Andrés García-Carro, a sus 88 años, ha encontrado una actividad, que no vocación, diferente. Su nieta apostó por él como modelo y Andrés aceptó el reto. Su irrupción en el mundo de la publicidad, videoclips etc. ha sido meteórica como su boom en las redes sociales, que lo catapultan como uno de los mayores influencers del momento. Con ustedes el Spanish King. Dejemos que lo presente mucho mejor su hijo, el escritor y colaborador de ECDE Andrés García-Carro de la Colina, con un precioso poema llamado precisamente El Spanish King.

En la prórroga de su vida,
que es para otros ocaso
anunciador del fin,
mi padre se ha coronado
como Spanish King.
Lo hemos visto en las pantallas
de uno a otro confín
del globo terráqueo luciendo
su palmito octogenario
y su estampa juvenil.
Modelo de alto postín,
actor fugaz en videoclips
de cantantes de moda,
imagen de un equipo de fútbol,
influencer, estrella de Instagram...,
el mundo alucinado
con el nuevo rey del glam.
Y lo más alucinante:
todo ello sin asomo
de jactancia o vanidad,
moviéndose en esas aguas
peligrosas de la fama
como en el mar un delfín.
Diríase extraterrestre
nuestro Spanish King.

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La de cosas que un abuelo puede llegar a hacer por complacer a una nieta...

Así es, pero la verdad es que me divierte muchísimo y le tengo que estar agradecido a mi nieta por haberme metido en todo esto. Me lo paso muy bien, me da vida y me mantiene joven.

Pero también es mucho trabajo, hay que madrugar, es duro.

Más trabajo de lo que la gente pueda pensar. Los rodajes son bastante duros porque duran horas y horas, cambiándote de ropa continuamente y si es muy cansado.

Y eso que usted va de protagonista.

Bueno, a veces de protagonista y a veces de figurante también.

¿No se le caen los anillos al Spanish King no?

No, en absoluto.

Al parecer tuvo muy buen ojo y supo sacar esa vocación escondida en usted.

Bueno tampoco veo que sea una vocación, pero veo que sirvo y eso me satisface. No es una vocación, es un entretenimiento que me divierte mucho y me mantiene joven, por eso repito estoy muy agradecido a mi nieta.

Si le hubiese llegado la oportunidad más joven, ¿se habría dedicado profesionalmente a ello?

No, yo no creo que mi vida hubiese ido por ahí.

¿Da gusto trabajar sin ningún tipo de presión?

Sí, yo gracias a Dios la vida la tengo solucionada y lo hago simplemente porque me divierte y por dar satisfacción a mi nieta. Mi familia me ve muy contento, ¿que más puedo pedir?.

¿Hasta que punto le ha rejuvenecido la experiencia?

No creo que me haya rejuvenecido porque yo siempre me he sentido joven.

Usted ha trabajado en ambientes diplomáticos, ha viajado y vivido mucho...¿qué le aporta esta nueva experiencia de rodar como modelo?

Me lo imaginaba de otra forma, porque le vuelvo a repetir que es bastante cansado, muchísimo más que otros trabajos. Muchos pueden pensar que es algo frívolo, pero no es así. Hay mucha gente que trabaja detrás. La gente ve ya hecha una grabación, pero no se imagina la de cantidad de gente que hay detrás para 5 o 10 minutos de filmación.

¿Cómo lleva lo de las admiradoras?

Si las tengo yo no lo se, a esta altura del partido, yo llevo 56 años casado y no va conmigo otra cosa.

La fama a veces da vértigo y se sube a la cabeza, pero usted según me ha dicho su hijo Andrés, ni se inmuta, se lo ha tomado con total naturalidad y humildad...

Totalmente, no se si con humildad, pero yo lo encuentro una cosa natural y no se me ha subido a la cabeza en absoluto, no tendría motivos para ello.

¿Le gustaría tener un programa de televisión en prime time?

No estaría mal, pero no creo que esté yo capacitado para tener un programa en prime time. Se necesitan estudios, para todo se necesita estudiar y formarse. Estas cosas no se improvisan.

¿Qué proyectos tiene para el futuro?

Proyectos no tengo ninguno. Por lógica, por los años que tengo, el fin lo tengo próximo. Lo único que quiero es estar en condiciones de rendir cuentas a Dios y rendírselas como Dios manda.

Usted tiene fe, ¿si solo hubiese esta vida sería todo muy triste?

Sí, tenemos que vivir esta vida pensando que hay otra después.

