un fuego ardiente y devorador".

 

Sí, durante muchos años he perseguidosin cuartel y sin descanso la respuesta a una sola pregunta: ¿qué es la verdad? Y estoy por asegurar que mi vida no es más que eso: una continua búsqueda, un eterno desasosiego, una trágica duda...

 

"Cuenta el cuarto Evangelio, en su capítulo XVIII, que cuando llevaron a Jesús preso, al pretorio, llamándole aparte Pilatos, el intelectual pretor romano le preguntó si era el rey de los judíos; y al contestarle Jesús que su reino no era de este mundo, y que había nacido para dar testimonio de la verdad, le volvió a preguntar Pilatos diciendo: "¿Qué es la verdad?"; y sin esperar respuesta se salió a decir a los judíos que no hallaba culpa en aquel hombre".

 

Y en Unamuno (el gran alimentadorde mi eterna duda) leí hace tiempo: "El único culto perfecto que puede rendirsea Dios es el culto de la verdad. Ese reino de Dios, cuyo advenimiento piden a diario maquinalmente millones de lenguas manchadas en mentira, no es otro que el reino de la verdad".

 

También Hamlet se estremecía en laduda.

"¡Ángeles y ministros de piedad, protejednos! ¡Ya seas un espíritu bienhechor o un genio malvado, ya te circunden auras celestes o ráfagas infernales; sea tu intención benéfica o malvada, te presentas en forma tan dudosa que quiero hablarte! ¡Yo te invoco, rey, padre, soberano de Dinamarca! ¡Respóndeme!... No me atormentes con la duda... Dime, ¿por qué todo esto?"

 

Sí, mi vida ha sido (y es) una tremenda lucha por saber ¿qué es la verdad?La vida entera del hombre es uncontinuo combate por saber qué es la verdad, o al menos "su" verdad.

 

Sólo las almas vacías no dudan nunca.

Sólo los tontos creen saber la verdad.

Sólo los políticos se creen en posesión de la verdad.

 

(Heraldo Español Nº 83, 20 al 26 de enero de 1982)