Que de golpe puede cambiar
este mundo en el que vivimos
nos enseña el coronavirus;
que nuestros planes terrenales
en vano los hicimos;
que hay que vivir la vida
minuto a minuto, sorbo a sorbo
como copa de buen vino;
que no hay tiempo que perder
en lamentos y quejidos,
pues hoy muy pronto es ayer
y detenerse es desatino;
que debemos recorrer
de la virtud el camino
poniendo siempre la vista
en el celeste destino.
Aprendamos, aprendamos las lecciones
que nos da el coronavirus.
Vayamos en pos de Dios
y todo lo demás
impórtenos un comino.