La deificacion de Maradona ('Dios' del fútbol) por los medios de masas y por los espantajos buenistas, demuestra el punto peligroso al que llega una sociedad vacía y relativista: una sociedad que deifica a un hombre por haber jugado a fútbol y haber sido comunista confeso. Se banaliza la idea de Dios y se cae en la trampa de la progresía, consistente en blanquear a cualquier comunista pese a su degradación personal para validar un ideario, el de los 100 millones de muertos, el del Che, el de Castro y el de Nicolás Maduro. Maradona fue un comunista que apoyó a narco dictadores americanos aliados de ETA y de Podemos, y su drogadicción lo convirtió en una especie de mártir para los perroflautas y los adoradores del comunismo.


Maradona ha muerto. Pero como era comunista y drogadicto ya ha sido elevado a los altares por la sociedad moderna, degradada y progre. Afortunadamente será Dios -el verdadero- quién lo juzgue.