¿Hasta cuando quiere permanecer activo en este mundo de los rodajes?

Yo activo quisiera permanecer siempre, pero pido la ayuda de Dios porque se necesita salud, que afortunadamente la tengo y lo único que pido es seguir teniéndola.

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Desde su experiencia en la vida, ¿qué consejos daría a aquellos que empiezan en la profesión?

La verdad es que no me gusta dar consejos, pero diría que cualquier faceta que elijan en su vida la hagan lo mejor posible, nada más.

¿Tiene alguna anécdota divertida que contar de su etapa en los rodajes?

Inesperado es todo lo que me ha pasado, pero anécdotico yo creo que nada. Hay una cosa que me hizo mucha gracia. Me llegó una entrevista que le hicieron a Clint Eastwood. Él contaba que estaba jugando al golf cunado tenía artritis a sus 88 años. Estaba con un cantante americano de country que le dijo que estaba muy bien de salud y se admiraba de que iba a rodar una película con 88 años. Le preguntó que que hacía para llegar así y Eastwood respondió que una cosa muy sencilla: no dejar entrar en su vida al anciano que hay en él cada vez que se levanta. Tanto le impactó la respuesta al cantante, que compuso una canción que se llamaba Le cierro la puerta al anciano.

¿Usted también le cerró la puerta al anciano?

Exactamente. Todo el mundo me dice que me conservo muy bien y ya me lo creo. No hay nadie que no se sorprenda. Yo mismo estoy sorprendido porque gozo de una salud, por la que tengo que dar muchas gracias a Dios, ya que soy un privilegiado de verdad.

¿Qué ha hecho para conservarse también?

Yo la verdad es que me cuido, no suelo comer mucho. Como muchas veces al día, pero poco porque no me sienta bien comer mucho. El día que como de más, me siento pesado. Me encuentro mejor comiendo poco que comiendo mucho. Aunque cuidarme cuidarme no me cuido especialmente porque fumo y bebo. Todo con moderación, pero no me privo de nada.

¿Qué supone para usted la familia, sus hijos y sus nietos?

Para mí lo mejor que me ha pasado en la vida es haber formado la familia que formé. No me ha dado más que satisfacciones en general. Bueno, siempre hay algún disgusto, pero han sido más las satisfacciones que los disgustos. Estoy muy contento de haber creado junto con mi esposa una familia. Tenemos cuatro hijos y los cuatro son bastante distintos.

¿Cómo conoció a su esposa?

La conocí ya desde la infancia. Yo creo que yo tenía 14 años y ella 6. La vi crecer porque vivíamos en el mismo barrio.

Vio como pasaba de niña a mujer.

Exactamente. Iba al colegio de las Esclavas, que estaba enfrente de mi casa. Yo la veía ir al colegio y ella al parecer me veía a mí. Mi padre murió cuando yo tenía 18 años y en aquella época el luto no te permitía ir a la ciudad en un año, ni ir al cine ni nada y había que vestir de negro, algo inconcebible hoy. Como no podía ir a la ciudad yo vivía enfrente de la playa y me pasaba los días dando vueltas por allí.

¿Qué supuso para usted dejar por un tiempo España e irse a vivir a Argentina?

Yo a Argentina la busqué. Cuando tenía 23 años murió un hermano de mi abuela en Buenos Aires y dejó una herencia bastante considerable. Entonces al haber muerto mi padre hace unos años, yo era el heredero. Mis tías querían venderlo todo, pero yo no quería vender nada sin verlo. Me fui a Argentina en el año 1957. El campo de mi tío estaba arrendado a una persona que no se quería desprender del terreno de la noche a la mañana, aunque le había vencido el contrato. Yo llegué a un acuerdo para que me fuese devolviendo el campo durante 5 años. Yo estuve allí esos 5 años para ir recuperando el campo y mientras iba explotando el mismo campo, algo que no había hecho en mi vida. Fueron 5 años maravillosos, montando a caballo, haciendo arreos de ganado y lo pasé muy bien.

Pero esta etapa llegó a su fin.

Sí y entonces volví a España e hice oposiciones y entré en el Ministerio de la Gobernación que se llamaba entonces (hoy de Interior) y me casé. Ya no podía ir a Argentina, aunque busqué la forma de volver y conseguí que me destinaran allí. Me destinaron de agregado cultural. Fui 6 meses después de haberme casado y allí viví 14 años y 2 de mis hijos nacieron allí. Me marcó mucho vivir en Argentina, fueron casi 20 años, 5 de soltero y 14 de casado.